miércoles, 15 de julio de 2026

Cíclope 3.0 - 14-07-26 - Especial Cartas

 




Cíclope 3.0 del martes 14 de julio de 2026.  Esta edición del programa está dedicada a un objeto tan común y, desde hace cierto tiempo, tan en desuso como la carta postal.  Hasta no hace mucho al buzón de casa llegaban cartas.  Poco a poco empezaron a escasear y tan solo las misivas de bancos y algunas de publicidad ocupaban el hueco del olvido.  Las cartas electrónicas, los e-mails, vinieron a sustituir ese papel, cuartilla o folio, escrito a mano o a máquina, metido en un sobre cerrado y enviado de una persona a otra.  El acto de escribir cartas, el enviarlas, ha alimentado la imaginería de la música y hoy ocupamos los 60 minutos de Cíclope 3.0 a un Especial Cartas que comienza con unas cuantas enviadas desde la soledad del páramo y firmadas por The Wallflowers.



  
The Wallflowers, en la foto de grupo anterior, fue la banda fundada por Jakob Dylan (en la foto superior el segundo por la izquierda, en la foto pequeña se le distingue mejor).


Fue el quinto y último descendiente que tuvo el matrimonio Bob Dylan y Sara Lowndes, en la foto de la derecha.  Se casaron en 1965 y la historia llegó hasta 1977.  Sara Lowndes tenía una hija, María, fruto de su matrimonio anterior, y Dylan la adoptó legalmente tras casarse con Sara.  El resto de la descendencia comenzó en 1966 con el nacimiento Jesse Byron, después Anna Leigh en 1967.  Samuel Abraham en 1968 y por último Jakob Luke en 1969.  El único que salió músico como el padre, con todo lo que conlleva ser hijo de una figura como Bob Dylan.

A Jakob Dylan le ocurrió algo parecido a lo que le sucedió a Julian Lennon: no había entrevista en la que no apareciera la sombra del padre.  Hicieran lo que hicieran, grabaran lo que grabaran, compusieran lo que compusiesen...el nombre y apellido del padre salía a relucir, como posible influencia, porque se parecían inconscientemente, de forma descarada, por casualidad...cuánto había de inspiración tomada de la figura del padre...  Ambos optaron por la misma salida: dejaron el mundo de la música, al menos el mundo activo.  Jakob Dylan intentó sublimar la sombra densa de Papá Dylan componiendo canciones que hablaban precisamente de eso, de tener que luchar para poder tener un espacio propio por lo que hace, no por cómo se apellida.


De eso habla la canción con la que hemos iniciado el programa, Letters From The Wasteland, Cartas desde el páramo, desde la tierra baldía.  Formó parte del tercer álbum de la banda, Breach, publicado en 2000.  Este fue el trabajo donde empezó Jakob a tratar, en las letras de sus canciones, el enfrentar esa realidad: la constante comparación con su padre y lo castrante que eso resultaba.  Con la banda llegó a grabar 7 discos.  En solitario, firmando con su nombre y apellido, dos.  No se ha vuelto a saber nada más de él.

Tras la imagen de una tierra baldía viene un acto de reflexión, de mirada hacia atrás.  Nos vamos a los inicios, más que los inicios, a los preliminares de la era del Rock & Roll, a recuperar estilos como el Doo Wop.  Esta es una forma de música vocal originaria de las comunidades afroamericanas de Estados Unidos en los años 40, que alcanzó su máximo éxito en los 50 y 60.  Mezcla de Rhythm and Blues y Góspel, se caracteriza por sus ricas armonías vocales y sílabas sin sentido, como shú bi dú, que acompañan al cantante principal.  Uno de los representantes más populares de Doo Wop de la era del Rock & Roll fue el quinteto llamado The Platters.



Produjeron éxito tras éxito durante la década de 1950, tendiendo un puente entre los estilos más tradicionales de los grupos vocales y los ritmos populares del Rhythm and Blues de principios de los 50.


En 1957 firmaban el LP The Flying Platters, un disco que incluye un tema que habla de cartas: I'm Gonna Sit Right Down and Write Myself a Letter, Voy a sentarme y escribirme una carta.

Esta composición, que se convertiría en un standard, fue compuesta en 1935 entre el músico Fred Ahlert (1892-1953) y el letrista Joseph Young (1889-1939).  Existen varias versiones, está la de The Platters de 1957 que es la que suena en el programa.  Posteriormente, en el año 2012, un enamorado de aquel estilo de música, Paul McCartney, incluiría su versión de I'm Gonna Sit Right Down and Write Myself a Letter en el álbum Kisses On The Bottom.



     

El Cíclope, buscando con su ojo fónico canciones que hablen de cartas, tuvo cuidado de no buscar solo por el título, sino también por el contenido de la letra, porque pudiera ser que algunas composiciones no especificaran, en el título, el término carta y por ello perderíamos la oportunidad de rescatar alguna canción que mereciera la pena.  Es el caso del siguiente tema, que desarrolla la redacción de una carta.  


Querida mamá (Dos puntos), es una composición de Martín León Soto, MALESO, que en 2020 publicaba Casémonos, álbum donde está incluida dicha canción.  A la izquierda la portada del disco, original de Marcos Gamero.

Ahora, dentro de una cápsula imaginaria, viajamos hacia atrás en el Tiempo.  Una carta ligada a la realeza espartana nos sitúa entre Esparta y Troya: Helena de Troya, de su unión con Menelao, rey de Esparta, concibió a Hermíone.



Un primerizo David Bowie le dedicaba una carta sonora dirigida a ella en aquel mítico LP de 1969, Space Oddity.



Con la cápsula imaginaria con la que hemos viajado en el Tiempo, amerizamos en las aguas de la costa escocesa y nos encontramos con la banda Aztec Camera.



Aztec Camera fue un proyecto del compositor, cantante y guitarrista Roddy Frame (en la foto anterior, el que sostiene la guitarra).  El grupo estuvo capitaneado por él, el resto fueron miembros que se iban cambiando con el paso de los años y de los 6 álbumes que dejaron entre 1983 y 1995.


El proyecto comenzó en 1980 y en 1983 grabó su primer LP, High Land, Hard Rain, un disco con una cara A ocupada por 5 cortes a cual mejor.  El que cerraba esa cara A era este que recuperamos hoy, We Could Send Letters, Podríamos enviar cartas.

No abandonamos tierras escocesas.


Los hermanos Charlie y Craig Reid, escoceses, una pareja de gemelos idénticos, son conocidos por el nombre del dúo, The Proclaimers, y por su carismática fusión de rock, folk, soul y country.


En 1987 publicaban un LP titulado This Is The Story donde incluían una canción, Carta desde América, en dos versiones: una con acompañamiento de banda, la otra, acústica, con las voces de los dos hermanos y sus guitarras sin electrificar.  Para esta ocasión escogemos la versión acústica.

Utilizando el remite de la carta de The Proclaimers volamos hacia América, correo aéreo para encontrarnos con R.E.M.



 


Era 1996 cuando el cuarteto publicaba el álbum New Adventures in Hi-Fi.  Contaron con una colaboración de lujo: la de Patti Smith, que cantó junto a Michael Stipe la canción E-Bow The Letter.  El título de la composición combina dos elementos: por un lado E-Bow, un dispositivo electromagnético de mano que produce un sonido similar al de un violín en la guitarra eléctrica; por otro, una carta sin enviar que Michael Stipe escribió tras la muerte de su amigo, el actor River Phoenix.  Mientras Michael Stipe recita los versos de forma rápida y casi hablada, como si leyera la carta, la voz grave, distante y espiritual de Patti Smith entra en el estribillo con la frase I'll take you over, Te llevaré.
De América volvemos al viejo continente y de nuevo a Escocia aunque con un referente norteamericano, el actor y director de cine Dennis Hopper.  A él le dedicaron el último disco aparecido de The Waterboys, en 2025, un álbum titulado Life, Death and Dennis Hopper.

Un trabajo que The Waterboys realizan con la colaboración de una serie de intérpretes como la compositora, pianista y cantante Fiona Apple.  Canta con las ganas habituales en ella esta Carta de una novia desconocida, Letter From An Unknown Girlfriend.
Seguimos avanzando, consultando cartas antes de que el Tiempo nos venza por su estrategia.  Ahora una carta dirigida a alguien en concreto, a una tal Elise.  La firman The Cure.


Wish de The Cure aparecía en 1992.  Robert Smith y compañía, una de las bandas que mantienen su producción desde finales de los años 70, enmascarados tras el maquillaje de su líder, con las cabezas despeinadas, elaborando un arco evolutivo de su música que ha ido transcurriendo capa tras capa de tiempo.  De este álbum rescatamos Letter To Elise.
, En un programa que habla de cartas no puede faltar una canción tan popular como La carta, The Letter, una composición que pertenece a la música Pop de los años 60, en concreto a 1967, aunque la canción se grabó un año antes, en 1966.  El tema lo grabó un quinteto original de Memphis, Tennessee, que respondían al nombre de The Box Tops.


  
  
The Box Tops.  En primera fila, a la izquierda, Alex Chilton, vocalista y guitarra.  La voz que canta The Letter es la suya, una voz que dejó boquiabierto a más de un oyente cuando se supo que era la voz de un muchacho de 16 años.  El tema estaba compuesto por Wayne Carson (1943-2015), compositor, productor discográfico y multiinstrumentista, autor de otras canciones interpretadas por Box Tops.  

De aquel LP de 1967 de título doble, The Letter-Neon Rainbow, obviamente nos quedamos con el corte La carta, The Letter.



Tres años después del debut discográfico de The Box Tops, fue Joe Cocker el que retomó la canción The Letter realizando una recreación muy valorada.
Años después, en el año 2010, uno de los padres del Power Pop, Paul Collins, revitalizaba el éxito de Alex Chilton y compañía.  

Lo incluía en su álbum King Of Power Pop! y verdaderamente Collins realizó una revitalización en toda regla como puedes apreciar al escucharla.

Estamos en la recta final de esta edición dedicada a las cartas postales.  El músico Ignacio Sierra a través de la multiplicidad del pseudónimo Dr. Soy, en concreto el proyecto Wolbakia, aporta contenido a este Especial con el tema Letters To No One, Cartas a nadie.

La canción gira alrededor de una paradoja: alguien, huyendo de la soledad, inventa una destinataria a quien enviarle cartas, pero mientras las escribe surge la pregunta de quién ha inventado a quién, si la persona que recibirá el sobre o quien los deposita en el buzón.
Finalizamos con cartas escritas pero no enviadas.  Es el caso de esta canción, Letter Never Sent, Carta nunca enviada, firmada por Mark Lanegan (1964-2022).

Estuvo al frente de la banda Screaming Trees, colaboró con diferentes proyectos, entre otros Queens of the Stone Age, en solitario firmó álbumes con su nombre y apellido y también añadiendo Band al final




como es este caso.  Somebody's Knocking, Alguien está llamando a la puerta, fue un álbum que se publicó el 18 de octubre de 2019 donde Lanegan incluía esta Letter Never Sent que nos sirve para cerrar esta edición de Cíclope 3.0 dedicada a un Especial, Especial Cartas Postales.  Una cosa no ha sido posible, por falta de tiempo, incluir alguna canción que hablara de la figura del Cartero, que las hay.  Como digo no nos ha dado tiempo para más pero espero que te haya gustado el programa.

Enlace:
https://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-14-07-26


miércoles, 8 de julio de 2026

Cíclope 3.0 - 07-07-26 - Especial Julian Cope # 10


Una de las dos tumbas neolíticas en Cairnholy, Escocia.  Esta que muestra la foto es la que sirve de referencia para la ilustración de la carpeta del álbum Interpreter de Julian Cope

 

Cíclope 3.0 del martes 7 de julio de 2026.  Es el primer martes de mes y eso significa que el programa lleva la estructura de Especial Discografía y que en esta ocasión es la edición número 10 del Especial Julian Cope, hoy ocupado por un álbum, Interpreter, de 1996.




Interpreter se publicaba el 14 de octubre de 1996.  Fue el disco número 13 en la discografía firmada por Julian Cope y el último que sería publicado de forma habitual por una casa discográfica, en su caso el sello independiente Echo.  A partir de este momento, Cope marcó el final de la dinámica habitual de un músico firmando un trabajo para que lo publicara un sello discográfico.  A partir de ahora publicaría su material posterior de forma independiente en su sello propio, Head Heritage.  También fue el último álbum importante de Cope bajo su propio nombre que se lanzó en la década de 1990, ya que priorizó otros proyectos musicales y su investigación arqueológica durante el resto de la década.  No lanzaría otro álbum normal hasta Citizen Cain'd en 2005.
Interpreter está formado por 12 canciones estructuradas en dos partes separadas: Fase 1 y Fase 2.  Sigue de cerca al trabajo anterior, 20 Mothers, publicado un año antes, en 1995.  Vuelve a trabajar con tres músicos con los que consigue una comunicación esclarecedora, con unos resultados soberbios como ya había sucedido en las últimas grabaciones de los últimos años.  Esas tres personas son el músico galés Timothy Charles Lewis, conocido por el alias artístico de Thighpaulsandra, que va a dotar al sonido de Cope de una potencia y una fuerza brillante.  Él se encarga de los sintetizadores, orquestaciones de cuerdas, piano, voces.  La guitarra eléctrica ha sido un instrumento fundamental de base para la música de Cope.  Hasta hacía poco la colaboración de un guitarrista como Donald Ross Skinner fue fundamental para nuestro protagonista.  Desde la grabación y publicación del álbum Autogeddon en 1994, la figura del guitarrista ya no fue Ross Skinner sino Flinton Chalk, alias Sid Moon-Eye, alguien que resultó crucial en el devenir de la música de Cope.  Este músico, Sid Moon-Eye, ha mantenido un perfil sumamente hermético e independiente en la industria musical.  Su carrera principal fuera de los focos se ha consolidado como músico de sesión contratado, lo que significa que gran parte de su trayectoria consiste en colaboraciones de estudio puntuales e intervenciones en vivo para proyectos solistas, en lugar de ser miembro permanente de bandas de rock tradicionales.  Lo que ha aportado a la música de Julian Cope han sido texturas de guitarras de la psicodelia clásica con la crudeza del garage rock y el space rock. Sid Moon-Eye no buscaba la limpieza en el estudio, su especialidad entonces eran las capas de sonido densas, saturadas de efectos.  Utilizaba de manera constante pedales de fuzz, wah-wah y delays de cinta para crear atmósferas espaciales que envolvían las complejas estructuras líricas de Cope.  Sus guitarras a menudo suenan expansivas, evocando el espíritu cósmico del Krautrock alemán.  Fuera de los álbumes principales de Cope como Autogeddon, 20 Mothers e Interpreter, ha participado activamente en grabaciones experimentales y rarezas publicadas bajo el sello del propio Cope, Head Heritage. Allí ha coincidido de forma recurrente con otros músicos de culto de la escena psicodélica y de vanguardia británica, como el polifacético multiinstrumentista Thighpaulsandra y el batería Rooster Mark Cosby, el tercero de los músicos cercanos a Cope en los últimos tiempos.
El álbum Interpreter se inspiró en gran medida en la participación de nuestro protagonista en las protestas contra la construcción de la carretera de circunvalación de la ciudad de Newbury, en el condado de Berkshire, protestas que se produjeron durante un período de tres meses a principios de 1996, cuando unas 7.000 personas se manifestaron en el lugar donde se estaban limpiando aproximadamente 150 hectáreas de tierra, incluidas 49 hectáreas de bosque para dar paso a la nueva carretera.  Cope utilizó el álbum para abordar cuestiones sociales y ambientales, algo que se había convertido casi en una misión para nuestro protagonista.

La portada del álbum, reproducida en una foto más grande más arriba, muestra las piedras verticales de una de las dos tumbas de Cairnholy en el suroeste de Escocia.  Hay dos tumbas identificadas.  La que inspira la portada del disco, con un perfil de ilustración de cencia-ficción, es la que se reproduce en la foto inmediatamente anterior (también la foto de cabecera).  La que está catalogada como tumba número 2 es esta otra



de la que la tradición local sostiene que fue la tumba de Galdus, un mítico rey escocés.
Esto es algo habitual en Cope, interesado desde hace años por los sitios neolíticos y por su experiencia en arqueología.  No es la primera vez que una portada de sus discos presenta estructuras neolíticas.  En las utilizadas para Jehovákill, 1992 y Rite, 1993, también hay piedras verticales.  El elaborado envoltorio del disco presenta numerosas citas sociales y políticas y un mapa mental desplegable de los sitios que rodean a Cope en Marlborough Downs titulado Mapa mental mitológico de Julian Cope de Marlborough Downs.
Interpreter suena en el programa de hoy casi al completo.  De los 12 cortes escuchamos 11, uno de ellos repetido porque nuestro hombre realiza una reelaboración muy interesante.  Se trata de la canción I've Got My T.V. and My Pills que se publicó en 1993 en el álbum doble The Skellington Chronicles, que reunía los álbumes Skellington de 1990 y Skellington 2, de 1993.  Aquella canción sonaba casi acústica, pero la revisión de 1996 la hace revivir con una potencia magnífica.  El resto del álbum Interpreter lo escuchamos y por orden, tal y como aparece según la secuencia escogida por Cope.
Cerramos esta entrega número 10 del Especial Julian Cope con una muestra de uno de los proyectos paralelos de nuestro protagonista en la década de los 90, el que tuvo por nombre Queen Elizabeth.
El proyecto lo fundan entre Julian Cope y Tim Lewis, es decir, Thighpaulsandra.  El perfil de su música es experimental, con maneras y formas de ambient y krautrock.  La idea se concibió como un ritual sónico, formado por largas pistas instrumentales (de más de 30 minutos) diseñadas para la meditación o sesiones de escucha profunda.  Pero hay algo que no me cuadra en todo esto: si hablamos de sónico, un ritual sónico alude al impacto físico de las ondas sonoras como ocurre en la sonoterapia o baños de sonido con gongs.  Un ritual sonoro es más amplio y abarca cualquier ceremonia, música o meditación guiada mediante el sonido.  Si son piezas realizadas para la meditación y escucha profunda, parece entonces que sería más correcto hablar de ritual sonoro.  En Queen Elizabeth participa un viejo conocido: Donald Ross Skinner que no toca la guitarra eléctrica sino que se encarga de la percusión y algunos teclados.  Las teclas, en general, es la instrumentación que vertebra la forma de hacer música de este proyecto que han lanzado trabajos desde 1994 y cuya labor llega hasta 2025.  Hoy vamos a recuperar un fragmento de su primera obra, Queen Elizabeth, de 1994.


  
La foto anterior es la portada del primer disco del proyecto bautizado de forma homónima, Queen Elizabeth.  Foto original de Julian Cope.  El disco está ocupado por 2 temas: Superstar, de 33 minutos y 55 segundos, y Avebury: The Arranged Marriage Of Heaven And Earth, de 31 minutos y 19 segundos.  Vamos a escuchar un fragmento de Superstar para que te hagas una idea.
Y así terminamos.
Espero que te guste el programa.
Enlace:





viernes, 26 de junio de 2026

Cíclope 3.0 - 23-06-26


Estrella Guzmán Monedero, vecina del Cíclope, entusiasmada al escuchar el previo del contenido del programa de hoy, no pudo refrenar la necesidad de dejar claro lo mucho que le ha gustado todo, aunque ella lo simplifica en una sola palabra.


Cíclope 3.0 del martes 23 de junio de 2026.  Comenzamos la edición de hoy recuperando música del pasado con este hombre de origen escocés que responde al nombre de Edwyn Collins.


Nacido en Edimburgo, este hombre con registro de barítono se empecinó, a finales de los 70, en mezclar raíces musicales que iban desde The Byrds, The Velvet Underground hasta Chic, todo mezclado con la energía, sin la actitud agresiva, del Punk.  El resultado fue la música que hicieron cuatro hombres muy jóvenes reunidos bajo el nombre de Orange Juice.




Collins, con gafas de sol, siempre miró hacia delante, sin titubear.  Tenía claro lo que quería y se rodeó de almas afines a sus ideas.  Fundó un sello discográfico, Postcard, para canalizar sus ideas hechas canciones, y todas las que pudieran formar parte de un catálogo con un perfil claro y transparente como la luz del día: Pop de finales de los 70 y principios de los 80, Pop independiente, que estuviese caracterizado por una visión novedosa, con un resultado final impetuoso pero elaborado.  Por aquellos días, un amigo de Collins, Roddy Frame, le acompañaría tocando la guitarra.  El proyecto de este último, un grupo llamado Aztec Camera, formaría parte del catálogo de Postcard.  Orange Juice dejaría un legado de cuatro LPs y un montón de Singles.  Pero hoy comenzamos esta edición de Cíclope 3.0 con Edwyn Collins en solitario.



 

Orange Juice en 1984 publicaron los dos últimos discos de los cuatro grabados por el cuarteto.  A partir de ese momento Collins continuó en solitario y en 1989 aparecía su primera obra firmada con su nombre y apellido, Hope and Despair.  En 1990 aparecía Hellbent On Compromise.  Sería en 1994, con la publicación del álbum Gorgeous Georgecuando el nombre y apellido del músico escocés haría volver más de una mirada interesada en el sonido de la guitarra eléctrica y la voz que canta un tema como Girl Like You.  En muchos círculos se revalorizó la música de Orange Juice y sus discos tuvieron una nueva oportunidad al reeditarse.  El último que grabó el grupo y que bautizaron con el nombre del proyecto añadiéndole el artículo determinado The, The Orange Juice, se publicó en noviembre de 1984.



Tiene canciones como la que recupera el Cíclope, Out for the Count.




No abandonamos la figura de Edwyn Collins.  En febrero del año 2005, sufrió dos graves hemorragias cerebrales, causadas por una hipertensión no diagnosticada.  Como resultado de este ictus, perdió el habla y quedó inmovilizado del lado derecho de su cuerpo.  Tras ser operado, su cicatriz quirúrgica se infectó  complicando su estado y dejándolo en coma durante meses.  Sufrió una afasia severa que le hizo olvidar prácticamente todo su repertorio musical.  A pesar de los pronósticos médicos, gracias a un proceso de rehabilitación intensivo y al apoyo de su esposa, logró recuperar la capacidad de expresarse, cantar e incluso tocar la guitarra de manera rudimentaria.  La edición de Cíclope 3.0 del 31 de octubre de 2017 está dedicada a Collins y a este bache en la salud de nuestro protagonista, con todo lo que supuso la enfermedad, la rehabilitación, su música posterior, etc.  Y como he dicho, no abandonamos su figura porque continuamos con él como guitarrista y como productor de otro proyecto, el del grupo británico Little Barrie.



Little Barrie
De izquierda a derecha, Virgil Howe, batería, hijo del guitarrista de Yes, Steve HoweBarrie Cadogan, guitarra eléctrica, voz y Lewis Wharton, guitarra bajo.

La ciudad inglesa de Nottingham es famosa por ser la cuna de Robin Hood y también por ser la ciudad que vio nacer al trío de la foto, Little Barrie, bautizado con el nombre de su fundador, Barrie Cadogan (en el centro), un virtuoso de la guitarra eléctrica cuyo sonido es una mezcla orgánica de Rock Duro, Blues, Soul, Psicodelia, Jazz y Funk.  A finales de los 90, Cadogan ya había puesto en marcha el proyecto de un trío: guitarra eléctrica, guitarra bajo y batería.  Trabajaba en una tienda de guitarras y cerca de la entrada del siglo XXI el trío había publicado un par de sencillos en sellos discográficos independientes.  Sería el año 2004 cuando Edwyn Collins descubrió a ese grupo desconocido en la tienda de instrumentos donde trabajaba Cadogan.


Lo que hacía la banda interesó al sello Genuine Recordings y en febrero de 2005 aparecía We Are Little Barrie, el primer disco firmado por una formación donde, el puesto de batería, sería cambiante, excepto el de guitarra bajo y, por supuesto, el de guitarra eléctrica.  Aquella tríada fue la más estable, la que trabajó más veces juntos, tanto como instrumentistas como coautores de los temas de los discos.  Edwyn Collins no sería la única vez que interviniese y de una forma activa, no sólo como productor, también manejando una gama amplia de instrumentos además de poner voz de coros en muchos cortes.  El batería Virgil Howe no estaría en el segundo álbum del proyecto, el disco titulado Stand Your Ground, de 2007, pero volvería en los trabajos King of the Waves, Shadow y Death Express, 2011, 2014 y 2017 respectivamente.


En 2017 aparecía Death Express, con la formación original del trío.  La mezcla de Blues, Rock Duro, Psicodelia y el Rock simple y clásico, crea una mezcla que resulta familiar y a la vez sorprendentemente novedosa.  Pueden recordar el Rock de los años 70, pero como una referencia porque no se quedan anclados ni en una época ni en virtuosismos individuales.  Seguramente habrás visto la serie de televisión Breaking Bad.  Fue el director musical de la serie el que llamó a Little Barrie para pedirle que el trío proporcionara el tema principal para una nueva serie surgida de la anterior: Better Call Saul, una derivación de aquella y que resulta a la vez una precuela y secuela.  El tema que suena en la presentación de cada capítulo de Better Call Saul está compuesto e interpretado por Little Barrie.

Entre 2020 y 2025, Little Barrie trabajó con un batería/percusionista llamado Malcolm Catto.


De base batería, pero manejando una inmensa cantidad de instrumentos distintos, es un compositor y productor discográfico británico muy solicitado.  Tiene una amplia experiencia en géneros que van desde el Rock y el Jazz hasta el Soul, el Funk...  Con Little Barrie ha firmado dos álbumes: Quatermass, en 2020, el mismo trabajo ampliado en 2022 y 


Electric War en 2025.  Este, grabado en el estudio analógico de Catto, demostró que la fuerza de tres músicos unidos por un mismo fin, daba como resultado una fuerza inmensamente mayor que la que se hubiese podido desprender de tres energías individuales.  El trío suena con una autenticidad que no se puede negar y para que quede palpable, el Cíclope entresaca el tema que le da título al disco, actualmente agotado.

Malcolm Catto debutó en el mundo de la música grabada con el grupo de Funk alternativo The Soul Destroyers en 1999. En 2001, lanzó su primer trabajo en solitario, Popcorn Bubble Fish, al que siguió, un año después, Bubblefish Breaks, su álbum complementario de Dub y Beats.  Ha trabajado con figuras como Madlib, uno de los artistas más célebres, prolíficos y eclécticos del Hip-Hop desde que irrumpió en la escena a principios de los 90.  Catto también ha interactuado con figuras como Dan Ubick, líder de la banda Connie Price & the Keystones, que recrea sonidos Soul, Funk, Jazz, Reggae y otros ritmos clásicos, colaborando con raperos y cantantes de renombre.

La actividad poliédrica de Malcolm Catto lo lleva a fundar, en el año 2007, el proyecto The Heliocentrics, en la foto siguiente.




A finales de ese año, 2007, The Heliocentrics publicaban su primer álbum titulado Out There.


El álbum de debut de Heliocentrics se publicaba el 25 de septiembre de 2007.  Es una mezcla inspirada de instrumentales de Hip-Hop cinematográficos y jazz exótico al estilo Sun Ra.  Algunos de los temas más cortos sirven más como interludios que otra cosa, pero la gran mayoría del álbum es instrumental.  Se centra más en los ritmos que en los solos, aunque el trabajo del flautista Jack Yglesias y el teclista Mike Burnham tienen momentos realmente brillantes.  The Heliocentrics: ritmos funky, saxofones con riffs y una mentalidad que propone que todo puede pasar.

En la locución del programa, hablando de Malcolm Catto, comento que tal vez en alguna ocasión veas una foto de él con la carpeta de un disco mostrándolo a la cámara.  La foto es la siguiente 




Y el disco en cuestión es Hard Luck Soul, firmado por Ohio Penitentiary 511 Jazz Ensemble, Conjunto de Jazz 511 de la Penitenciaría de Ohio.




El Ohio Penitentiary 511 Jazz Ensemble fue un aclamado grupo musical formado por reclusos de la Penitenciaría Estatal de Ohio.  El proyecto se fundó en 1971 y realizó la grabación del disco Hard Luck Soul, grabación realizada en la capilla de la prisión con la ayuda de músicos visitantes de la Universidad Estatal de Ohio.



En el interior de la carpeta del disco aparece la foto y la información de la instantánea anterior.  El grupo fue formado por los reclusos Reynard Birtha y Logan Rollins, sobrino del legendario saxofonista de Jazz, Sonny Rollins.  La banda tomó su apodo, 511, del número de apartado postal de la prisión.  El álbum,  financiado por el dueño de un club local de Columbus, se grabó en un estudio móvil en la prisión para poder grabar al grupo.  El resultado fue un disco de cuatro pistas: Psych City, Mantra Dance, Counterry Bosa DavanJava Man.  Los músicos recibieron muy poca compensación o reconocimiento en el momento del lanzamiento, y la banda se disolvió cuando sus miembros cumplieron sus condenas.  Se publicó en 1971 y se volvió a reeditar en el año 2012.  Es uno de esos discos raros que, en su versión vinilo, se ha vuelto pieza codiciada de coleccionistas.  De este trabajo recuperamos el tema Mantra Dance.

Hemos ido jazzificando las formas de la música a medida que avanzaba esta edición de Cíclope 3.0 y nos quedamos ahora con formas suaves y sugestivas de ese acercamiento.  Jäje Johanson es el nombre y apellido de un compositor y cantante sueco nacido en Trollhättan, capital del municipio homónimo en la provincia de Västra Götaland, en la costa oeste de Suecia.  Nacía en 1969 y, siendo adolescente, comenzó a componer.  Los elementos de base para levantar la arquitectura de la música que escribía fueron las historias cinematográficas de detectives y las voces, cuyo punto de fuga era, y es, el Jazz.  Se dedicó a limar asperezas y a construir canciones cada vez con más contenido, hasta que cumplió 27 años, edad con la que se presentó en sociedad adulta con la publicación del disco Whiskey, su primer álbum, el que abrió un camino en el que se fue mezclando las grabaciones en estudio y las actuaciones en vivo.  Había adoptado un pseudónimo artístico y a partir de esa primera muestra en disco, Jäje Johanson pasó a ser internacionalmente conocido como Jay-Jay Johanson.



Jay-Jay Johanson


Supo trenzar un bucle de música donde reina la melancolía electrónica con un tejido eminentemente jazzificado.  En el año 2019, Johanson había publicado ya 14 álbumes, una discografía que, hasta ese momento, recoge su actividad tanto en estudio como en vivo.  Pero con el disco que hacía el número 15, King Cross, nuestro hombre recogió la cosecha del momento y los ecos de lo que había ido sembrando.  Una composición como Heard Somebody Whistle, Escuché a alguien silbar, supuso para él, ser reconocido allí donde aún su nombre y apellido no eran populares.


Una cierta fragilidad en su presencia física y esa forma tan clara y serena de interpretar asentaron definitivamente el buen hacer de este músico sueco.





Con el trabajo siguiente, Test de Rorschach, de 2021, Jay-Jay Johanson fusiona el pulso metálico del electropop con la estética pausada y mesurada de las formas del Jazz más íntimo.  Deja claro que sigue funcionando como un compositor/intérprete de canciones tan bien construidas como esta que reseña el Cíclope: Why Wait Until Tomorrow?, ¿Por qué esperar hasta mañana?.

Llegamos a la recta final del programa por hoy.  Nos queda tiempo para poder escuchar unas cuantas canciones de un disco que nos hace particularmente ilusión estrenar hoy aquí.  Se trata de Bandera de última vuelta, el nuevo trabajo firmado por Martín León Soto, más conocido por el acrónimo MALESO.



 
   

Escuchar un disco nuevo de MALESO es como abrir una caja de bombones y en este caso, en este Bandera de última vuelta, la caja trae 15 porciones del mejor MALESO, el letrista imaginativo, el que cuenta historias peculiares, el músico que inmortaliza momentos de una vida congelándolos en instantáneas que parecen el fotograma de un plano secuencia que pasa a fundido en negro.  Y sobre todo, que este disco nos muestra, una vez más, las caras variadas del poliedro de la música de MALESO: cuando Martín abre el abanico y la instrumentación dibuja y teje líneas que unen las imágenes que describe en las letras, todo se hace más y más atractivo.  Y es que prefiero esa variedad instrumental levantando las formas de las canciones que el acompañamiento de una guitarra o un piano solamente.  Esto no significa que no me gusten esas canciones, esa forma de componer y hacer más espartana, más desnuda, que MALESO ha hecho en otras ocasiones.  Solo que prefiero esta policromía que, una vez más, me deja asombrado porque, engarzar palabra e instrumentos con los resultados que logra Martín León Soto, eso no es algo habitual, eso no lo hace cualquiera.

El trabajo anterior, aparecido el año pasado, 2025, fue La vida de mi historia.


Componer una obra para Voz y Cuarteto de Cuerda no es algo que se haga todos los días.  El año pasado, en diciembre, en el resumen del año musical, sonó un fragmento del disco.  El cuarteto sonó al completo, sin pausa ni locución entre los movimientos, en la edición de Cíclope 3.0 del martes 11 de febrero de 2025, poco después de que el disco viera la luz.  Y hoy escuchamos una parte mínima del nuevo trabajo de nuestro protagonista, cuatro canciones en total, entre las que no está Tazón de amor fou, el primer tema que se escuchó del álbum y que por ser la más conocida la hemos dejado para otra ocasión aunque no quiero dejar de resaltar la peculiaridad del texto de la canción, ese trastero de un bazar chino ordenado por un Diógenes imaginario, un trastero que recuerda al de la casa de Marco Polo, con todo lo que dejó después de una de sus muchas mudanzas.

Pero aquí en Cíclope 3.0 empezamos a repasar el disco nuevo de MALESO tomando como punto de partida la canción Cuadratura contable, una reflexión sobre el Arte y lo prosaico de la Vida: o comes y vives, o te dejas llevar por las Musas, que no te prometen ni te aseguran nada.  Del amor roto, del amor que se ausenta, habla la canción El amor duele (en tu tiempo libre).  La elocuencia musical de este álbum de nuestro protagonista es tremenda: aquí hay mucho género de primera calidad, un terreno que si le diéramos un corte veríamos las capas formadas por los diferentes orígenes, estilos...hay una sutil jazzificación a lo largo de los 15 cortes de Bandera de última vuelta, donde el crisol en el que se origina la peculiaridad de cada una de las composiciones está acondicionado para que el resultado final sea ese y no otro.  

MALESO no ha estado solo haciendo posible este nuevo trabajo, hay una nómina de colaboradores importante, fundamental porque saben lo que hacen, cómo hacerlo y resultar los puntos de capitoné imprescindibles para que el todo final tenga la resolución brillante que caracteriza a las obras bien hechas.  Andreas Prittwitz  toca los saxos soprano y tenor, flauta travesera y flauta de pico, clarinete y clarinete bajo.  Luis Fernández se encarga del piano, dotando al instrumento de una elocuencia amplia. A la batería se ha sentado Jorge Daniel Collado.  Algunos músicos intervienen en un corte, y esa participación es fundamental, como es el caso de Sabas Carballar, que toca el contrabajo en Dale un mordisco a la vida.  En los otros temas es Martín quien se encarga de entretejer las cuatros cuerdas del bajo.  Él escribe las letras de las canciones y compone la música.  Y canta, por supuesto.  También hay colaboraciones en la voz: Priscila Gago, es la segunda voz en Bandera de última vuelta, además de hacer coros en alguna otra canción.  Hay un refrán o expresión popular que asevera que, detrás de todo gran hombre hay una gran mujer.  Martín vive compartiendo la fuerza vital que genera Aida Vílchez, el faro que le guía cuando la barca de la creatividad se queda varada en la Costa de las Tormentas, la que señala aspectos que hay que mejorar: aristas allí donde hay que limar las asperezas de la letra de una canción, los síncopes de una melodía que no cuadra.  Siempre con un tono crítico y certero, buscando el lado soleado (como decía Ray Davies en una canción de los Kinks).  Ella, Aida Vílchez, hace dúo con Martín en Salvar el mundo, Tazón de amour fou y Mi dulce adicción.  Por último, Laura y Diego León, suman sus voces en la canción Plomo en el techo.  

Con los temas París imaginado y Robin Hood, no Cupido.  En un disco tan jazzístico como el nuevo de MALESO no podía faltar París, el París de la trompeta de Boris Vian, el París de cine recogido en un vector que une ambas orillas del Sena en París imaginado; y una canción popificada como Robin Hood, no Cupido sirve para cerrar esta edición de Cíclope 3.0




Volveremos en próximos programas con Bandera de última vuelta, el disco nuevo de Martín León Soto, MALESO, (foto anterior), porque nos quedan aún canciones por escuchar de un disco que es francamente lúcido y brillante.

Espero que te guste el programa.

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