martes, 28 de enero de 2025

Hisashi Kashiwai

 


Este hombre que aparece en la foto superior es Hisashi Kashiwai, odontólogo y escritor japonés, nacido en la ciudad de Kioto en el año 1952.  Se formó en Odontología en la Universidad de Osaka y, tras terminar sus estudios, regresó a su ciudad natal, donde abrió una clínica dental.

A lo largo de su trayectoria profesional Kashiwai, ha desarrollado una doble actividad: como dentista y como escritor.  Es autor de numerosos libros sobre Kioto y ha colaborado en programas de televisión y revistas de contenido y perfil histórico.  Su labor literaria comienza con obras que son recreaciones de su ciudad natal, Kioto, pero en narrativa su debut se produce en el año 2013 cuando se publica Los misterios de la taberna Kamogawa, que es el motivo por el que aparece hoy en este blog.  La novela, de redacción ágil escrita con la dificultad de la sencillez, desarrolla la acción en la taberna Kamogawa, un restaurante en la ciudad de Kioto que tiene dos particularidades: la exquisita cocina y una agencia de investigación privada, ambas regentadas por el antiguo policía Nagare Kamogawa, reconvertido en cocinero y detective privado, acompañado por su hija, Koishi.  Pero, ¡cuidado!, no se trata de una novela negra, de una historia de detectives con personas desaparecidas, crímenes y demás elementos típicos.  Es la historia de un sitio peculiar, que ni siquiera parece un local de restauración gastronómica porque nada en su exterior (nombre, número de la calle) indica que así sea.  Los posibles clientes lo descubren a través de una escueta reseña, casi escondida, en una revista culinaria: no hay número de teléfono, ni dirección, tan sólo un nombre, Taberna Kamogawa, y un mapa de Kioto indicando el lugar preciso.  No se sirven menús establecidos, es el propietario el que elabora una carta que varía según las personas que acudan y que lo hacen no por los platos que se elaboran, porque se desconocen, sino porque están interesados en recuperar un plato que guardan en la memoria y del que únicamente recuerdan el color, el sabor, dónde lo comieron, tal vez algún ingrediente y, sobre todo, el sabor de una comida que dejó una huella profunda en sus vidas.  La labor del detective Nagare Kamogawa será la de recuperar aquel plato cuyos datos, a veces, son incompletos o están enredados en los vericuetos de la memoria de la persona que contrata sus servicios de investigador.  Con un planteamiento tan sencillo, Hisashi Kashiwai consigue crear una narración que se abre a través de diferentes historias resueltas con esa sencillez que caracteriza el pensamiento oriental.  La obra se editó en España en 2023, en la editorial Salamandra, con traducción del japonés de Víctor Illera Kanaya




Se ha traducido en más de veinte países, y ha cosechado tanto éxito que ha dado pie a una adaptación para la pequeña pantalla, además de una serie de ocho novelas.  Esto último me produce cierta extrañeza porque, a veces, segundas partes nunca fueron buenas, como reza el refrán.  No estoy seguro de que el autor tuviera en mente, mientras escribía Los misterios de la taberna Kamogawa, ampliarla en una saga de aventuras, me da la impresión que es más producto de los intereses de la industria bibliográfica que no siempre coincide con los intereses de los autores.  El caso es que en 2024 aparecía traducida al español Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa (Taberna Kamogawa 2) que es parte de esa continuación del texto original.  No te puedo decir nada de esta obra porque no la he leído, pero por si te interesa también la ha publicado la editorial Salamandra, y está también traducida del japonés por Víctor Illera Kanaya.




Los misterios de la taberna Kamogawa de Hisashi Kashiwai, una lectura altamente recomendable.



miércoles, 22 de enero de 2025

Cíclope 3.0 - 21-01-25

 



Cíclope 3.0 del martes 21 de enero de 2025.  Comenzamos esta edición con el sonido de una banda que llega de Norteamérica, en concreto desde el estado que es la cuna del Movimiento de los Santos de los Últimos Días o Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también conocido como mormonismo.  En definitiva, iniciamos la selección de buenas vibraciones musicales desde el estado de Utah con este proyecto que recibe el nombre de I Hear Sirens.




Son en concreto de Salt Lake City y tienen esa costumbre de jugar, a la hora de ser fotografiados, con el semi-anonimato.  Digo lo de "semi" porque, tarde o temprano, posan a las claras para ser retratados.




El contenido de su música es instrumental.  Desarrollan las bases del Post-Rock desde el año 2005, con un sonido que se inspira en el Rock Independiente, Post-Hardcore y Ambient.  Habitualmente trabajan composiciones que se mueven sin problemas entre melodías inquietantes y crescendos luminosos.  Se reunieron como he dicho en 2005, la formación original cambió en poco tiempo y a partir de 2009 se quedó establecida en los cinco miembros originales que, posteriormente, han llegado a continuar en formato de cuarteto, volviendo a quinteto y de nuevo a cuarteto y vuelta a empezar.  Fue en 2009 cuando publican un disco por primera vez  y desde entonces, con una cadencia de unos 4 ó 7 años, han publicado hasta el año pasado 2024, unos 4 álbumes.



  

Uno de esos discos, el que se publicaba en 2013 bajo el título Between Consciousness And Sleep, Entre la conciencia y el sueño, nos sirve para abrir esta edición de Cíclope 3.0




Siete años después de ese álbum que nos ha servido de apertura, I Hear Sirens publicaban un disco con título en latín, Stella Mori, Estrella de la muerte.  Cuando mi amigo el músico Roberto Sánchez Fransesch me habló de esta banda, al leer el nombre pensé en las sirenas como las figuras mitológicas, las ninfas con busto de mujer y cuerpo de ave, según la tradición grecolatina, en otras mitologías con cuerpo de pez.  Pero no, a las sirenas que hace mención es a esos aparatos que emiten un sonido de aviso.  Ya conoces los ejemplos prácticos, no creo necesarios reseñarlos.  De ese álbum de 2020 con título en latín tan explícito un corte que conecta con el nombre del trabajo en lengua latina y en espíritu: In tenebris, En tinieblas.

Bajo la capa de Post-Rock se suelen agrupar bandas de música eminentemente instrumental con un tipo de composiciones que suelen tener en común una estructura semejante: comienzan con una melodía envolvente, ambiental, que va progresivamente añadiendo capa sobre capa para ir ascendiendo en un clímax que llega a una meseta que se mantiene en una explosión alta, controlada, para ir descendiendo hasta conectar con el sonido ambiental, envolvente con el que entraron.  Están muy extendidas las formas del Post-Rock por el mapa internacional del Rock.  Hay muy buenas muestras en España donde, por reseñar algunos nombres ya veteranos, nos encontramos con Exxasens, un grupo de Barcelona que han pasado en varias ocasiones por aquí, por Cíclope 3.0  No hace mucho descubríamos a Astralia, un trío también de Barcelona y dedicados a los instrumentales post-rockianos.

En formato de trío pero del condado de Kent, en Inglaterra, es esta otra banda que responde al nombre de Coldbones.



   
Los tres miembros de la banda se unieron con la intención de hacer realidad un reto evidente: extraer color de la oscuridad.  Al utilizar una paleta donde mezclan el Rock Progresivo, el Shoegaze y el Metal, y al hacer uso de los tropos del Post-Rock han conseguido un resultado final donde extraen belleza de algo que podría resultar trágico, pero que han sabido conducir para satisfacer sus propias necesidades narrativas.  Aclaro lo de "tropos del Post-Rock": una de las acepciones del significante tropo es emplear el significado de una palabra en sentido distinto del que propiamente le corresponde, pero que tiene con este alguna conexión, correspondencia o semejanza.  En el caso que nos ocupa, Coldbones publica en 2020 un álbum titulado The Cataclysm, El cataclismoCataclismo significa gran catástrofe producida por un fenómeno natural.  Una de las canciones que conforman The Cataclysm se titula The Flooding of the WorldLa inundación del mundo, que no augura sonidos relajados sino todo lo contrario.  Sin embargo, a pesar del título del disco y el de las composiciones que lo forman (The Burning of the EarthCollapse, la citada La inundación del mundo que es además el corte que suena de ese álbum), lo que logra el trío es resaltar la belleza serena de las imágenes, aunque los instrumentos a veces se vuelvan arrebatos de pasión.

La foto de la izquierda reproduce la portada del disco de 2020 de Coldbones 
titulado 
The Cataclysm.




Un año antes, en 2019, el trío de Kent publicó un Single, una interesante versión de un tema original de Kate BushRunning Up That Hill.  De esta canción hay versiones por un tubo, una fue la que realizaron Coldbones, un Single con una portada como esta


 
Mientras escuchaba la versión de Coldbones del tema de Kate Bush Running Up That Hill, por simple asociación de ideas, no he podido evitar acordarme de otra versión realizada, en este caso, por el trío de la foto a la derecha, Placebo, el proyecto del andrógino Brian Molko (en el centro) acompañado por la guitarra bajo del sueco Stefan Olsdal (primero por arriba) y la batería de Steve Hewitt (último por abajo de la columna).




 
La edición Deluxe, CD doble, de Sleeping With Ghosts de Placebo, está formado por el disco Durmiendo con Fantasmas y el CD titulado Covers donde, entre otras versiones, aparece el tema original de K. BushRunning Up That Hill.  Recuperamos el tema para esta ocasión y pasamos a otra estética musical.
Hace unos días consideraba la lista de colaboradores en discos como los de David Sylvian, que ocupa el espacio de Especial Discografía de los primeros martes de mes.  Muchos de esos compositores y compositoras poseen discografía propia pero si añadimos la discografía de cada intérprete que colabora, el Especial Discografía en cuestión se nos puede hacer un Especial Eterno.  Pero sí es cierto que podemos ir recuperando a alguno y alguna de esas colaboraciones.  Saltando a principios de este mes de enero, el primer Cíclope 3.0 de este año fue precisamente el Especial David Sylvian Número 8, que se cerraba con un corte, A Fire in the Forest, en el que los arreglos y la instrumentación electrónica corrían a cargo de Christian Fennesz.

Christian Fennesz, conocido popularmente como Fennesz, es un músico vienés que crea música electrónica utilizando principalmente una guitarra eléctrica procesada y una computadora portátil.  Sus trabajos combinan densos pasajes abrasivos que se mezclan con melodías relajantes que desembocan en formas del Rock clásico, el Pop y la Música surf, dando como resultado una forma desafiante pero accesible de música ambiental experimental.  Su amplia discografía incluye numerosas colaboraciones que abarcan desde intervenciones coloristas con Sparklehorse o King Midas Sound, colaboraciónes más experimentales como las que ha hecho con David Sylvian y meditaciones serenas basadas en el piano con Ryuichi Sakamoto.  También ha interpretado piezas de conjunto para instalaciones artísticas conceptuales y multimedia.
Fennesz empezó a tocar la guitarra cuando era niño y más tarde fue a la escuela de arte para estudiar música.  Su primer trabajo en solitario fue el EP Instrument, publicado en 1995.  Contenía cuatro temas de música ambiental y electroacústica impresionantes y sin concesiones, que combinaban elementos de Electro-Techno experimental con guitarra y electrónica muy tratadas.  A finales de la década de los 90 realizó versiones abstractas casi irreconocibles de canciones como Paint It Black de los Rolling Stones y Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder), una canción de Brian Wilson de The Beach Boys y Tony Asher.

De su producción más electrónica vamos a recuperar un par de composiciones de dos álbumes.  Black Sea, de 2008, contiene sintetizadores más meditativos sobre ruidos de fondo y drones fuzz de estilo industrial.  De este álbum nos quedamos con Techo de CristalGlass Ceiling.


Seis años después, en 2014, aparecía Bécs, el sexto álbum oficial de su discografía, un trabajo altamente valorado del que escuchamos esta semblanza electrónica sobre la figura mitológica de Palas Atenea.  Le da nombre a la pieza.
Pero antes de dedicarse a la música electrónica, Fennesz estuvo formando parte de un grupo llamado Maische.


Maische fue una banda experimental de rock de  Burgenland, Austria.  Formada en 1988, estaba formada por Christian Fennesz, guitarra, voz, piano, samples (en la foto de la derecha), Harald Adrian, guitarra bajo, y Siegfried Schmid, batería, percusión, voz.  Con un uso frecuente de compases extraños, el sonido shoegaze/grunge/post-progresivo, de la banda inspiró a un grupo de seguidores underground en Viena a principios de los años 90.  Después de lanzar dos álbumes y contribuir a algunas compilaciones austriacas, el grupo se disolvió en 1992.
Su primer álbum, In Gold, fue lanzado de forma independiente en 1990 solo en vinilo y contó con la participación de Christof Kurzmann en saxofón y samples.  Actualmente es inencontrable.

Brand, el segundo y último disco del grupo, fue lanzado en 1992 en formatos  tanto de vinilo como de CD y contó con la participación de Max Nagl en saxofón barítono y alto.
El nombre Maische es la palabra alemana que significa una mezcla de malta en polvo y agua caliente, que se deja reposar hasta que los azúcares se disuelven para formar el mosto, y que se utiliza en la elaboración y destilación de bebidas alcohólicas.  En la locución del programa me equivoco y traduzco la palabra Maische como Carnicero.  Error, significa lo que he apuntado hace un momento.
Pues con Maische y un par de cortes del álbum Brand cerramos esta edición de Cíclope 3.0, con fuerza y caña, como tiene el tema Quattro, con un Christian Fennesz que deja claro que fue una pena que un grupo como Maische no existieran un poco más de Tiempo porque eran particularmente atractivos.  El cierre lo pone este grupo vienés con el corte, también incluido en el disco de 1992 Brand, Burning Alhambra.
Espero que te guste el programa.

Enlace:



miércoles, 15 de enero de 2025

Cíclope 3.0 - 14-01-25

 


Cíclope 3.0 del martes 14 de enero de 2025.  Hace frío, sí, tanto como para que la ropa colgada se quede tiesa.  Te hacemos una propuesta para refugiarte contra el frío: quédate al calor de la música que trae el Cíclope para esta edición.  Comenzamos en Alemania, en una localidad llamada Biberach an der Riss.  Es 28 de septiembre de 1982, y a Walter Gropper, musiklehrer (profesor de música) en la ciudad de Erolzheim le comunican que su esposa ha dado luz a un hijo.  Lo bautizarán con el nombre y apellido de Konstantin Gropper, se dedicará a la música, y el mundo lo conocerá por el nombre artístico de Get Well Soon.




Como hijo de un profesor de música, este hombre de la foto (Konstantin Gropper), contó con la disciplina de la música.  Realizó  sus estudios básicos en la escuela de Ochsenhausen y los relacionados con la música (clave, violonchelo, batería, guitarra) en la Popakademie Baden-Württemberg en Mannheim.  Completada su formación dividiría su vida entre las ciudades de Dublín, Irlanda; Londres, Inglaterra y Berlín, Alemania.  Su expresión musical se ampara en las estructuras de estilo rock independiente lo que le permite mostrar un amplio espectro que combina estilos de música folk y música electrónica, así como elementos de composición pop y academicista.  Debuta en el panorama musical mediada la primera década del siglo XXI con una serie de EPs entre 2005 y 2008.  Será en este año, 2008, cuando grabe y publique un primer larga duración cuyo título incluye el extraño seudónimo artístico que se ha buscado: Rest Now, Weary Head! You Will Get Well Soon.  


Aunque él mismo interpreta gran parte de los instrumentos mientras está en el estudio, para sus actuaciones en vivo toca con una banda de tamaño considerable por el número de miembros.  Hay trompetas, guitarra bajo, guitarras eléctricas y acústicas, violines, acordeón, piano, batería, voces...


Entramos a la música de Get Well Soon a través de su álbum de 2010 Vexations, un trabajo doble que tuvo una pre-producción hecha tan solo por él.  Después participó el grupo de músicos que conforman su banda y se grabó el disco que contiene temas como el que escoge el Cíclope, El silencio de Séneca.


En 2008, el año de debut de Get Well Soon en formato larga duración en el mundo discográfico, veía la luz este trabajo de siete cortes, Songs Against The Glaciation.  Una de las características de este hombre a la hora de titular sus discos o sus canciones va a ser la longitud literaria de los títulos como tiene, por ejemplo, esta canción de la que llega a realizar unas tres versiones diferentes.  El tema en cuestión es Listen! Those Lost At The Sea Sing A Song On Christmas Day, que traducido significa ¡Escucha! Los perdidos en el mar cantan una canción el día de Navidad.

Rock, Pop, cimbreante y musculoso al que volveremos en próximas ediciones de Cíclope 3.0  Ahora seguimos con otro crisol de estilos y formas, los de una banda que ha sonado en otras ocasiones en el programa por la que el Cíclope siente especial atracción.  Se trata de The National.



 

El siglo XX, mientras recogía sus años para pasar a la historia y le dejaba paso al inminente siglo XXI, asistió al nacimiento de un proyecto llamado Nancy.  Era un quinteto ubicado en Cincinnati, Ohio, que se dedicaba a las formas ásperas del Garage-Punk allá por 1997/98.  En 1999 grabaron un disco, Ruther 3429, que tal como se publicó desapareció.  Era el año 2000 y los miembros que quedaban en activo de aquellos Nancy se trasladan desde Cincinnati, Ohio, a Brooklyn, New York.  Dejan atrás el garage-punk y comienzan a mezclar en su laboratorio musical elementos de Country-Rock Alternativo, Música americana, Pop de Cámara y Post-Punk, un todo fundido en un rock melancólico y elaborado.  Y por supuesto se bautizan con un nuevo nombre: The National.  Publican por primera vez en el año 2001 y ese álbum de debut bautizado con el nombre de la banda como el segundo disco, Sad Songs for Dirty Lovers, se publicarían en el sello discográfico Brassland, un sello  operado por artistas con sede en Nueva York y fundado en 2001 por Alec Hanley Bemis y los hermanos gemelos y músicos Aaron y Bryce Dessner de The National.  Continuarían publicando discos y en 2005 y 2007 sería el sello Beggars Banquet quien se encargaría del tercer y cuarto trabajo de la banda.  A partir de 2010, The National pasarían a formar parte de la escudería del sello independiente escocés 4AD.  Desde ese momento esta sería su discográfica, exceptuando algunas ediciones en manos del sello Cherry Tree, una comunidad para fans de The National, un lugar donde la banda puede conectarse directamente con cada uno de ellos y entablar una relación basada en la admiración.  

Como miembro de Cherry Tree recibirás ofertas de productos exclusivos y de edición limitada (a menudo diseñados por miembros de la banda o en colaboración con ellos), contenido exclusivo, acceso prioritario a entradas (siempre que sea posible) y un vinilo coleccionable anual.



Lo último que ha publicado el quinteto de Brooklyn es un álbum doble grabado en vivo, en directo ante un público italiano entregado que reconoce sus canciones nada más comenzar.  El disco lleva el nombre de la ciudad eterna, Roma, que es donde se realizó el concierto que reproduce el trabajo.  La actuación se realizó en la Cavea del Auditorium Parco della Musica Ennio Morricone, Roma, Italia, el 3 de junio de 2024.  Repaso a su amplia discografía con un público fervoroso como muestra el interior de la carpeta del CD



 

En la foto, el vocalista de la banda, Matt Berninger, sobre el público que canta con él.

Así que Rome no incluye material nuevo por parte de The National.  Se publicaba el 13 de diciembre de 2024, el año que se nos ha ido hace unos días.  El año 2023 fue especialmente productivo para el grupo porque publicaron dos trabajos: First Two Pages of Frankenstein, publicado el 23 de abril y Laugh Track, que se editaba el 17 de Noviembre.  El concierto de Roma fue un deambular por su discografía y obviamente estos dos últimos álbumes de estudio están presentes con temas como Tropic Morning News, del primero de los dos discos de 2023.  Del otro disco, lo que recuperamos es un corte muy interesante, Weird Goodbyes, una de esas composiciones que están ideadas para ser interpretadas con una colaboración, en este caso es una colaboración vocal la que realiza el compositor y cantante Bon Iver.



  

Bon Iver es el nombre que el cantante y compositor Justin Vernon utiliza para referirse a su música ambiciosa, profundamente introspectiva y artística que ayudó a inventar el folk indie y que continúa subvirtiendo y reinventando tanto la forma como su propia música.  Su historia comienza en Eau Claire, en Wisconsin, cuando la banda de Folk DeYarmond Edison donde militaba se separó.  Aunque el grupo era original de Wisconsin se había mudado a Raleigh, Carolina del Norte.  Una serie de contratiempos, entre otros las marcadas diferencias artísticas, llevaron al proyecto a su disolución y Vernon volvería a su entorno en Eau Claire, instalándose en una cabaña remota en los bosques del norte durante tres meses.  Fue un período extraordinariamente creativo para él dedicado a escribir y grabar canciones.  Casi sin darse cuenta, se encontró con un material del que, después de haber realizado una selección, pudo elaborar un álbum que sería su debut solitario en la música.  La principal característica de su forma de cantar es la utilización de la técnica del falsete, que proporciona una peculiar personalidad a todas sus composiciones.  El proyecto lo bautizó como Bon Iver, un error ortográfico intencionado de la frase francesa bon hiver que significa buen invierno.  El disco con el que se estrenó como solista fue For Emma, ​​Forever Ago, lanzado a principios de 2008.


En el año 2011 aparecía el álbum Bon Iver, bautizado con su nombre y apellido.  De este álbum el Cíclope entresaca el corte Towers.


Bon Iver sigue con su labor en solitario y además participa de otros proyectos como las bandas Volcano Choir The Shouting Matches.  Cuando volvamos a escuchar a Bon Iver, traeremos a estos otros proyectos donde él interviene.  Por ahora nos vamos a quedar con una colaboración en formato de dúo, la que realizaron la cantante y multiinstrumentista Annie Clark, conocida por su apodo artístico de St. Vincent, y Bon Iver.


Fue una colaboración momentánea para la interpretación del tema original de Iver, Roslyn, uno de los cortes que forman la banda sonora original de la película Luna nueva, de 2009, una de las entregas de 
La saga Crepúsculo en su adaptación al Cine.  El score original para la cinta es del compositor Alexandre Desplat; las canciones que forman el cuerpo de la banda sonora son temas originales para la película firmados e interpretados por Death Cab For Cutie, Thom Yorke, Editors, Black Rebel Motorcycle Club, Muse y muchos más.

Y sin dejar la técnica vocal del falsete nos quedamos ahora con un músico, compositor e intérprete, cantante británico que responde al nombre y apellido de Ed Tullett.


Compositor e intérprete inglés, comenzó su carrera musical en la segunda década del siglo XXI haciendo, fíjate que curioso, una versión de un tema original de Bon Iver.  Su especialidad como cantante es el uso del falsete.  Tullett se mueve entre la labor en solitario y la colaboración con otros músicos.  El primer álbum del proyecto Novo Amor, nombre artístico del músico británico Ali Lacey, contó con la colaboración de Tullett.  De su producción en solitario recuperamos un álbum firmado en el año 2011 con el título Never Joy y que contiene temas como Silver Dive.

Hay otro proyecto en el que interviene, un dúo llamado Lissom.


Lissom está formado por el pianista y compositor francés Julien Marchal (en la foto el de la izquierda) y Ed Tullett.  Originalmente empezaron cada uno en sus respectivos hogares componiendo piezas para piano y voz.  Pero a medida que trabajaban en el material que iban creando las piezas se iban transformando con el añadido de instrumentación ambiental y cuerdas, y cuando se dieron cuenta las composiciones se habían convirtiendo en un posible álbum que resultó ser un crisol de hermosas canciones, letras poéticas oscuras y florituras instrumentales.  Vamos a escuchar un corte del trabajo de Lissom de 2018, titulado de forma homónima, un disco que tiene composiciones tan hermosas como esta: Mascaron.
Estamos en la recta final del programa y no vamos a dejar la técnica vocal del falsete, ahora con un intérprete del mundo del jazz, un trompetista noruego que responde al nombre y apellido de Arve Henriksen.



No es la primera vez que Henriksen suena aquí en Cíclope 3.0  No recuerdo la última vez que lo hizo (vamos para 11 años en antena) pero que hemos escuchado en alguna ocasión su forma de hacer música, sí, es cierto.  

El registro de Arve Henriksen con la trompeta es extraordinariamente particular: extrae de su instrumento un sonido a flauta influido por la sonoridad de la flauta japonesa conocida con el nombre de shakuhachi, una flauta de origen chino que se asentó en la cultura japonesa a partir del siglo VI.  El sonido le fue tan llamativo a Henriksen que lo introduce a la hora de tocar la trompeta.  Éste hombre, además, posee la cualidad de cantar, de vocalizar con el registro de la voz de una soprano, tanto es así que el control que realiza sobre su voz puede hacer pensar que lo que estás escuchando es la voz de una mujer.  Su producción discográfica es, principalmente, instrumental.  Está ubicado en el mundo del Jazz al cual enriquece con su forma tanto de tocar como de componer.



Vamos a escuchar dos cortes de su álbum de 2013, Places of Worship, dos temas comenzando por Lament y continuando con Alhambra, una semblanza sonora del monumento del mismo nombre.  El punto y final lo vamos a poner con Arve Henriksen pero no con él sólo, sino a medias con un músico también noruego que responde al nombre de MØRK.



  

El pianista y compositor noruego Benjamin Mørk, en la foto anterior, graba y actúa bajo el nombre de MØRK, su apellido.  Combina el Jazz minimalista con los estilos electrónico, rock y académico en un híbrido melódico. Criado en la isla de Senja, en el norte de Noruega, se trasladó a Tromsø, donde en 2012 formó la formación inicial de MØRK.  Citando influencias que van desde artistas de Jazz como su compatriota Nils Petter Molvær y el pianista sueco Esbjörn Svensson hasta los pioneros de la electrónica alemana Kraftwerk y la música americana, lanzó su álbum debut, Karasho, en 2013.  Mientras que Karasho presentaba una configuración estándar de trío de piano, el siguiente álbum de MØRK de 2015, Meantime Lifetime, fue en gran parte más experimental, con fuertes texturas electrónicas.  Uno de los instrumentos por el que siente pasión es la pianola o piano mecánico, ese instrumento musical con el mecanismo del piano al que se agregan elementos mecánicos y neumáticos para permitir la reproducción automática de la música perforada en un rollo de papel.  Con su paisano y amigo Arve Henriksen firma el álbum The Valleys.


El 1 de octubre de 2021 se publicaba The Valleys, un álbum formado por piezas compuestas a partir de recuerdos, de interacciones humanas entrelazadas con la naturaleza.  Inspirado en caminos invernales, montañas con niebla y bosques otoñales.  El resultado es un trabajo colaborativo entre el pianista mecánico Benjamin Mørk y su paisano, colega profesional y amigo el reconocido trompetista Arve Henriksen.  Cerramos esta edición con un corte titulado Bjorndragarhaugen.  Es una forma serena de terminar esta edición de Cíclope 3.0

Espero que te guste el programa.


Enlace: https://www.radio.tomares.es/index.php/blog/ciclope-30-14-01-25




jueves, 9 de enero de 2025

Cíclope 3.0 - 07-01-25 - Especial David Sylvian # 8

 


David Sylvian en el año 2003

Cíclope 3.0 del martes 7 de enero del año 2025.  El primer Cíclope de este año recién estrenado y que comenzamos con la octava entrega del Especial David Sylvian.

Con este esquema de programa cerrábamos el año anterior en el mes de diciembre con la séptima entrega dedicada a Sylvian y ocupábamos la edición con el retorno de nuestro hombre a las grabaciones firmadas con su nombre y apellido.  Fue el caso del álbum aparecido en 1999 titulado Dead Bees On A CakeSylvian entraba al siglo XXI con un trabajo repleto de composiciones brillantes y con una postura existencial depurada de momentos personales oscuros y senderos depresivos.  En la edición de hoy del Especial vamos a detenernos en un punto de su historia musical.  Entramos de pleno en el nuevo siglo y antes de continuar la cronología de sus trabajos individuales y colaboraciones, vamos a recuperar algunas huellas de nuestro protagonista que se nos habían quedado atrás y comenzamos con la colaboración que realizó en 1986 con el que fue compañero en la banda Japan, el guitarra bajo y saxo Mick Karn.


Mick Karn nacía en Nicosia, Chipre, en 1958 y fallecía en Londres en 2011.  Formó parte de Japan desde el principio hasta el final de la banda.  Fue parte indirecta del mall rollo que se desarrolló en el proyecto cuando Sylvian le quitó la novia.  Pero a pesar de eso siguieron siendo amigos y siempre contó con la colaboración del vocalista y viceversa, Sylvian ha contado con él cuando lo ha necesitado.




Karn estudió primero instrumentos de viento y madera como el fagot y el clarinete.  Sin embargo, es su distintiva voz de bajo sin trastes por la que es más conocido, un detalle que lo coloca al lado del gran Jaco Pastorius.  Según Karn, generalmente el bajo pasaba desapercibido y su misión era que se notara su presencia.  Ya en las primeras grabaciones de Japan se puede escuchar su bajo sinuoso.  Fue el primer miembro de Japan que grabó un disco en solitario, Titles, de 1982.  En 1984 realizó una colaboración con Peter Murphy, ex-Bauhaus, bajo el nombre Dali's Car, dejando un único disco: The Waking Hour.  Karn volvió a la actividad en solitario para asociarse con amigos como Steve Jansen y Richard Barbieri, batería y teclista de Japan.  Con ambos formó el sello discográfico Medium, se unieron al guitarrista David Torn y las buenas compañías produjeron en Karn un efecto más que positivo porque se volvió más prolífico, componiendo álbumes de texturas muy elaboradas como Bestial Cluster en 1993 y The Tooth Mother en 1995.  Entre uno y otro surgió un proyecto experimental, Polytown, con la guitarra de David Torn y el batería Terry Bozzio. Rock progresivo musculoso, a veces funky, que requiere atención para escucharlo.  Aún encontró tiempo para invertirlo en la creación de otra de sus facetas como creador: escultor.  Se retiró un año sabático en San Francisco, se dedicó a sus esculturas y cuando se cumplía el arco de tiempo brotaron una serie de composiciones que dieron lugar al álbum Each Eye a Path, de 2001.  The Concrete Twin se lanzó en 2010, y sería su testamento sonoro porque le diagnosticaron cáncer ese mismo año y murió el 4 de enero de 2011, a la edad de 52 años.


En 1986/87 aparecía el segundo álbum que firmaba en solitario Karn, un disco titulado Dreams of Reason Produce Monsters.  En el disco colaboran, entre otros, Steve Jansen, en la batería, percusión y teclados, además de escribir él sólo una de las composiciones.  Coproduce el álbum, a medias con Karn.  Traemos este trabajo hoy al Especial David Sylvian porque nuestro hombre coescribe a medias con el bajista dos temas en los que pone la voz como es el caso del corte con el que hemos comenzado, Buoy.

El año 2000, el punto de arranque del siglo XXI, recibe una novedad elaborada por la discográfica de Sylvian contando con su colaboración, un doble CD y LP titulado Everything and Nothing.



Con carpeta diseñada por Russell Mills, un artista multidisciplinar que había colaborado con Sylvian diseñando carpetas para Japan y posteriormente para nuestro protagonista, el doble álbum recoge temas de una serie de trabajos de Sylvian en solitario, algunas colaboraciones y una serie de composiciones que quedaron fuera de algunos discos por problemas de espacio.  Hay una amplia diversidad de ediciones, dependiendo del país o países de origen.  No es lo mismo la edición europea que la japonesa o la rusa.  Varían en unos cuantos cortes extras, los famosos Bonus Tracks.  Sí hay una cosa en común en todas esas versiones y es la dedicatoria del autor

Este Álbum está dedicado con amor, gratitud y respeto a mis padres, Sheila y Bernard.

En el año 2003 se publicaban dos discos de Sylvian con formato diferente: grabado entre el 11 y el 17 de agosto y editado el 8 de octubre aparecía el EP World Citizen, cinco cortes que en realidad son 2 con cinco mezclas diferentes.  El tema World Citizen, original de David Sylvian, tiene 3 versiones: versión corta, versión larga y remezcla electrónica de Ryoji Ikeda, un músico japonés dedicado a la música electrónica y a la instalaciones visuales.



    

Ryoji Ikeda

 
  





Ryoji Ikeda a la izquierda en una actuación en vivo en una galería de arte






El segundo tema estrella de este EP, también en dos versiones, es I Won't Be Disappointed, composición hecha a medias entre Sylvian y Sakamoto.  El resultado final es el que suele ser cuando se unen los ingenios de estos dos músicos.  En Japón gustó tanto que, al formato EP, sumaron un larga duración elaborado con los 5 cortes originales más una serie de temas que aparecen en el doble Everything and Nothing como es el caso de Heartbeat, un tema original de Arto Lindsay, grabado en 1992 por Sylvian, su esposa Ingrid Chavez y Sakamoto.  Él la había incluido un año antes, en 1991, en su álbum homónimo, Heartbeat.

La versión larga duración japonesa del EP original World Citizen incluye piezas como The Scent Of Magnolia, un tema original de los compositores norteamericanos Andrea Allen Sebastian Arocha Morton, que ya había aparecido en el doble Everything and Nothing y que aparecería también en la reedición de Dead Bees On A Cake, reedición en formato doble LP del año 2018.  The Scent Of Magnolia junto a Ride, son ejemplos de cortes que no tuvieron sitio en los discos originales donde iban a estar incluidos.  Ride, en concreto, tendría que haber formado parte del disco Secrets of the Beehive, de 1987, pero no lo hizo por falta de espacio.  

World Citizen fue uno de los dos discos de Sylvian que veía la luz en el año 2003.  Fue una obra en colaboración con Ryuichi Sakamoto, uno de los músicos cuya relación creativa con nuestro hombre dio lugar a momentos francamente brillantes.

Como dejo dicho más arriba, en el año 2003 se publicaban dos discos de Sylvian con formato diferente: el EP del que ya hemos hablado ampliado a larga duración según la edición japonesa y un álbum, grabado entre los meses de febrero y marzo de ese mismo año y publicado el 22 de mayo con el título Blemish.




La foto de cabecera de esta entrada es la que le sirvió de inspiración a Atsushi Fukui para realizar la carpeta de este disco de Sylvian, probablemente la obra más seca que ha realizado hasta el momento.  Me ha costado escoger los cortes porque son difíciles dada la austeridad de instrumentos y el distanciamiento emocional al que llega nuestro hombre.

Sylvian, en pleno siglo XXI, deja atrás agujeros negros emocionales y anímicos y se calma, se serena.  Comienza mostrando una especie de preludio con aquel Dead Bees On A Cake de 1999, como si dijera: después de 12 años aquí estoy de nuevo, con paisajes interiores crepusculares, con melodías otoñales y alguna que otra rareza (él sólo con guitarra acústica que se inclinaba hacia lo disonante...) pero, en líneas generales bien, cercano, armónico.  Y ahí se situó, resolviendo diplomáticamente las implicaciones de trabajar con una discográfica, que no por ello tuvo que hacer ninguna concesión.  Sencillamente se sienta a negociar qué cortes, qué temas se pueden meter en un disco doble, como una especie de recopilación.  Aparecía Everything and Nothing.  Lo primero que hace Sylvian ya metido en el siglo XXI es ponerle la carne de gallina a la discográfica: esto es lo que yo soy ahora, afirma sin ningún tipo de arrogancia pero sí convencido.  Y muestra la maqueta de Blemish.  Bueno, bueno.  Se sobrentiende que faltan cosas como los arreglos en general, una instrumentación menos austera, menos espartana...  No, el disco es así.  Se le sugiere que lo guarde en un cajón y que ya hablarían más adelante.  Es cuestión de meses.  Él anda dándole vueltas a la cabeza cuando recibe una llamada de su gran amigo Ryuichi Sakamoto.  Tiene un proyecto que quiere compartir con él.  Es cuestión de que se pongan a ello (era la idea de World Citizen, el tema).  A Sylvian se le cruza en la mente la idea que le cuenta su amigo y hace tanta mella que responde inmediatamente que vale, que sí, que se ven en...  En unos días.  Trabajan como es habitual: de manera próspera, inmediata, con resultados que parecen imposibles en tan pocas fechas.  Se construye el EP, la casa discográfica es de las fuertes, Warner Bros.  Blemish es otra historia.  Nadie quiere hacerse responsable y al final se publica a través de una independiente, Samadhisound, un sello discográfico creado por Steve Jansen y David Sylvian.  ¿Qué pasa con Blemish?  Ya lo he dicho: es un disco seco.  Es un trabajo que expande el yin y el yang del compositor e intérprete de una forma fracturada y austera.  El disco está compuesto por ocho canciones que son de las más desnudas, angustiadas e intensas que ha hecho.  Todas son ni agradables ni en lo más mínimo tranquilizadoras.  El tema de apertura, el que le da título al álbum, dura 13 minutos y 42 segundos, está compuesto por Sylvian y lo interpreta él con su guitarra acústica, con ese filo de disonancia que cultiva en este trabajo.  Únicamente cuenta con dos colaboradores, el guitarrista y compositor Derek Bailey (1930-2005) Christian Fennesz músico, compositor e intérprete de música electrónica, jazz.


Derek Bailey fue uno de los guitarristas experimentales más influyentes y aventureros de Inglaterra, que evolucionó desde la escena del Jazz tradicional de los años cincuenta hacia la escena del Jazz vanguardista del Londres de los años sesenta.  Aunque Bailey tocó con los mejores miembros de la escena del Free Jazz británica, también forjó relaciones con varios músicos europeos como Han Bennink y Peter Brötzmann, músicos de Free Jazz japoneses como Abe Kaoru, Toshinori Kondo, así como improvisadores estadounidenses como Anthony Braxton, George Lewis y John Zorn, por citar unos cuantos nombres.  Organizó un festival anual llamado Company Week en los años 80 y 90, que reunió a un grupo único de improvisadores internacionales de diversos orígenes.


Christian Fennesz comenzó como cantante, guitarrista y compositor en el grupo Maische, una de las bandas más interesantes que surgieron en el underground vienés a finales de los años ochenta.  Es un músico relacionado con el Free Jazz, la música electrónica experimental y el Techno también más experimentaloide.  Del álbum Blemish de Sylvian vamos a escuchar tres temas comenzando por una composición hecha a medias por él y Derek Bailey, The Good Son.  Seguimos con The Only Daughter, original de Sylvian y terminamos con otra composición de Sylvian, A Fire in the Forest, en esta ocasión con los arreglos electrónicos de Christian Fennesz.

Espero que te guste el programa.



 

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