viernes, 11 de mayo de 2018

Cíclope 3.0 - 08-05-18




Cíclope 3.0 del martes 8 de mayo de 2018.  Programa número 200 en la sintonía de Radio Tomares.
Comenzamos recuperando el sonido de una banda británica actualmente revitalizada con motivo de la reedición de sus álbumes.  Ellos son Felt.



De izquierda a derecha: Maurice Deebank, Lawrence Hayward y Gary Ainge
La historia de Felt comienza con la fundación de la banda en 1979 por Lawrence Hayward en Water Orton, Warwickshire, Inglaterra.  Como segundo miembro principal del proyecto estaba el guitarrista británico Maurice Deebank y para cerrar la dotación instrumental de la banda Gary Ainge, un batería alérgico a los platos y a todo lo que significase percusión.  Felt, por el sonido languido de sus guitarras, han pasado a la historia como el antecedente británico por antonomasia de lo que se conoce con los calificativos de sonido shoegaze, slowcore o sadcore.
A lo largo de la década de los años 80, empezando por 1980, Felt grabaron 10 LPs y 10 Singles/EPs.  Lawrence Hayward (desde ahora, simplemente Lawrence, como él mismo se denominaba cuando hablaba en tercera persona de sí mismo o hacía mención a los miembros del grupo) era un adolescente cuando comenzó la andadura musical del trío.  La verdad es que no disfrutaron de una buena promoción cuando salieron al panorama musical: el prestigioso locutor británico John Peel los odiaba; la revista New Musical Express les negó la foto de portada para promocionarlos.  Nadie comprendía la suavidad de Felt, excepto Lawrence.  Nadie entendía por qué el grupo funcionaba como lo hacía, por qué un día las canciones tenían una forma y al día siguiente otra.  Nadie, excepto Lawrence.



Portada del primer disco de Felt, Crumbling the Antiseptic Beauty, 1982.  Lawrence ilustrando la cubierta.

Siempre pensé que el nombre de la banda se correspondía con la traducción de Fieltro.  Pues no.  Lawrence, apasionado admirador de la banda norteamericana Television y sobre todo de Tom Verlaine de quien se define heredero directo de su voz, tomó como nombre del colectivo una palabra que se repite en la letra de la canción Venus del primer LP de Television: la palabra "fell", poniéndola en pasado, "felt".  Aunque alguien, de forma intrépida, le señaló la diferencia entre "fell" que es lo que dice la letra de la canción, y "felt", él siguió en sus trece: ¡que no, que no!  ¡"Felt"!  ¡Vamos!  ¡A Lawrence se lo iban a decir!
Para dejar las cosas en su sitio, aquí va la letra original de la canción Venus:
It was a tight toy night, streets so bright
The world was so thin between my bones and skin
There stood another person who was a little surprised
To be face to face with a world so alive
How I fell (did you feel low?)
No (huh?)
I fell right into the arms of Venus De Milo
You know it's like some new kind of drug
My senses are sharp and my hands are like gloves
Broadway looked medieval
It seemed to flap, like little pages
And I fell sideways laughing
With a friend from many stages
How we felt (did you feel low?)
Not at all (huh?)
I fell right into the arms of Venus De Milo
Suddenly my eyes went so soft and shaky
I knew there was pain but pain is not aching
Then Richie, Richie said
"Hey man, let's dress up like cops, think about what we could do"
Something, something said "you better not"
And I fell (did you feel low?)
Nah (huh?)
I stood up, walked out of the arms of Venus De Milo

Tal y como se puede leer, "fell", pasado simple del verbo inglés "to fall", aparece 5 veces, mientras que "felt", pasado simple del verbo "to feel" lo hace tan solo 1.  Lawrence argumentó que le ponía el nombre Felt a la banda porque Tom Verlaine lo repetía en la letra de Venus.  A ver quién le llevaba la contraria.  De todas formas al Cíclope lo que le importa es la canción de aquel primer álbum de Television titulado Marquee Moon de 1977, y la recupera.
























Television
 (Tom Verlaine segundo por la izquierda)


















Por cierto, ya que hablamos de Tom Verlaine y la banda que él capitaneó, comentar que a partir de septiembre, cuando comience la nueva temporada de Cíclope 3.0, los Especiales del primer martes de cada mes estarán dedicados a ellos, a Television y a la discografía de Tom Verlaine.  Pero eso será a partir de septiembre.  Ahora seguimos con el contenido de ésta edición del programa.

Un tema más de Felt perteneciente a su disco de 1984 titulado The Splendour Of Fear.  La guitarra y la sensibilidad de Maurice Deebank fue fundamental para el desarrollo del proyecto.  Deebank, de formación académica, fue el contrapunto creativo a Lawrence, el que situaba las cosas en su sitio y hacía posible que una melodía sonase aún mejor de lo que se podía esperar.



Maurice Deebank

Su influencia llega hasta Johnnny Marr de The Smiths, que siempre ha reconocido su admiración por aquel.  




Felt
 - 
The Splendour Of Fear - 1984

La discografía de la banda era particularmente difícil de conseguir.  Desde el pasado mes de febrero han sido re-editados por el sello discográfico inglés Cherry Red Records, quienes editaron sus LPs.  Ahora se pueden comprar tanto versiones en vinilo como en CDs, con una presentación y embalaje muy cuidados, eso sí, a un precio desorbitado: 30 euros.
Cherry Red Records está volviendo a editar la gran mayoría de obras que tenían en su catálogo desde los años 80.  Puedes consultarlo aquí, en la siguiente dirección:

https://www.cherryred.co.uk/


Entre otros, el sello Cherry Red dio a conocer bandas tan curiosas como los próximos invitados en el programa, un colectivo británico que respondían al nombre de Five Or Six.  Tuvieron una vida muy corta y dejaron discos tan raros como el que se editó en 1982: Cántame esa canción que dice Yeah, Yeah, Yeah (así, en español).  Fueron quinteto, cuarteto.  Grabaron un par de discos y, aunque los miembros siguieron trabajando en el Mundo de la Música, no se supo nada más de ellos como grupo con ese nombre.  El Cíclope los rescata del olvido entresacando un tema de ese disco con título hispano.  Canta Julia Gilbert.






Five Or Six

Hablando de reediciones y ediciones originales, la Cherry Red fue la encargada de dar a conocer a un dúo como Everything But The Girl.  En 1982 editaban el single de presentación Night and Day del binomio formado por Ben Watt y Tracey Thorn.  Después cambiarían de casa discográfica, pero los comienzos fueron con la Cereza Roja.



Everything But The Girl

Tirando de catálogo, otro que se reedita es Thomas Leer, el músico escocés que allá por 1981 entregaba un álbum muy interesante: 4 Movements.



























Thomas Leer


























El Cíclope se enreda entre los nombres del catálogo de Cherry Red y fija su ojo ciclópeo sobre la portada de un disco de una banda británica llamada The Misunderstood.  Cuarteto reconvertido en quinteto, surgen en Riverside, California, en 1963.  Entonces se llamaban The Blue Notes y hacían música surf.  Empiezan a intercalar ciertas influencias de Rock Psicodélico y tras algunos cambios, en 1965, se rebautizan como The Misunderstood.  Llegan a Londres donde, en una actuación, contactan con un DJ importante, John Ravenscroft, más conocido como John Peel.  Desde ese momento, Peel se convierte en mentor de una banda que se inclina cada vez más por una mezcla entre el Blues Progresivo y la Psicodelia.



The Misunderstood
 como quinteto recién llegado a Londres

Dos de sus miembros tuvieron problemas con las drogas.  A eso se añade que un tercero está harto de la banda y se marcha.   Están en Inglaterra, y urge encontrar sustitutos.  Entran dos músicos nuevos: el batería y percusionista Guy Evans y el guitarra bajo Nic Potter, ambos, futuros miembros de Van der Graaf Generator.



The Misunderstood
 como cuarteto.  A la derecha, y de arriba a abajo Guy Evans y Nic Potter


El álbum de 
The Misunderstood que Cherry Red editaba en 1982, recuperando temas grabados entre los años 1965 y 1966

En la recta final del programa dos recuperaciones más del sello discográfico británico Cherry Red.  La banda The Monochrome Set, un colectivo fundado en 1978 en Hornsey, Londres, capitaneado por un músico de origen hindú, Ganesh Seshadri, más conocido como Bid.  Fueron un exponente interesante de lo que se conoció como New Wave.  Entre los miembros que estuvieron en la primera formación de la banda aparece un nombre conocido: Stuart Goddard, que poco después se conocería más por su nombre artístico, Adam Ant, al frente de Adam and The Ants.  A lo largo de los años se han unido, separado y vuelta a reunir.  El Cíclope rescata aquel LP de 1982, Eligible Bachelors, que contenía canciones con un cierto perfil de música de Cine de Oeste.



The Monochrome Set
(Bid segundo por la izquierda)



El punto y final lo pone un músico cuyos discos originalmente no fueron editados por Cherry Red pero que se ha visto reeditado precisamente por la Cereza Roja.  Christopher Russell Edward Squire, más conocido sencillamente por Chris Squire, sería conocido por ser el guitarra bajo y segunda voz de la banda Yes.  Nacía en 1948 y falleció en el año 2015.  Squire, apodado The Fish (El Pez) fue un músico que hizo una corta carrera en solitario pero con una discografía particularmente rica en matices.  En 1975 lanzó el álbum que ahora vuelve a ver la luz, Fish Out of Water, con colaboraciones de amigos y compañeros de la banda Yes como el teclista Patrick Moraz y el batería Bill Bruford.  Un músico con un curriculum como Mel Collins, presente en los primeros trabajos de King Crimson, ponía el saxo en temas como el que escoge el Cíclope para cerrar ésta edición de hoy.



Chris Squire
 en plena década de los 70


























Squire
 a principios del siglo XXI






















1975



Espero que te guste el Programa.



Enlace para descargarlo y/o escucharlo:


http://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-08-05-18











martes, 8 de mayo de 2018

Angela Carter


Angela Carter
(1940-1992)

La primera vez que supe de la existencia de Angela Carter fue allá por 1980, cuando viajo a Inglaterra por segunda vez y un amigo me hace un encargo: me ruega, encarecídamente, que le traiga una serie de libros entre los que se encuentran un par de títulos de la autora.  Le importan, sobre todo, esas obras de Carter.  Ahora no recuerdo los títulos pero si era 1980 tenían que ser algunas de las que había escrito hasta la fecha.
Después vuelvo a escuchar su nombre en 1985, cuando veo la película dirigida por Neil Jordan En compañía de lobos, con guión escrito por el director y por ella.  De la película hablaré después, cuando lleguemos al origen literario.  Por ahora, decir que, sencillamente, después de haber visto la adaptación al Cine que se hizo de dos cuentos suyos, Angela Carter se convirtió en una de mis autoras favoritas y la lectura de sus libros, de sus artículos, de sus antologías, de sus prólogos y epílogos, cualquier escrito debido a su pluma se volvieron piezas indispensables en mi existencia.  Porque la literatura de ésta mujer rompe límites y barreras del género que trabajó con auténtica sabiduría: la imaginación.
Angela Olive Carter, de soltera Angela Olive Stalker, nacía el 7 de mayo en Eastbourne, en el condado de Sussex, al sur de Inglaterra.  Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Londres desde el condado de Yorkshire, donde vivió con su abuela materna, el tiempo que duró la Guerra.  Con 19 años, al finalizar sus estudios, comenzó a trabajar como periodista en el diario Croydon Advertiser.  En el año 1960 contrajo matrimonio con Paul Carter.  El matrimonio se instaló en Bristol, donde Angela estudia Literatura Inglesa en la Universidad y se convierte en una esponja de los principales autores clásicos de lengua inglesa.  Son constantes las referencias a escritores como Shakespeare, Wordsworth, Coleridge, Keats, Blake, Stoker...
Su primera novela, Shadow Dance, la escribe en 1966.  Pero no sería hasta 1967, cuando aparece La juguetería mágica (The Magic Toyshop), que el nombre de Angela Carter adquiera un eco en el mundo de las letras impresas.  Recibió el galardón del Premio John Llewellyn Rhys.
Voy a mantener la cronología original de edición de su obra, que no coincidirá en la mayoría de los casos con la fecha de traducción y edición en español, pero así es más fácil exponer su obra editada.
La primera obra pues de Angela Carter, amén de aquella Shadow Dance (no traducida en España, que yo sepa), es La juguetería mágica (The Magic Toyshop), de 1967, traducida en España por Carlos Peralta y editada en octubre de 1996 por la editorial Minotauro.  Actualmente existen otras editoriales que cuentan con ediciones y traducciones de la obra de Carter pero durante años con las únicas ediciones que contábamos eran las de Minotauro, que es la editorial que más obras tiene publicadas en España.


  

En ésta obra, Carter ya muestra su interés por los cuentos infantiles de tradición oral y por el psicoanálisis.  Cuenta la novela que, después de que sus padres son asesinados, una joven es enviada a Londres para vivir con su tío y su familia.  Su tío, que es un fabricante de juguetes, secretamente tiene el poder de hacer que sus juguetes cobren vida, pero también mantiene un control dictatorial sobre su familia y tiene la intención de ejercer el mismo control sobre la nueva recién llegada.
Con su siguiente obra, Varias percepciones (Several perceptions) de 1968 consigue el Premio Somerset Maugham, dotado con 500 libras.


A Carter le sirvió para pagarse el billete de ida a Japón, dejando todo detrás de ella: matrimonio, tareas literarias...  En Japón se asentó durante dos años, en Tokio concretamente, trabajando como camarera para poder subsistir.  Las experiencias vividas las volcaría en una serie de artículos aparecidos en New Society que se recogieron más tarde en un volumen de ensayos no editado en España: Nothing Sacred-Selecting Writings de 1982.  Pero antes de esa fecha se publicaron otros libros que recogían también esas vivencias que tuvo en el País del Sol Naciente.  Varias percepciones vio la luz en España en 1995, editada por Minotauro.




En 1970 se editaba Héroes y villanos (Heroes and villains), publicada aquí en 1989.





Le siguen Amar (Love) de 1971 que desconozco qué editorial la publicó y cuya portada, en español, no está disponible.  Después llegaría El doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo (The Infernal Desire Machines of Doctor Hoffman) de 1972, traducida por Carlos Peralta para la edición de junio del año 1990.


El juego entre la Realidad y la Razón, el Sueño y lo Imaginario, adquiere forma con el malévolo Doctor Hoffman, inventor de una serie de estructuras diabólicas que convierten todo lo que es Realidad en una posibilidad infinita de espejos que confunden a los habitantes de cualquier metrópolis.
La edición de la obra coincide con el retorno de Carter de su viaje a Japón.  Se divorcia de su marido de quien sin embargo mantiene el apellido de casada.  Se instala en Bath, en el sudoeste de Inglaterra y escribe la obra anteriormente citada.  Vuelca sus vivencias japonesas en un libro de relatos, Fuegos de Artificio (Fireworks: Nine Profane Pieces) de 1973, traducida por Matilde Horne para la edición de 1999.


   

En 1976 contrajo de nuevo matrimonio, ésta vez con Mark Pearce, con quien tuvo el único hijo que compone su descendencia.






En 1977 aparece La pasión de la Nueva Eva (The Passions of New Eve), editada en España en 1993.
Pasa largas temporadas entre Europa, Estados Unidos y Australia, impartiendo clases por diferentes universidades.






La mujer sadiana (The Sadeian Woman) de 1978 es un ensayo en el que Carter transforma las ideas del Marqués de Sade y sus más extremos inventos en símbolos vivos de nuestro tiempo: las diosas sexuales de Hollywood, la pornografía, la situación de la mujer.  El libro es una reevaluación feminista del trabajo del Marqués, que había sido criticado por teóricos feministas anteriores.  Es una reinterpretación en la que se contempla al autor como el primer escritor en ver a las mujeres como algo más que simples máquinas de crianza, como algo más que solo su biología y, como tal, Carter lo encuentra liberador.  Lo publicó en España la editorial Edhasa, con traducción de Graziella Baravalle.



Sería en el año 1979 cuando Angela Carter escribiría probablemente su obra más emblemática, la que mejor define la idea de Imaginación, de Fantasía en su obra literaria: La Cámara Sangrienta y otros cuentos (The Bloody Chamber and other stories).  La obra recoge una brillante reinterpretación de algunos cuentos que son clásicos de la literatura infantil pero que en realidad no están dirigidos a niños ni mucho menos.  Quizá sea la obra de Carter donde está más presente su interés por el psicoanálisis y, especialmente, el psicoanálisis de Jacques Lacan, por el uso que hay de los conceptos Significante y Significado utilizados de una forma tan lacaniana.  A lo largo de 10 cuentos asistimos a un cambio sustancial de la interpretación clásica tal y como las conocíamos de leyendas como la de Barba Azul, el cuento de hadas que recopiló y adaptó Charles Perrault y que narra cómo una mujer descubre que su marido oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas.  Carter lo titula La cámara sangrienta.  El mito de la Bella y la Bestia se convierte en sus manos en El señor León, enamorado, una primera aproximación al clásico, porque también está La prometida del Tigre, otra vuelta de tuerca sobre el mismo significante con diferente significado.
El gato con botas, el cuento popular que floreció en Europa desde 1500, aquí se convierte en Micifuz con botas, el aspecto erótico, sensual, en los cuentos de hadas.  La tradición de los Espíritus de los Bosques aparecen en El rey ElfoLa niña de nieve, sabia mezcla entre el Marqués de Sade, Georges Bataille y algo de J. K. Huysmans, ocupando (y ésto es extraordinario) una sola página.  Ejercicio de brevedad, como lo es también La dama de la casa del amor, el tema del vampirismo tratado de forma excepcional, definitiva, porque no se puede contar más con mayor contenido e intensidad en menos páginas.



Las 10 narraciones que ocupan las páginas de La Cámara Sangrienta y otros cuentos se cierran con un tríptico, tres narraciones que tienen como punto central los Hombres Lobo y, concretamente, Caperucita Roja, el cuento de tradición oral que recopiló, primero, Charles Perrault, en el que destacaba los peligros de entrar en relación con extraños, transmitiendo así un mensaje de prevención a las niñas.  Esto fue allá a finales del siglo XVII; en 1812, los Hermanos Grimm reinterpretarían el cuento y sería el que llega popularmente hasta nuestros días.  Angela Carter toma tanto un sentido (el de Perrault) como otro (el de los Hermanos Grimm) para llegar a otras conclusiones.  Las tres narraciones que forman ese tríptico son Licantropía (sobre el Hombre Lobo), En compañía de lobos, el mito de Caperucita Roja propiamente dicho y Lobalicia, cuyo título dice muchas cosas que dejo que conozcas, sin adelantarte nada.





La Cámara Sangrienta se editó por primera vez en el mes de septiembre de 1991, publicada por Minotauro y con traducción de Matilde Horne.  Antes que el libro fuese editado conocimos parte de su contenido por la película En compañía de lobos (The Company of Wolves), de 1984, dirigida por Neil Jordan, con guión escrito a medias entre él y Angela Carter.  Del tríptico antes comentado, se utilizaron básicamente los dos relatos En compañía de lobos y Lobalicia.  La película es la típica cinta que enriquece visualmente una obra literaria.  Recibió tres premios en la edición de 1984 del Festival de Sitges.




Ese mismo año en el que se estrena la película En Compañía de Lobos, 1984, Carter publica otra de sus obras emblemáticas: Noches en el Circo (Nights at the Circus).  Su protagonista, Fevvers, una aerialista dotada de un par de alas, pintada en su día por Toulouse Lautrec, recorre ciudades con el Circo donde trabaja, seguida por un periodista, obsesionado con ella.
La riqueza de la literatura de Angela Carter, como los buenos vinos, fue adquiriendo más cuerpo a medida que el tiempo avanzaba por su pluma.
Noches en el Circo apareció traducida por Carlos Peralta y F.A. en la edición de abril de 1994 de Minotauro.



En 1985 aparece Venus negra (Black Venus), ocho narraciones donde se cruzan personas reales (Jeanne Duval, amante de Charles Baudelaire; Edgar Allan Poe...) con personajes imaginarios.  La edición española, del año 1991, contó con la traducción de Teresa Gottlieb.



Una de las labores literarias de Angela Carter era la de antóloga.  En 1986 realizó una selección de relatos escritos por mujeres que se editó con el título Niñas malas, mujeres perversas.  Una antología de relatos (Wayward girls & Wicked women. An anthology of stories).  El volumen, con Introducción de la autora, recoge historias de Elizabeth Jolley, Leonora Carrington, Rocky Gámez, Bessie Head, Jane Bowles, Katherine Mansfield, Suniti Namjoshi, Colette, George Egerton, Frances Towers, Ama Ata Aidoo, Grace Paley, Andrée Chedid, Angela Carter, Djuna Barnes, Vernon Lee, Jamaica Kincaid y Luo Shu.
La obra vio la luz en nuestro territorio en 1989 publicada por Edhasa.  La traducción se la repartieron entre varias personas: Benito Gómez Ibáñez, Enrique Hegewicz, Marita Osés, Francesc Parcerisas y Susana Rodríguez.




En 1987, veinte años después de que se editara La Juguetería Mágica, se lleva a la Gran Pantalla por el director David Wheatley.  El guión lo escribe ella misma adaptando su novela homónima.  No cambió nada sino el lenguaje: pasó de lo literario a lo cinematográfico, pero manteniendo el mismo espíritu de la narración.



Cartelera de la película The Macic Toyshop

La prosa de Angela Carter es un crisol donde se mezclan, con inteligencia y sabiduría, un vocabulario extraordinario que se va trenzando en frases trabajadas con escuadra y cartabón, a cincel y martillo.  Su riqueza viene de la interrelación entre lo que ha leído, lo que conoce, y su búsqueda insaciable del conocimiento de las estructuras del lenguaje.  A lo largo de esos años finales de la década de los años 80 escribió artículos para publicaciones tan prestigiosas como The Guardian, The Independent y New Statesman.  Contribuyó a la reedición de la obra de un autor profundamente admirado por ella: Walter de la Mare.  Escribió el Epílogo (no el Prólogo) a la reedición en Inglaterra de la obra Memorias de una Enana (Memoirs of a Midget) que en España publicó la editorial Siruela, en aquella exquisita colección El Ojo Sin Párpado.  Eso fue en 1988 cuando, además de los artículos para las publicaciones citadas, Carter se encontraba trabajando en una secuela de la obra Jane Eyre de Charlotte Brontë.  Pero no pudo continuar.  El 16 de febrero de 1992, con 51 años, fallecía víctima de un cáncer de pulmón.  El Mundo, ese día, se hizo un poco más obscuro.




De forma póstuma, en 1993, aparecería Niños Sabios (Wise Children), publicada en España al mismo tiempo que en Inglaterra.  Una historia sobre el mundo del espectáculo que, entre las manos de Carter, se transforma y brilla con una prosa centelleante.  Contó con la traducción de Matilde Horne.




También posterior a su fallecimiento fue la edición de una recopilación de cuentos titulado Fantasmas de América y Maravillas del Viejo Mundo (Ghosts of America and Wonders of the Old World), 1993, donde se mezclan los mitos del arte, el cine y el subconsciente, y cuenta y renueva viejas leyendas y cuentos de hadas: la obra de John Ford, el cineasta, se mezcla con el dramaturgo isabelino del mismo nombre; un joven pianista pacta con el diablo en un prostíbulo del Sur; un aficionado al Cine visita los ambiguos restos de la edad de oro de Hollywood; Alicia en el País de las Maravillas se transforma en las manos de un enloquecido agricultor checoslovaco.  La traducción corrió a cargo de Luis Horno Liria, y lo publicó, como era habitual, Minotauro en 1995.




Ahora una mala noticia: la obra de Angela Carter editada por Minotauro está actualmente agotada.  La editorial no reedita ninguno de los títulos que aparecían en su catálogo porque Minotauro forma parte del grupo Planeta y todas esas obras de su catálogo anteriores a la fusión han desaparecido.  Tan sólo se pueden conseguir en el mercado de segunda mano.  Pero no todo está perdido porque dos editoriales, Impedimenta y Sexto Piso, se han encargado de recoger el testigo de la obra de la autora.
Sexto Piso, en el año 2014, realizó una interesante edición de La Cámara Sangrienta, con traducción de Jesús Gómez Gutiérrez e ilustraciones de Alejandra Acosta.




La editorial Impedimenta (probablemente el trabajo más hermoso que existe en la industria bibliográfica con respecto a la presentación de un libro, encuadernación, cubierta...), en 2016 sacaba Cuentos de hadas, la selección de cuentos protagonizados por mujeres que realizó la autora para Virago Press.  La traducción es de Consuelo Rubio Alcover.




En 2017, de nuevo Sexto Piso hace una nueva edición de La Cámara Sangrienta, con un formato centímetros más pequeña que la del año 2014 pero con el mismo staff técnico: ilustraciones de Alejandra Acosta y traducción de Jesús Gómez Gutiérrez.




Por último, Sexto Piso contribuye a la divulgación de la obra de Angela Carter editando en el año 2017 Quemar las naves. Cuentos completos (Burning your Boats) editado en 1995, donde se recoge la integral de relatos.  Es un magnífico volumen, un banquete carteriano de 704 páginas, que cuenta con un espléndido prólogo a cargo de Salman Rushdie.  La traducción es de Rubén Martín Giráldez, excepto el grupo de relatos La Cámara Sangrienta que es traducción de Jesús Gómez Gutiérrez.




Algunos volúmenes de la editorial Minotauro aún los tengo en búsqueda.  Son precisamente esos que en ésta entrada aparecen reseñados pero que no incluyen el nombre del traductor o traductora.  Significa que faltan en mi biblioteca, como es el caso de Varias percepciones y Héroes y villanos.  No descansaré hasta conseguirlos.  Me apasiona la literatura de Angela Carter, la forma que tiene de escribir, cómo escribe y cómo lo cuenta.  Si no la has leído te la recomiendo encarecidamente.  Te aseguro que no te va a decepcionar.



Angela Carter









viernes, 4 de mayo de 2018

Cíclope 3.0 - 01-05-18 - Especial The Smithereens # 1



The Smithereens

Comenzamos un nuevo mes y como es habitual en Cíclope 3.0, el primer martes de cada mes se lo dedicamos al esquema Especial.  Bajo esa estructura el Cíclope ordena cronológicamente la discografía de un grupo, de un colectivo o de un solista y la vamos escuchando a lo largo de diferentes programas caracterizados porque se emiten el primer martes de cada mes.  En ésta ocasión, Cíclope 3.0 del martes 1 del mes de mayo, inicia el Especial The Smithereens, en recuerdo por un grupo ya desaparecido porque el alma-máter de la banda, Pat DiNizio, fallecía el 12 de diciembre del pasado año 2017.



The Smithereens
 a finales de los 80, en una de aquellas instantáneas de promoción.  Pat DiNizio primero por la derecha

Chamarras de cuero, sonido de guitarras pesadas, con una música que utilizaba como fetiche de adoración el Pop que llegó a Norteamerica desde Inglaterra representado por The Beatles, Who y muchos más, The Smithereens fueron una anomalía en la escena del rock americano universitario de finales de los años 80.  El cantante-compositor-guitarrista principal, Pat DiNizio, se destacó con su extraña perilla beatnik y sus melodías, pegadizas y contundentes.  Con el paso del tiempo tuvieron algunos éxitos, pero The Smithereens parecían irremediablemente obsoletos en la explosión de rock alternativo de principios de los años 90 y se convirtieron en una banda de culto.
Después de deambular por grupos dedicados al rock progresivo o al rock más duro y metálico, DiNizio, tras largas y apasionadas escuchas de la música de Buddy Holly, se inspiró para formar su propia banda.  Colocando un anuncio en un periódico de Nueva York para músicos influenciados por Holly, Nick Lowe, Elvis Costello y The Clash, DiNizio finalmente entró en contacto con los estudiantes de secundaria de Nueva Jersey Dennis Diken, batería, Jim Babjak, guitarra y Mike Mesaros, bajo, que habían tocado juntos en la escuela.
The Smithereens se reúnen como tal banda en 1980, en Carteret, en el condado de Middlesex, en el estado norteamericano de New Jersey.  Comienza su rondaje en vivo: actuaciones en Clubs, Pubs, salas pequeñas compartiendo cartel con otros artistas...hasta que llega la cristalización de lo que significa el sonido de una banda como la que ha fundado Pat DiNizio: Rock de Guitarras Eléctricas, así, con mayúsculas.  Las trenzas que enlazan Pat DiNizio y Jim Babjak son un monumento sonoro a sus marcas de guitarras favoritas: Rickenbacker y Fender, respectivamente.  Y el trabajo rodado de las dos guitarras, más el bajo y la batería dan como resultado el álbum de presentación de la banda en 1986: Especially For You.




El álbum contó con la producción de Don Dixon, músico, compositor, intérprete y productor embarcado en diferentes proyectos como responsable de la radiografía final del sonido de la banda o solista que buscase sus labores como productor.  El disco reúne una serie de canciones que van desde la fuerza tremebunda de Behind the Wall of Sleep hasta la serenidad de canciones como In a Lonely Place, que contó en la parte vocal con la colaboración de Suzanne Vega.
El disco se movió rápido entre las capas sensibles de la audiencia del Rock.  ¿Quienes eran estos The Smithereens y qué significaba ese nombre?
Smithereens que podemos traducir como añicos, pedacitos, lo saca Pat DiNizio de una serie de dibujos animados para televisión conocidos por todos: Looney TunesBugs Bunny, Pato Lucas, Silvestre el Gato, Piolín, El Correcaminos, El Coyote...




Tanto Bugs Bunny como el Pato Lucas tienen un enemigo común, un pistolero, bigotudo y malhumorado, que responde al nombre de Yosemite Sam o Sam Bigotes.  La frase que repite como una especie de advertencia es:
Varmint, I am gonna blow you to smithereens!  (¡Bribón, te volaré en pedazos!)
Pues de esa frase de Sam Bigotes es de donde viene precisamente el origen del nombre de la banda The Smithereens.



Pat DiNizio guitarra




















Jim Babjak
guitarra


Mike Mesaros
 bajo





















Dennis Diken
 batería























En 1988 y auspiciados por el buen recibimiento que tuvieron con su primer larga duración, apareció su segundo trabajo: Green Thoughts.  Si con Especially For You DiNizio y compañía nos habían seducido (reconozco que el tema Behind the Wall of Sleep me obsesionó, en el buen sentido, y lo escuchaba una y otra vez), con Green Thoughts el fuego que se había encendido continúa incandescente.  Don Dixon vuelve a repetir en sus funciones como Productor y el resultado es, de nuevo, un disco "guitarrero", cálido, lleno de buenas canciones.




Un año después de esos Pensamientos Verdes vió la luz 11 (Eleven).  El título del disco hace mención a la película Ocean's 11.  Obviamente esa Ocean's 11 es la del año 1960, película que aquí en España se tradujo como La cuadrilla de los once, dirigida por Lewis Milestone y protagonizada, entre otros, por Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr. y Angie Dickinson.



En ésta ocasión contaron con un productor distinto del que estuvo en sus dos primeros álbumes.  Ya no fue Don Dixon sino que contaron con el buen hacer de Ed Stasium, un hombre que en su juventud fue guitarrista de varias bandas de Rock de Garaje pero que se decantó por la especialidad de Ingeniero de Sonido.  Se pasó al lado de la producción ahí ha visto recompensado su trabajo con varios premios Grammy y discos de Platino.
Pero a pesar de todas esas buenas disposiciones, 11 es un disco que lejos de atrapar, decepciona.  Pinchazo en la carrera de DiNizio y compañía.  Solo les quedaba aguantar el chaparrón de malas críticas y seguir hacia delante.





Portada y contraportada del álbum 11 del año 1989

Llegamos al año 1991 y no era la mejor época para suavizar el sonido de una banda de Rock.  DiNizio mantiene la doble columna vertebral de guitarras eléctricas en el grupo, pero baja ostensiblemente la intensidad.  Mala época, malos tiempos para suavizarse porque el Grunge había llegado para quedarse y el ruido seductor de los músicos que aparecían bajo esa denominación comenzaba a invadir cada rincón del cerebro del público que escuchaba.  Blow Up fue el disco de 1991.  De nuevo contaron con la ayuda profesional de Ed Stasium como productor.  Pero Blow Up apareció marcado con el estigma de lo que aparece en el momento menos adecuado: el disco se lanzó al mercado una semana después de que viera la luz el álbum Nevermind de Nirvana.  Fue como participar en una carrera saliendo varios minutos después de que se hayan ido todos.
Blow Up no pasó desapercibido para sus seguidores incondicionales porque estaba firmado por The Smithereens, pero hasta para esos fans el disco sonaba flojo, y eso que contaba con una canción muy emotiva compuesta entre Pat DiNizio y Julian Lennon: If you Want the Sun to Shine.  Es precisamente la canción que cierra ésta primera entrega del Especial The Smithereens en Cíclope 3.0, como siempre, en la sintonia de Radio Tomares.

Espero que te guste.


Enlace para escuchar y/o bajarte el programa:


http://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-01-05-18