Cíclope 3.0 del martes 24 de marzo de 2026. En muchas ocasiones comenzamos el programa mirando hacia atrás, recordando música de otros años. Hoy lo hacemos viajando a una isla de la comunidad valenciana, una isla llamada Tabarca.
Situada en el mar Mediterráneo se puede llegar en barco desde la ciudad de Alicante durante los meses de verano, desde junio hasta septiembre, creo recordar. Hay otras vías lo que ocurre es que me encontraba en la capital alicantina sobre el mes de mayo, quiero recordar, en un congreso sobre la figura y obra de Homero. Intenté ir a la isla, pero la comunicación por mar comenzaba en junio. Quería conocer el lugar que había conocido por una canción titulada así, Tabarca, firmada por el grupo Mediterráneo que, desde que la escuché por primera vez, me había gustado mucho. Me tuve que contentar con la música. En alguna ocasión intentaré visitar el lugar pero, por ahora, también nos quedamos con la composición.
Tabarca, publicado en 1979, fue el título del segundo LP del sexteto valenciano Mediterráneo.
El proyecto Mediterráneo (foto anterior) comienza con la década de los años 70 y, como le ocurrió a tantos grupos españoles, los miembros se vieron frenados por las obligaciones de su sexo: cumplir con el Servicio Militar. La puta mili nos coartó a miles. En el mundo de la música fue el motivo de que muchas ideas, proyectos, dieran al traste por representar un parón en el Tiempo que imposibilitaban una actuación importante, la oportunidad de grabar en estudio. Fue una época en la que se podía reconocer quién, en una banda, estaba sometido a la vida militar, y eso se veía en el corte de pelo: mientras que el resto lucía un pelo normal (más largo, más corto) el que estuviese cumpliendo con la patria aparecía con ese corte característico que definía su actividad diaria. Recuerdo por ejemplo a Teddy Bautista, de Los Canarios, con el pelo corto, sin sus patillas de bandolero. O el grupo Los Ángeles, igual, con uno o dos de sus miembros con la cabeza acondicionada a las circunstancias.
Los pelos era lo de menos, lo malo era cuando tenían que meter a un sustituto porque, en algunos casos, los resultados que ofrecía el suplente eran mejores que los del titular. Mosqueos y enfados soberanos por este motivo los hay por un tubo. Pues estas circunstancias de tener que esperar porque tal miembro se ha ido a cumplir con la patria se dio en el seno de Mediterráneo. Durante un espacio de tiempo, los miembros que quedaban a la espera, estuvieron transitando a otros proyectos como por ejemplo al grupo Huevo Frito, Mandrágora... Por fin, sobre 1975, Mediterráneo se encuentra con el horizonte claro y diáfano, escrito sin H, para poder ver todo plano, alcanzar a ver más lejos. En 1978 se meten por primera vez en los estudios de grabación y dan a luz Estrechas calles de Santa Cruz, su primer LP. Con Tabarca, aparecido en 1979, la banda consolida su forma y estilo: Pop fusionado con Jazz con resultados notables. Con la memoria de este grupo iniciamos la andadura musical de Cíclope 3.0 de hoy, un Cíclope que continúa por los caminos de la mezcla. Ahora, en el crisol de la música se añaden elementos de Folk además de Jazz y Rock, dando como resultado la música de este colectivo que responde al nombre de Portico Quartet.
The Portico Quartet es un grupo del sur de Londres dedicado a la fusión de Jazz moderno y música étnica. Se formó en el año 2005 bajo los auspicios creativos del músico percusionista Duncan Bellamy y Milo Fitzpatrick, bajo eléctrico y contrabajo acústico. Son los dos de la derecha en la foto anterior: Bellamy con sudadera blanca y negra y Fitzpatrick el último por la derecha. Agachado, el percusionista Nick Mulvey, con el tambor conocido por el nombre de hang, ese instrumento que parece el caparazón de una tortuga y que es un tambor metálico con carcasas fijas, cuyo sonido melodioso se asemeja a un tambor de acero balinés. Por último, el primero por la izquierda, es Jack Wyllie, saxo y teclados. Este era el cuarteto original, el que inició una espiral que desenliaba serpentinas de sonido caracterizado por una mezcla donde los ecos de jazz se cruzaban con ecos de folk étnico por el uso de ese tambor llamado Hang.
Habían comenzado en el año 2006. En 2012 se produce un cambio: se marcha Nick Mulvey, percusionista, pero no se lleva el tambor hang. Lo utiliza otro músico, Keir Vine, pero no le da protagonismo porque el grupo cambia el espectro del sonido por perfiles electrónicos sobre el estilo predominantemente acústico de sus trabajos anteriores. No hay problema, Vine toca también los sintetizadores. Publican un álbum que titulan con el nombre del cuarteto y realizan composiciones como la que escuchamos, Ciudad de cristal.
Hay un error en la locución y consiste en que identifico el año 2012, fecha de publicación del disco homónimo de Portico Quartet, con la fecha de publicación del tercer álbum de un trío, también británico, que responde al nombre de Mammal Hands.
Saxo, piano y batería. Esa es la instrumentación base de este trío que comienza su labor musical en el año 2014 y en 2017 publican el trabajo Shadow Work. De este disco suena en el programa el corte Living Frost, Escarcha viva. Manos de mamífero, el nombre de la banda, reúne una serie de influencias que van desde el academicismo moderno pasando por un arco de Jazz teñido de ambient, música electrónica... El proyecto se formó en Norwich, Inglaterra, en 2012. En esa fecha que coincide con la publicación del disco de Portico Quartet que escuchábamos hace un momento, ahí radica la equivocación que señalaba hace un momento. Firmaron un contrato con el sello discográfico Gondwana Records en 2013 y lanzaron su álbum debut, Animalia, en 2014. Su segundo álbum, Floa, vio la luz en 2016, seguido rápidamente por Shadow Work, en 2017, que es lo que suena en esta edición.
Ahora, si cruzamos al trío Mammal Hands con el cuarteto Portico Quartet, nos da como resultado un dúo que responde al nombre de Vega Trails.
Vega Trails son Milo Fitzpatrick, izquierda en la foto anterior, bajo eléctrico y contrabajo acústico de Portico Quartet, y, a la derecha, Jordan Smart, saxofonista de Mammal Hands.
Smart está en el saxofón tenor, saxofón soprano, clarinete bajo y flauta. Este segundo trabajo contiene piezas como Dream House.
El protagonismo del violonchelo en el segundo trabajo de Vega Trails nos sirve para quedarnos con este instrumento y cerrar esta edición de Cíclope 3.0 con dos intérpretes que tienen el cello como base de acción. Comenzamos con una mujer que sonó por aquí hace un par de años, si no recuerdo mal fue en 2024. Me refiero a Blancg, acrónimo de su nombre y segundo apellido: Blanca Sánchez Guillén. En 2024 escuchamos un par de composiciones suyas, una había aparecido en formato single, hoy traemos al programa lo que es su primer larga duración aparecido a finales del año pasado con el título The Chess Game.
El juego de ajedrez es el primer álbum de Blancg, un trabajo asentado en música Pop de cámara, atmosférico e interpretado con buen gusto y con sensibilidad. Los cortes están resueltos por el dúo formado por Blanca al violonchelo, piano, guitarra y voz más Ismael Hamido Ortega, viola y guitarra. Los textos de las composiciones también son de ella. Vamos a escuchar unos cuantos temas comenzando por Cello Intermezzo, lo primero que ha sonado de este trabajo de debut de Blancg. Ahora pasamos a Looking For My Senses, Buscando mis sentidos.
No nos movemos de Bruselas pero sí saltamos hacia atrás, a los primeros años de la década de los 80 con un violonchelo que servirá de acompañamiento. Por aquel entonces, 1982, un sello discográfico independiente belga, Crammed Discs, florecía en la capital del Manneken Pis. Podías mandar una carta postal (aún no estaba institucionalizado el correo electrónico) pidiéndole información y el sello te contestaba amablemente enviándote un catalogo con los artistas que pertenecían a la casa y un cassette con un corte de cada uno de ellos para que te hicieras una idea de cómo sonaban. Entre esos artistas estaba esta mujer que rescata el Cíclope: Hermine.
Su nombre completo es Hermine Demoriane y su labor dentro de la cultura se remonta a los años 60 del siglo pasado. Nacida en 1942 en París, es cantante, artista de circo, escritora, funambulista y actriz de cine. Con el Cine es como inició su actividad cultural, interviniendo en una revista hippie, International Times, donde realizó entrevistas a directores de cine como Jean-Luc Godard, entre otros.
En la década de los 70 ejerció de equilibrista y funambulista, participando con el colectivo de artistas COUM Transmissions, donde estuvo como cofundadora Genesis P-Orridge, después Throbbing Gristle. Participó en proyectos como The Subterraneans compuesto por The Damned sin su cantante Dave Vanian. Relacionada con las betas musicales más vanguardistas de Inglaterra, tuvo como colaborador a David Cunningham de The Flying Lizards, que le asesoró para la grabación de un Single que se publicó en el sello discográfico que ella había creado, Salomé Records.
En los 80 Hermine aparece en el catálogo del sello belga Crammed Discs con un Mini-LP titulado The World On My Plates, un disco con el diseño de portada original del fotógrafo Richard Rayner-Canham, responsable de fotos de portadas de discos como Secondhand Daylight de Magazine o algunas carpetas de discos de The Flying Lizards.
Con el paso de los años el Mini-LP se reeditaría con la portada levemente cambiada como sucedió en pleno siglo XXI, en 2006, cuando el disco se vio aumentado en 7 cortes más, en total 13, versión CD con esta portada.
Es la época en la que Hermine actuaba en directo vestida con trajes como el que luce en la portada de El mundo en mis platos, con un peinado B-52 y esos guantes largos tipo Gilda. Como compañía sobre el escenario, un dinosaurio hinchable gigante que flotaba por encima de ella.
Hermine también intervino en la gran pantalla en películas como Jubilee, dirigida por Derek Jarman en 1978, interpretando el papel de Chaos (foto anterior). En 1982 aparecía en la cinta The Court of Miracles de John Maybury junto a Siouxsie Sioux.
Y de Hermine, de su The World On My Plates, un tema con acompañamiento espartano: un piano y un violonchelo para la canción Waiting. En 1984, Hermine publicaba un nuevo álbum que, hasta el día de hoy, es lo último que grabó aunque sigue inmersa en el mundo de la cultura trabajando en otras áreas.
Llegamos a los minutos finales del programa de hoy. Vamos a terminar con el sonido grave, otoñal, del violonchelo y lo vamos a hacer con un músico que comenzó a tocar el instrumento con tan solo 5 años de edad, es Gaspar Claus.
Gaspar Claus, violonchelista, compositor, productor francés y filósofo, es conocido por su aproximación experimental que combina música contemporánea, improvisación, tradiciones musicales y colaboraciones multidisciplinares. Compone de una forma muy física: arañando las cuerdas del violonchelo, golpeándolas, acariciándolas con delicadeza. Personalmente me recuerda a otra compositora, Poppy Ackroyd, intérprete de piano y violín que también tiene una forma física de componer con unos resultados extraordinariamente espirituales.
Pero ahora estamos con Gaspar Claus que es con quien cerramos esta edición de Cíclope 3.0 Ha compartido grabaciones y proyectos con su padre, el guitarrista flamenco Pierre Alfred Genard, conocido como Pedro Soler (juntos en la foto anterior).
Espero que te guste el programa.
Enlace: https://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-24-03-26




































































