lunes, 30 de marzo de 2020

Sigismund Krzyzanowski




Sigismund Krzyzanowski
 (1887-1950)


Hace unos años, de visita en la Librería Padilla, charlando con Pilar Berdejo, viuda de José Manuel Padilla que entonces vivía aún, me preguntó si había leído a un escritor ruso de apellido impronunciable, algo así como Zizanofski.  Le dije que no, que me repitiera el apellido para apuntarlo y ella me aconsejó que me quedara con el título de la única obra que habían traducido de él en España, un libro de relatos titulado La nieve roja.  Nunca le agradeceré lo suficiente que me diera a conocer a este autor que se tradujo por primera vez en el año 2009 a través de Jesús García Gabaldón, prologando y escribiendo las notas en la edición que realizó Siruela en su colección Nuevos Tiempos.  Precisamente por García Gabaldón supimos que el apellido tan extraño de este escritor se pronuncia, guardando su forma polaca original, Yiyanovski.
Sigismund Krzyzanowski nació en Kiev, en 1887, y fallecía en Moscú en 1950.  El Destino le deparó una existencia marcada por el signo particularmente trágico de haber nacido no solo en Rusia, sino en la Rusia convulsa de uno de los periodos más oscuros de la Historia.  Krzyzanowski se licenció en Derecho y llegó a ser un experto en Filosofía, Lingüística, Matemáticas y Astronomía.  Con ese bagaje interior ejerció de abogado en un bufete mientras escribía artículos de filosofía para revistas especializadas.
En el poder expandía su ego Iósif Stalin al frente del Partido Comunista y Krzyzanowski ensayaba la expresión de su mundo literario a través de narraciones que no conseguían pasar las revisiones del Comité del Partido porque, esos textos, estaban plagados de cierto realismo mágico, tan alejado del realismo socialista obligatorio que imponía Stalin, defensor de la idea del héroe positivo y de la función principal de los escritores soviéticos que debían de encargarse de exaltar la ingeniería del alma humana proyectada en el bien de la nación...  Sin lugar a dudas, aunque Krzyzanowski es un narrador de un talento descomunal, no tiene nada que ver con ese perfil socio-político, como tampoco tuvieron que ver otros paisanos suyos, escritores también, como Mijaíl Bulgákov, o músicos como Dmitri Shostakóvich, perseguido constantemente para que reformara cualquier obra que no reflejase la grandeza del espíritu soviético de la sociedad comunista.  Otros no tuvieron la fortuna de sobrevivir a ese periodo tenebroso de la Historia de Rusia y murieron fusilados como Isaac Bábel, o Borís Pilniak, Ósip Mandelshtam...
En la década de los años 20 fue cuando disfrutó de un reconocimiento público de parte de su obra.  Fueron unos años de actividad en los que Krzyzanowski leyó algunas de sus narraciones en ciertos círculos literarios, incluso alguna se llegó a publicar en revistas de la época, pero era extraordinariamente consciente de que su sino era el anonimato.  Que no se conocieran sus textos no significa que no escribiese.  Una cosa es el proceso creativo, y otra que lo creado pueda tener el público que merece.  Y que no se conozca dicha producción no la invalida en absoluto. 



La fiesta de San Jorge
 - 1930
Krzyzanowski tuvo que evitar las consecuencias de pasar bajo el rodillo de Stalin y así, en 1930, colaboró en el guión de una película rusa, La fiesta de San Jorge, con una condición: no aparecer en los créditos de la cinta, en su caso como co-guionista, junto a Yakov Protazanov, también director de la película.
Acababa de pasar varios interrogatorios sobre la autoría de unos cuantos relatos en los que mantenía ese universo inclasificable de personajes y situaciones y, ya sabía bien qué pedía Stalin de los artistas soviéticos: compromiso social.  Tuvo que pasar de puntillas por el entramado cinematográfico y tras lavar o disfrazar su imagen a través de una serie de colaboraciones en revistas de filosofía aportando consideraciones y pensamientos excesivamente abstractos para los censores, lo dejaron estar un tiempo.


En 1935 intervino de nuevo en el Cine y de nuevo como co-guionista pero en esta ocasión apareciendo en el staff con su nombre y apellido.  Esta segunda intervención consistió en la adaptación de la novela de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver, en una película dirigida por Aleksandr Ptushko co-guionista junto a Krzyzanowski y Grogori Roshalque mezcla imagen real y animación fotograma a fotograma con marionetas, una de las primeras manifestaciones de esta técnica que después han desarrollado, entre otros, Henry Selick (Pesadilla antes de Navidad).
En las puertas de la nueva década, en los años 40, la sombra siniestra de la Segunda Guerra Mundial frustraría las posibles ediciones de sus narraciones: venía de vivir situaciones como las de entregar textos a la imprenta para ser publicados y cuyo proceso de edición abortaba por quiebras o por problemas económicos de las editoriales que iban a hacer posible el proyecto.  Después, en plena guerra, editar la colección de sus cuentos no era tan apremiante como el esfuerzo bélico a realizar contra el nazismo.  Y nuestro hombre, de carne y hueso, no soportó tantas controversias en su Destino.  Comenzó a beber demasiado y poco a poco el deterioro físico lo venció.  El 28 de diciembre de 1950, con 63 años, fallecía en Moscú.


Vadim Perel'muter

En el año 1976, el investigador literario ruso Vadim Perel'muter (o Perelmouter)
descubrió a su paisano Sigismund Krzyzanowski.  Fue mientras consultaba los Archivos del Estado de Rusia.  Al llegar al poeta Georgij Sengeli se encontró con una anotación del 28 de diciembre del año 1950, extraída de uno de sus cuadernos, en la que decía: Hoy Sigismund Krzyzanowski murió, un escritor visionario, un genio desconocido cuya obra es comparable con la de Edgar Allan Poe y la de los mejores escritores de la literatura mundial.  Ninguna de sus obras ha sido publicada.
Esta reseña se convirtió en el tábano de la curiosidad que aguijoneó a Vadim Perel'muter, que desde entonces se volcó en una investigación exhaustiva sobre la figura del autor y llegaría a encontrar sus manuscritos, encargándose de su publicación a partir de 1989.
Comenzaron las traducciones y la pionera sería Francia, seguida por otros países europeos.  En España se supo de la existencia de este autor original en el año 2009, cuando aparece un volumen titulado La nieve roja y otros relatos, publicado por la editorial Siruela en su colección Nuevos Tiempos, con prólogo, notas y traducción del eslavista Jesús García Gabaldón.  El libro recoge siete relatos escritos entre 1922 y 1939 con títulos como Los dedos fugitivos, Autobiografía de un cadáver...  Una cosa sí quiero señalar y es que la obra de Krzyzanowski no tiene nada que ver con el contenido de la obra de Edgar Allan Poe, aunque el poeta Georgij Sengeli indicara esa semejanza en la nota de su diario donde expresa su pesar por la muerte de su paisano.  Creo que la mención a Poe está referida a la intensidad de su producción, no al estilo o contenido.  Me he acordado en este punto, al citar ese relato Autobiografía de un cadáver, precisamente por lo de cadáver.  La nieve roja y otros relatos incluye también Cuadraturín, El marcapáginas, El codo sin morder, La nieve roja y La hulla amarilla.


       




La segunda obra que se publica aquí sería El club de los asesinos de letras, una novela estructurada a través de varios relatos conectados por una idea matriz, un eje que vertebra las narraciones.  La idea general parte de un hecho real: cuando la madre de Krzyzanowski murió, el autor se vio obligado a vender su biblioteca para poder asistir al entierro en Kiev.  Nunca recuperó sus libros que, prácticamente, parecía saberse de memoria.  Desde aquí se estructura la novela.  El protagonista se ve forzado a deshacerse de todos sus libros y un día recibirá una invitación de un extraño club que responde al nombre de Los Asesinos de Letras, formado por siete escritores que se reúnen los sábados para contar historias que no dejan sobre el papel.  Son historias que cuentan, entre otras cosas, la relación entre tres amigos que discuten sobre la finalidad de la boca: hablar, comer o besar; un actor shakespeariano cuyo Papel se rebela contra él porque le usurpa protagonismo; o la narración que se centra en los Éxteres, máquinas éticas que suplantan a los seres humanos y cuya publicación habría sido impensable bajo el dominio de Stalin.
De los tres libros publicados probablemente es el que posee un carácter más difícil, entendiendo lo de difícil por su estilo y forma fundamentalmente abstracto, más...kafkiano, por la manera en la que se desarrolla la temática.  Lo publicó en el año 2012 la editorial Ediciones del Subsuelo, con traducción de Rafael Cañete.
Siete años después, en 2019, también publicada por Ediciones del Subsuelo, aparecía Biografía de una idea y otros relatos, con traducción de Marta Sánchez-Nieves.  





El volumen reúne siete cuentos escritos entre 1922 y 1930 y se cuentan entre los mejores no sólo de la producción de Krzyzanowski, sino de la Literatura Universal, y no exagero.  Desde el protagonista del relato que bautiza el libro, una Idea, que se origina en la cabeza de un autor, hasta que sale a través de la tinta de un bolígrafo, se plasma en el papel y pasa a ser de dominio público, impresa, leída, donde accede al pensamiento y al cerebro de los lectores y de nuevo vuelve a la cabeza del que la creó...  Otros relatos cuentan historias raras, extrañas, que parecen imposibles, como lo que narra en el titulado En la pupila, donde un amante se encuentra a sí mismo en forma de miniatura en el ojo de la mujer a la que ama...
El libro incluye también El tema ajeno, Kunz y Schiller, El viejo y el mar, Los poco-poquísimos y Por eso.
La literatura de Krzyzanowski es inclasificable, va más allá, mucho más allá de matrículas y sellos, su lectura es un gozo que marca un antes y un después de haber entrado en un universo de semejante riqueza tanto de imágenes como de ideas.
Sin lugar a dudas: Sigismund Krzyzanowski, léase.






jueves, 26 de marzo de 2020

Cíclope 3.0 - 24-03-20








Segunda semana del estado de alarma por el coronavirus, segunda semana de confinamiento en casa y nueva edición de Cíclope 3.0, la del martes 24 de marzo, grabada con la intención de tejer una trenza de música a través del prisma del tiempo y, por las circunstancias actuales, con la esperanza de que te acompañe en algún momento en este aislamiento necesario en el que nos encontramos inmersos.
Hoy comenzamos rescatando el sonido de una banda cuya existencia se entronca con lo que se dio en llamar New Wave, a finales de los años 70 y principios de los 80.  Hoy empezamos con el Pop de la banda Squeeze.



Squeeze


Este quinteto, original de Londres, se forma en 1974 y publican por primera vez en 1978, dando salida a un Pop elástico de teclados que se mantuvo en las listas de canciones más escuchadas entre los años finales de la década de los 70 y principios de los años 80.  Debutaron con un álbum bautizado con el nombre de la banda.



Squeeze
- 1978


Desde los orígenes de la formación del grupo y hasta el año 1981, estuvo encargado de los teclados este hombre, Jools Holland.



Jools Holland

Dependiendo de con quién hables, el irrefrenable Jools Holland es mejor conocido como un intérprete de Boogie-Woogie, de Jazz, de Rhythm & Blues o como el teclista de Squeeze; o como uno de los presentadores de televisión más populares del Reino Unido.  Y si bien cualquiera de estos logros sería suficiente para la mayoría de las personas, Jools Holland ha logrado ser todo eso en su notable carrera de show biz, una carrera que lo ha visto trabajar con casi todos los que están en la escena musical del Reino Unido o los Estados Unidos desde finales de los 70 en adelante.
Julian Miles Holland nació el 24 de enero de 1958 en Londres.  Desde pequeño mostró un don especial hacia el piano y con 8 años ya estaba tecleando ritmos de Boogie-Woogie bajo la atenta mirada de un tío materno que lo instruyó en los rudimentos pianísticos.  El joven Jools nunca poseyó una voz de canto clásica, pero aprendió rápidamente a adaptar su tono nasal un tanto atrevido a un estilo de canto entusiasta y melodioso que complementaba perfectamente su piano alegre.  En su adolescencia tocó en clubes y pubs en el sur y en el East End de Londres.  Luego, en 1974, cuando todavía tenía solo 16 años, se convirtió en el teclista de la formación original de Squeeze, reclutado por los dos líderes de la banda, Chris Difford y Glenn Tilbrook.
Después, en solitario, Jools Holland tiene una extensa discografía, sobre todo con su banda Rhythm & Blues Orchestra.  El Cíclope entresaca una muestra del catálogo de la música de este insigne inglés. 




Ha trabajado, y sigue haciéndolo, con músicos de todas las estéticas imaginables.  Tiene una larga nómina de colaboraciones entre las que se encuentran esta que vamos a recuperar ahora, un disco reciente, del año 2018, firmado a medias entre él y Marc Almond.




El combo de la Rhythm & Blues Orchestra con Holland al piano sumados al arrebato encendido de Almond dan como resultado un disco como A lovely life to live, un trabajo de intercambio creativo que sin lugar a dudas tiene un montón de composiciones buenas, desde la que le da título a la obra como la segunda que escoge el Cíclope, I lost my city, en una línea almondiana habitual en su hacer musical.



Marc Almond


Por cierto, hablando o escuchando a Marc Almond, en este año 2020 ha lanzado un nuevo trabajo, Chaos and Dancing Star.




En su léxico personal, el camaleónico Marc Almond parece dar un significado especial a la palabra star (estrella).  En su último álbum, Chaos and a Dancing Star, utiliza por cuarta vez en su discografía el concepto Estrella.  Antes fue The Stars We Are de 1988, Fantastic Star de 1996 y Stardom Road de 2007.  El hilo conductor que une estos discos es la música expansiva, ese Pop musculoso en constante evolución que busca asentarse entre las melodías más escuchadas y populares.  Almond vuelve a trabajar  en esta ocasión con el productor, compositor y multiinstrumentista Chris Braide con quien firmó The Velvet Trail en el año 2015.  Entre los dos comenzaron a escribir canciones en el año 2017 destinadas a este disco aparecido este 2020.  Se empezó a gestar en la ciudad de Los Ángeles con la meta puesta en facturar un álbum progresivo, pero como cualquier idea que esté viva se fue transformando y el resultado final es uno de esos discos firmados por Marc Almond con la firma de su creatividad y buen gusto, con colaboraciones especiales como la de Neal X, ex-Sigue Sigue Sputnik, y la de Ian Anderson, alma de Jethro Tull, que toca la flauta en el tema Lord of Misrule, devolviéndole la colaboración a Almond, que intervino en el año 2013 sobre el escenario del Royal Albert Hall cuando Anderson y compañía interpretaron en vivo Thick as a Brick.



Ian Anderson
allá por los 70



Anderson
en la actualidad


Aqualung, del año 1971, el álbum prohibido en España por la carpeta y por los textos de la canción que le da título al disco, vería la luz en nuestra piel de toro años después de su publicación original, allá por 1975.  La carpeta, diseñada con pinturas del autor Burton Silverman, se reprodujo tal cual era el original, con la ilustración interior de la profanación de una iglesia.  Durante mucho tiempo, Silverman ha sido recordado por ese hecho, como si no hubiera realizado más trabajos importantes como pintor e ilustrador.









Burton Silverman


Aqualung vería la luz en nuestro territorio, con la carpeta original y todo, pero no al completo en lo que a las canciones respecta porque el tema Locomotive Breath fue sustituido por otro, ¿motivo?, las alusiones explícitas de carácter sexual a las que se refería el texto de la canción.  ¡Ah!  ¿Sí?  Pues, qué cosa tan curiosa, el tema en cuestión se había publicado en nuestro país un tiempo antes, formaba parte de la selección incluida en el doble LP Living in the Past, 1972, que se editó aquí en España antes que Aqualung.  Luego no vale dicho argumento sobre las implicaciones sexuales ni nada por el estilo.  Después, donde dije digo digo diego, y no, la canción se había sustituido por otra porque al haberse publicado ya ese Locomotive Breath en el doble álbum pues para no repetir...  Qué sarta de sandeces, por Dios.  No se incluyó no sé por qué gazmoñería, y vamos a dejarnos de tonterías.  Por cierto, Living in the Past, la primera edición, venía envuelta en una carpeta de cartón grueso con una serie de páginas interiores con fotos de la banda y créditos que se llegó a agotar, es decir, se agotó la carpeta, no los vinilos, y durante meses hubo que esperar a que imprimiesen la tan coloreada y floreada cubierta.  Después ya se editaría en una funda doble de cartón fino, sin las páginas ilustradas que componían la publicación original.



1972


Por supuesto la canción que recupera el Cíclope es la ínclita Locomotive Breath.

En la recta final del programa de hoy una novedad: lo último de Julian Cope.




Julian Cope, que actuó en Madrid la noche del 9 de noviembre de 1988, en la sala Jacara, es el único músico por el que he tomado un avión, he asistido al concierto, y a la mañana siguiente me he vuelto.  Madrid estaba entre los puntos de promoción del disco que acababa de publicar ese año, My Nation Underground.  Espléndida actuación la de Cope, rodeado de músicos muy jóvenes entre los que estaban el guitarrista Donald Ross Skinner, inseparable durante mucho tiempo hasta que se le acabó la paciencia, como a tantos otros músicos que han trabajado con el alma mater de aquellos The Teardrope Explodes.  Y es que nuestro querido y admirado Julian Cope llevaba años sin publicar una grabación mínimamente interesante.  Desde 1995, desde la aparición del disco 20 Mothers, lo único que han aparecido son recopilaciones, alguna que otra rareza grabada en vivo y con una calidad de sonido deplorable y, sobre todo, discos ruidosos, abstractos, que en verdad no sé qué perseguía el músico con la publicación de plásticos así.
Durante los últimos 25 años, Cope se ha dedicado a escribir e ilustrar cuentos para niños, escribir un ensayo-historia exhaustivo, magnífico, sobre el Rock Alemán, y poco más, con respecto a su zona brillante, luminosa...


 



En el lado oscuro ha impartido talleres para aprender a sembrar y recolectar marihuana y charlas orientativas sobre el uso y abuso del ácido lisérgico.  Cope lleva años colgado con, por y el ácido.  De hecho la disolución de The Teardrope Explodes sobrevino porque, según Troy Tate, guitarra del grupo, era imposible trabajar con él: un día llegaba con el ánimo alterado y grababan de una forma, al día siguiente con las alteraciones dislocadas trataban de seguir por donde lo habían dejado el día antes, pero era imposible: Cope sobrevolaba Moscú sentado en un anillo de Saturno.


 

The Teardrope Explodes
(Troy Tate segundo por la izquierda)


Es un caso parecido al que le ocurrió a The Rolling Stones con la grabación del disco Exile On Main St. de 1972.  Era imposible realizar las mezclas finales porque Keith Richards, enganchado por aquel entonces a la heroína, tocaba cada día de una forma diferente, hasta que Mick Jagger decidió tomar las riendas y se encargó de hacer las cosas hasta llegar a la meta final.  También, paralelo a esta situación, el caso de otro alucinado, Syd Barrett, del que dijo David Gilmour que era imposible dejar una canción terminada.  Obviamente fue con el paso del tiempo cuando se produjo esa imposibilidad.  También con el paso del tiempo Julian Cope se ha ido quedando sin colaboradores lo cual implica que la creatividad del músico se ve mermada ya que muchas ideas surgen del intercambio con otros músicos, del diálogo sin palabras, de la elocuencia de los instrumentos y de quienes los tocan y lo que se suscita en esos momentos.  El binomio músico experimentado-músico joven es importantísimo porque al saber del músico veterano se une la sabia, la fuerza creativa del músico joven, desprejuiciado, vivo, y de tandems así han surgido muy buenas cosas con mejores resultados como por ejemplo ha demostrado Cope a lo largo de los años, sobre todo desde 1984 hasta 1995.  Tras ese período de creatividad, Cope comenzó a hacer cosas raras, y no precisamente porque fuesen obras difíciles de escuchar, sino porque el ruido es ruido, aquí y en Pekín, y lo ruidoso tiene sentido siempre y cuando esté formando parte de una estructura que tiende hacia, no porque se realice por la cara.  Cope lleva años actuando solo, con su guitarra eléctrica, soltando auténticos manifiestos en defensa del planeta Tierra y de los puntos de Energía Mágica que se encuentran dispersos por la superficie del planeta.  No sé cómo será asistir ahora a una actuación suya pero el disco que ha publicado este año 2020 suena en algunos temas como hacía años que no lo hacía, valga la redundancia del verbo.  Se ha rodeado de unos cuantos músicos veteranos, músicos ingleses de sesión que colaboran para hacer de este Self Civil War un feliz reencuentro del que escuchamos un par de temas de esa nueva y gozosa entrega que ha realizado este galés paisano de John Cale.

Como punto y final otra novedad, Thin Mind, el álbum aparecido hace unos meses del trío canadiense original de la ciudad de Montreal Wolf Parade.





Wolf Parade

Spencer Krug (primero por la derecha en la foto anterior) es uno de esos creadores de los que uno se pregunta si descansaran alguna vez porque la actividad que tienen es amplia.  Krug lleva por delante cinco proyectos donde se incluye Wolf Parade.  Aquí trabajan, creativamente hablando, los tres miembros del grupo, pero en los otros cuatro (Fifths of Seven, Frog Eyes, Sunset Rubdown y Swan Lake) es él quien maneja los hilos.  Y además, Krug encarna, él sólo, Moonface, nombre artístico que recoge una producción más intimista donde el músico canta y toca el piano en un registro diferente a todo lo demás que realiza.
De Wolf Parade no nos da tiempo nada más que a escuchar un tema de su último trabajo, pero ya volveremos con ellos en otra ocasión.
Salud, cuídate y sal de casa estrictamente lo imprescindible y necesario.

Espero que te guste el programa.


Enlace:








viernes, 20 de marzo de 2020

Irene Vallejo



Irene Vallejo


Irene Vallejo Moreu, nacida en Zaragoza en 1979, es doctora en Filología Clásica por las univesidades de Zaragoza y Florencia.  Su labor principal consiste en la divulgación e investigación de autores y autoras clásicos.  Colaboradora del periódico Heraldo de Aragón escribe sobre temas de actualidad cruzados con enseñanzas del mundo antiguo.  Fruto de dicha colaboración en forma de columnas semanales son los textos recogidos en las antologías El pasado que te espera y Alguien habló de nosotros.  En narrativa tiene dos novelas, La luz sepultada y El silbido del arquero.  Para el ámbito de lecturas infantil y juvenil también posee un par de títulos: El inventor de viajes y La leyenda de las mareas mansas.  
Es una mujer muy joven que ha escrito un ensayo extraordinariamente documentado, elocuente, con una erudición que muestra claramente que ha investigado y conoce, sabe de lo que está escribiendo.  La obra en cuestión se titula El infinito en un junco.  La invención de los libros en el mundo antiguo.





Este es un libro que, desde la primera frase, te atrapa, como toda buena narración que se precie de ello, porque lejos, muy lejos de construir todo un volumen de contenido denso, marmóreo, plúmbeo, especializado, Irene Vallejo opta por la forma de un Cuento, con mayúsculas, donde la diversificación es la constante entre las líneas que se van abriendo en senderos que te van llevando de aquí para allá, trufando el texto con anécdotas de la Historia, con reseñas que unen como si manejara un tiralíneas imaginario, el ayer con el hoy.
Todo comienza como empiezan los cuentos, como si tuvieras a la autora paseando contigo y, tomándote del brazo, arrancara describiendo la acción en la antigua Grecia, por cuyos caminos misteriosos grupos de hombres a caballo siembran, con su presencia, inquietud entre los que trabajan la tierra: jinetes es igual a guerreros perpetrados con espadas, lanzas, que se dedican a pisotear con las pezuñas de sus monturas los sembrados y a destruir lo que han levantado con tanto trabajo.  Pero esta vez no es así, pasan de largo.  A lo máximo que llegan es a pedir agua.  Vienen desde muy lejos, y buscan libros, manuscritos para comprar o para copiar.  Traen el encargo de sus reyes de conseguir el conocimiento que guardan los rollos de papiros.  Y Vallejo cuenta cómo se fabricaban aquellos rollos, cómo se manufacturaban los soportes sobre los que los escribas dejaban registrados los diferentes temas que trataban de hacer perdurable el saber.   Todo arranca desde la memoria de la mítica Biblioteca de Alejandría.
No sé con qué tipo de papel se ha hecho la edición pero lo cierto es que el volumen de 400 páginas y pico no pesa.  Es manejable y su lectura produce una inmensa alegría, tanta, que cuando se termina, entran ganas de abrazarlo, como me ha pasado a mi cuando lo acabé hace tan sólo un día.  Me lo regalaron el mes pasado, por mi cumpleaños, y he tardado una semana en leerlo, esta que llevamos confinados en casa por el tema del ínclito Coronavirus.
Lo ha publicado Siruela en su colección Biblioteca de Ensayo.  La primera edición fue en septiembre del año 2019, y en el mes de enero de este año 2020 iba ya por la 7ª reedición.  Obras así se deben divulgar porque merecen la pena y con creces.







jueves, 19 de marzo de 2020

Cíclope 3.0 - 17-03-20




28 de enero de 1913
Reunión de futuros progenitores de oyentes de Cíclope 3.0


Cíclope 3.0 del martes 17 de marzo de 2020.  Esta edición y hasta la primera del mes de abril, están grabadas.  Menos mal que el Cíclope es previsor y siempre va dejando espacios grabados por anticipado, porque si no ahora, dadas las circunstancias bajo las que nos encontramos de aislamiento, sería imposible trasladarme desde casa a la emisora de Radio Tomares, no sólo porque no pueda (o deba) salir de casa, es que la emisora además está cerrada, aunque continúe emitiendo espacios y programas grabados.  Así que, hasta el primer martes de abril, hay programas asegurados, después de esa fecha...
Pero por ahora tenemos música con la que enredar como es la que trae el Cíclope para esta ocasión.  Comenzamos con un guitarrista y compositor admirado, tanto que le dedicamos un Especial, un programa íntegramente dedicado a él.  Fue el Cíclope del día 31 de julio del año 2018.  Su nombre y apellido: Marc Ribot.



Marc Ribot


Toca la guitarra desde su adolescencia, recibiendo clases del guitarrista clásico de origen haitiano Frantz Casseus.  Zurdo de nacimiento, Ribot aprendió el manejo del instrumento utilizando la mano derecha, cosa que ayudó a que su trabajo posterior estuviera caracterizado por un perfil arriesgado.  En 1985 fue reclutado por Tom Waits para formar parte del staff de músicos que conformaron los créditos de su álbum Rain Dogs, colaboración que se alargó en el tiempo y que supuso también un intercambio creativo de lo más enjundioso.  Hoy recuperamos una de las caras del poliedro ribotiano, uno de sus proyectos en formato de trío (guitarra eléctrica, guitarra bajo y batería) bajo el nombre de Marc Ribot's Ceramic Dog.



El Perro de Cerámica de Marc Ribot


Como tal trío grabaron por primera vez en el año 2008 publicando el disco titulado Party Intellectuals.  Después un disco editado bajo forma de autopublicación, 2011 European Tour.  Desde los estudios de grabación, en el año 2013, apareció Your Turn, que es precisamente el que nos sirve hoy para iniciar el recorrido de la espiral de música.


Del título del álbum desaparece el carácter posesivo, el Perro de Cerámica se independiza del añadido del nombre de su creador y se centra en la música que elabora.
Lies my body told me es una composición que va, progresivamente, subiendo, añadiendo la instrumentación que va levantando un éxtasis en el que lo armónico queda patente en una serie de puntos de fuga que lo hacen inmenso, sofocante, espléndido.  El trabajo de los tres miembros es excepcional, capitaneados por la voz y la guitarra de Ribot, la guitarra bajo de 





Shahzad Ismaily, que se encarga también del sintetizador








y la batería de










Ches Smith, también en la percusión













Tremendo comienzo para cambiar radicalmente de estética y contenido sin abandonar la creatividad de Marc Ribot que, en 1998, abría una nueva puerta con su proyecto Marc Ribot y Los Cubanos Postizos.




Por el momento llevan dos discos en su haber, este del año 1998, The Prosthetic Cubans, y otro en el año 2000, Muy divertido.  The Prosthetic Cubans reúne una serie de composiciones homenaje al maestro cubano Arsenio Rodríguez, utilizando de base una instrumentación tradicional.  Canciones cantadas e instrumentales como el que recupera el Cíclope: Aurora en Pekín.
De música de perfil hispano a otra forma de incluir esa hispanidad en la creación como ocurre en el nuevo álbum de Stone Temple Pilots.



Según la portada el disco se titula Perdida.  Podemos pensar, por la falta de acentos, que se pronuncia Perdída, pero no, el acento debe ir sobre la E, Pérdida, porque el sentido es ese, el de haber perdido algo, en el caso de este cuarteto original de San Diego, California, el haber perdido a dos vocalistas del grupo: Scott Weiland y Chester Bennington.




STP


Stone Temple Pilots comienzan a finales de la década de los 80, en concreto en 1986, cuando los hermanos DeLeoDean Robert, unen ingenios a Scott Weiland y Eric Kretz.  Primero se bautizaron como Mighty Joe Young pero, problemas legales (existía un músico original de Louisiana, guitarrista de blues, con ese nombre artístico registrado) los obligó a cambiar.  Optaron por aferrarse a la marca de aceite para motor STP,

pero tampoco: si registrado estaba el nombre de Mighty Joe Young, imagínate el de una marca como STP.  Al final, llegaron a una solución salomónica y escogieron las iniciales de la ínclita marca de aceites y derivados para, después de hacer una larga lista de probabilidades, quedarse definitivamente con Stone Temple Pilots.
Entre los años 1992 y 1994 publican sus dos primeros discos.  Tras actuaciones exitosas y giras, la banda tiene tiempo libre, durante el cual Weiland, vocalista de la banda, desarrolla una adicción a la heroína.  En la primavera de 1995, fue arrestado por posesión tanto de heroína como de cocaína, y fue sentenciado a un centro de rehabilitación de drogas.  Después de completar el programa, Stone Temple Pilots graba un tercer álbum, lanzado en la primavera de 1996.  Poco después de su lanzamiento, la banda anunciaba  que Weiland había recaído y entró en otra instalación de rehabilitación, cancelando así los planes del grupo para una gira.  Los problemas de drogas de Weiland y la incapacidad del grupo para apoyar el nuevo disco con una gira marcaron su existencia.
Chester Bennington, uno de los dos vocalistas de Linkin Park, formaría parte de la banda durante un breve espacio de tiempo.  Estuvo de gira con el grupo hasta el año 2015 e inmediatamente volvió al seno de Linkin Park.  Ese mismo año, 2015, el 3 de diciembre, Weiland fue encontrado muerto en Bloomington, Minnesota.  Bennington falleció el 20 de julio de 2017.
Bajo el recuerdo de esa muerte doble de dos músicos que estuvieron formando parte del grupo, Stone Temple Pilots graban y editan en este año 2020, Pérdida, un disco que incluye una instrumentación un tanto inesperada con respecto a lo que habían hecho hasta el momento.  Pero es comprensible, casi se puede decir lógico, por ser un trabajo con un sesgo melancólico, nostálgico, por estar impregnado por el duelo, por el recuerdo de dos miembros irremediablemente ausentes.  Así, el sonido de flauta, saxofón, la sección de cuerda, todo queda bien engarzado en esa música fronteriza con raíces hispanas.



Scott Weiland
 (1967-2015)





























Chester Bennington 
(1976-2017)





























Enredando con esos aires hispanos nos enganchamos al sonido español pero con aires anglosajones.  Que la música Pop española utiliza como vía de expresión para cantar el inglés es algo tan habitual que si hiciéramos una lista de nombres resultaría bastante larga.  La influencia inglesa y norteamericana se ha dejado sentir  en nuestra piel de toro hispano desde la lejana década de los años 60.  Como el lema del Cíclope es escuchar música a través del prisma del tiempo, vamos a recuperar a uno de aquellos grupos que en los años de eclosión del Pop sesentero utilizaban el inglés como lenguaje internacional, aunque también llegaron a cantar en español.  Me refiero a Los Iberos.



Originales de Torremolinos, Málaga, Los Iberos estuvieron activos entre los años 1966 y 1973, año de la disolución del grupo.
Fundado por el músico Enrique Lozano,  guitarra y coros, reunía a Adolfo Rodríguez, guitarra y voz principal, Cristobal De Haro, guitarra bajo y Diego Cascado, batería.
Quien se encargaba fundamentalmente de componer el repertorio de canciones del grupo era Enrique Lozano.  La banda pasó por algunos cambios en el bajo y en la batería, cambios provocados por el Servicio Militar, circunstancia que a tantos músicos y grupos llegó a mediatizar porque mientras duraba había que buscar sustitutos y, a veces, supuso el fin de muchos proyectos.
La foto anterior corresponde al LP que publicaron en 1969, grabado íntegramente en Londres y que reunía todos sus singles.  Participaron en dos películas: Un, dos, tres...al escondite inglés de 1969 dirigida por Iván Zulueta con guión de Jaime Chávarri y el mismo Zulueta





Topical Spanish en 1970, con dirección de Ramón Masats, con guión de Chumy Chúmez y el propio Masats, basado en una historia de este.




Guillermina Motta
 entre los protagonistas de la cinta

Uno de los temas más populares del grupo fue su single del año 1969 titulado Nightime, cantado en inglés.



Incluido, por supuesto, en el álbum de 1969, Nightime tiene el perfil de canciones que escribía Enrique Lozano: Pop con influencias de estructuras clásicas, de música académica, como sucedía con la canción Las tres de la noche, el primer single del grupo, publicado en 1968 y cantado en español, con unos arreglos que, hoy en día, se denominarían como Pop de Cámara.




El fundador y alma de Los IberosEnrique Lozano, nacido el 7 de febrero de 1940, fallecía el 3 de enero del año 2017. 







Desde este punto en el programa y hasta el final, nos vamos a quedar en territorio español, aunque las canciones sean cantadas en inglés.



Dos formaciones diferentes de un mismo proyecto


Los orígenes de esta banda española de Rock Progresivo se remontan a 1970, cuando se reunen Antonio García de Diego, guitarra y voz, Mariano Díaz, teclados, Pablo Weeber, guitarra, Juan Cánovas, batería y Miguel Ángel Rojas "Bibe", bajo y forman la banda Franklin.  Se dieron a conocer con una versión rara del tema de The Rolling Stones (I can't get no) Satisfaction, una versión que cuando sonó por primera vez nadie entendió por qué habían hecho eso.  Después sería muy valorada pero, de entrada, resultó una flor rara.

El grupo, en 1971, entra en contacto con Teddy Bautista, voz de Los Canarios, que se convierte en su productor.  Lo primero que se publica de ellos fue un single con dos versiones: en la Cara A,  el Satisfaction; en la Cara B, Border Song de Elton John.



Satisfaction
- Single - 1971
Con el Servicio Militar, dos de sus miembros se retiraron forzosamente.  Cuando la banda vuelve a reunirse lo hace con algunas variantes: entran dos baterías en la banda con lo que la estructura del grupo no puede ser más peculiar en aquellos años por tener doble guitarra y doble percusionista.  Y además, españoles.
Tras el verano de 1973, Pablo Weeber, después de una breve estancia en Barcelona, ​​decide rehacer el grupo con nuevos músicos que sustituyen a algunos de los primitivos miembros: Giuseppe Pino Scagliarini, teclados, Juan Toro, bajo, Chema Espinosa, batería y Terry Barrios, batería.
Franklin grabó un LP en 1974 titulado Life Circle que, lamentablemente, no se llegó a publicar en su momento.  Incluye el single de 1971 (cara A y B) y una versión curiosa del tema original de Neil Young, Don't let it bring you down.
Tardó tiempo en ver la luz aquel Life Circle.  Sería en el año 2007 cuando, en una labor encomiable por parte del sello discográfico Cocodrilo Records, una discográfica dirigida por el periodista José Luis Álvarez

José Luis Álvarez

empecinado en rescatar del olvido a músicos y discos que merecen, por méritos propios, ser escuchados y conocidos por generaciones posteriores a su existencia, fue entonces digo cuando aquel LP por fin vio la luz.

















Todos los miembros de Franklin recalaron en proyectos posteriores a la vida de la banda: Juan Cánovas formará parte, entre otros, de Cánovas, Adolfo, Rodrigo y Guzmán y de MódulosTerry Barrios empuñará las baquetas en Asfalto y TopoCarlos Castro fundará Barón Rojo, Pablo Weeber formará en Alemania el grupo de rock duro Hoelderlin, Mariano Díaz entrará en la banda de acompañamiento de Víctor Manuel y Chus Fernández acompañará durante muchos años al político y cantautor aragonés, José Antonio Labordeta.  Antonio García de Diego recalará en Los Canarios que hicieron aquel experimental Ciclos, basados en Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi.  

De Los Canarios pasaron a llamarse Canarios, sin artículo.  Para la ocasión, seria y muy trabajada, Teddy Bautista volvió a su nombre de pila: Eduardo.  Se fue a New York, a estudiar teclados (Moog, Sintetizador, Mellotron...).  Volvió.  Era el año 1974 cuando  se publicó este trabajo extraordinariamente pretencioso.  Lo interesante era la colaboración de Antonio García de Diego, guitarra, voz, un músico que siempre me ha transmitido la emoción de ser alguien serio, profesional.  En una de las cuatro partes en las que están divididos esos Ciclos, el guitarrista y cantante tiene que interpretar un fragmento de canto gregoriano.  Es muy breve esa intervención, pero por corta que sea hay que hacerlo bien y si eso conlleva tener que retirarse unos meses a un convento de frailes o monjes para aprender canto gregoriano pues se hace, y ya está.  Fue precisamente el paso que dio Antonio García de Diego: se retiró a un monasterio en el Valle de los Caídos durante unos meses para estudiar canto gregoriano.  Tan solo una cosa: yo en su lugar habría escogido otro convento o monasterio con un enclave menos siniestro.  Pero esto es una opinión personal, que tampoco viene a cuento.
El mismo García de Diego hablaba de esto y alguna cosa más en los créditos interiores de la carpeta de Ciclos.




Después se haría músico de estudio, músico de sesión (porque hay que comer) y acompañará a Ana Belén, a Victor Manuel, a Miguel Ríos...  Con Miguel llegaría a estar de gira en aquel proyecto llamado Rock & Ríos.  De hecho aparece en la portada del LP doble grabado en vivo con ese título.



El guitarrista que está en segundo plano a la izquierda, ese es Antonio García de Diego


Así hemos llegado al final del programa de hoy.  Nos queda aún tiempo para escuchar un par de temas más y dado que nos hemos situado en el panorama nacional, desde esa parte del mapa nos vamos a despedir.




L' Espinale

L' Espinale es un quinteto original de Mallorca formado por Ángel Caballero, voz, Pep Gomis, guitarra, Rafa Juan, bajo, Toni Salvà, batería y Jaume Tugores,  guitarra.  Llevan dos discos en su haber ambos publicados el mismo año: 2012.  Un acústico Unplugged y el anterior a este, Last days of Adam que es el que nos sirve para despedir esta edición de Cíclope 3.0  L' Espinale cantan en inglés y desarrollan unas poderosas estructuras de rock basadas en las fuerzas cruzadas de sus guitarras.  Volveremos de nuevo con ellos en próximas ediciones.
Cuídate mucho y Salud para todos.


Espero que te guste el programa.

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