viernes, 30 de octubre de 2020

Cíclope 3.0 - 27-10-20


Tocando un órgano



Cíclope 3.0 del martes 27 de octubre, donde el órgano va a tener cierto protagonismo, no al principio pero sí un poco más adelante.
Iniciamos la edición de hoy con una banda que ha pasado en alguna ocasión por el programa: The National.

The National se reunían por primera vez en 1999, en Cincinnati, Ohio, debutando con su primer disco, The National, en el año 2001.  Reuniendo influencias diversas pasaron a engrosar la nómina de músicos dedicados al Rock Alternativo.  Dos parejas de hermanos, Scott y Bryan Devendorf y Aaron y Bryce Dessner, se alinearon detrás de Matt Berninger, un cantante de voz profunda con registro de barítono que se encarga además de escribir las letras de las canciones.  Para comenzar el Cíclope reseña dos temas, uno perteneciente al primer álbum, con ese perfil tranquilo y sereno que caracteriza el sonido del grupo; el otro, la única vez que The National se desmelenan en plan rockeros, un tema del segundo trabajo publicado en 2003, Sad Songs for Dirty Lovers.



 
  




































En 2005 editaban Alligator, pero sería en 2007, con la publicación del álbum Boxer, cuando recibirían el reconocimiento internacional.
Este año 2020, el vocalista Matt Berninger se ha estrenado en solitario con un disco titulado Serpentine Prison.  Sigue escribiendo letras contemplativas y muy literarias para las canciones que firma en un trabajo en el que aparece un colaborador excepcional: Booker T. Jones.  No solo toca su instrumento por antonomasia, el órgano, sino que también ha contribuido a levantar las estructuras de las canciones, sugiriendo ideas y asesorando a Berninger.  El vocalista sigue el rastro de la estética que desarrolla con la banda The National, perfil calmado, interiorista.  Un par de temas del álbum para que conozcas cómo suena.


Matt Berninger




    




















Matt Berninger
Serpentine Prison - 2020






Booker T. Jones



De él, de Booker T., se puede afirmar que es un compositor/intérprete indesmayable.  Lleva años trabajando en el mundo de la música.  Fue uno de los arquitectos del sonido soul de Memphis de la década de los años 60 como líder de la banda Booker T. & The MG's que consiguió varios éxitos por su cuenta además de servir como banda de sesión del sello discográfico Stax Records.
Nacido en Memphis, Tennessee, el 12 de noviembre de 1944, relacionado con el mundo de la música desde pequeño, formó la banda MG, que respaldaría a los artistas de Stax Records como Otis Redding, Sam & Dave, Eddie Floyd, Albert King y muchos más.  Eso y un flujo constante de grabaciones instrumentales por su cuenta con la banda MG.  Su productividad a principios y mediados de la década de los 60 es aún más notable si tenemos en cuenta que fue estudiante a tiempo completo en la Universidad de Indiana, donde estudió composición y teoría musical mientras tocaba en espectáculos y grababa sesiones los fines de semana y durante las vacaciones.


Booker T. & The MG's
(Booker segundo por la izquierda)




El grupo acompañó a Ottis Redding en la actuación legendaria del Festival Pop de Monterey en 1967.  Del grupo, el Cíclope recupera uno de sus temas más conocidos: Green Onions, de 1962.

Entre disputas internas por los horarios cada vez más ocupados de varios miembros, el grupo estuvo a punto de separarse y en 1970, Jones se mudaba a Los Ángeles.  Un año después el grupo se deshacía y él continuaría en solitario, ahora como músico de sesión, interviniendo en álbumes de Bob Dylan, Stephen Stills, Kris Kristofferson y Rita Coolidge.  En 1971 lanzaba Booker T. & Priscilla, el primero de dos álbumes que grabaría con su entonces esposa, Priscilla Coolidge, hermana de Rita Coolidge.
En el año 1992 se volvieron a reunir los miembros de Booker T. & The MG's para un concierto especial: sirvieron como banda de acompañamiento para el tributo que varios músicos le rindieron a Bob Dylan en conmemoración de los 30 años que cumplía como músico e intérprete.  Uno de los participantes en el evento, Neil Young, quedó tan impresionado con los MG que los invitó como banda de apoyo para una gira de conciertos en 1993.  El hecho motivó al grupo para volver a grabar juntos y en 1994 aparecía un nuevo álbum de la banda, That's the Way It Should Be, promocionándolo con varias actuaciones en vivo.
En la actualidad, entre otras actividades, Booker T. ha colaborado en el álbum de Matt Berninger tocando el órgano en temas como One More Second que es la segunda canción que escuchamos del vocalista de The National.
Y ahora es cuando el órgano protagoniza los temas que hoy ha seleccionado el Cíclope para esta edición.  
Habitualmente, en la Historia del Rock y del Pop de las décadas de los años 60 y 70, el órgano como instrumento era algo frecuente en los grupos o solistas, casi se podría decir que básico.  Entre las bandas que tenían un órgano entre la dotación de sus instrumentos están The Animals.



 
Capitaneados por la voz de Eric Burdon (en la foto anterior, primero por la izquierda), The Animals fue una de las bandas más importantes de la escena Rhythm and Blues de Inglaterra a principios de los años 60.  En la primera ola de invasión británica, The Animals fueron superados únicamente por The Rolling Stones, a niveles del R & B.  Tenían una doble columna vertebral de instrumentos que proporcionaba la cohesión al sonido del grupo: guitarra eléctrica y órgano.  La canción House of the Rising Sun, una composición tradicional arreglada por los músicos que la han llegado a interpretar, se recoge por ejemplo en el primer álbum de Bob Dylan, el que bautizó con su nombre y apellido en 1962.  The Animals realizaron una versión dotada con un riff de guitarra y un conmovedor acompañamiento de órgano ideado por el músico encargado de tocar dicho instrumento: Alan Price (en la foto, sentado sobre la esfera de piedra).  El organismo oficial encargado de recoger los derechos de autor recomendó que la canción House of the Rising Sun, cuando se grabara, tuviera una mínima referencia de quién había realizado los arreglos, además de dejar claro que se trataba de una composición tradicional, así que la versión que hicieron Los Animales dejaba constancia de la doble autoría: canción popular, barra, Price.  Fue un éxito rotundo tanto en el Reino Unido como en U.S.A., a principios del verano de 1964.




En mayo de 1965, Price dejó el seno de la banda, argumentando miedo a volar por lo que el tema de las giras fuera del Reino Unido quedaba imposibilitado.  Posteriormente, algunas crónicas biográficas de la banda han indicado que las razones, los motivos de Price eran menos psicológicos.  Autores había señalado la necesidad de incluir un nombre y apellido como arreglista de la famosa canción, no servía poner que se había hecho por el grupo tal o cual.  Aparecía el apellido del organista y se sobreentiende que, después de cobrar los derechos de autoría, los beneficios se distribuirían con el resto del grupo.  El dinero no se dividió y además, tan pronto comenzó a llegar, el organista desarrolló repentinamente una profunda fobia a volar en avión lo que determinó su salida del grupo.  Versión oscura y un tanto...zafia a la hora de enjuiciar una situación que se correspondía más con otra realidad muy distinta: la lucha de egos entre Eric Burdon y Alan Price a la hora de liderar al grupo.  Esa fue, dicen otras crónicas, la razón por la que el organista dejó la banda para dedicarse a trabajar con su propio proyecto: Alan Price Set.



Alan Price comenzó a grabar en solitario en 1968.  Había dejado a The Animals en 1965, tras un año de exito internacional.  En el documental sobre la figura de Bob Dylan titulado Don't Look Back, se le puede ver hablando con Dylan acerca de su separación de The Animals.
Grabaría con Georgie Fame, compondría bandas sonoras de películas y firmaría con su nombre y apellido álbumes como Metropolitan Man, discos en los que el principal protagonista es su instrumento de base, el órgano, y donde expone con una vieja sabiduría temas como el que recupera el Cíclope: Fools Gold.



Metropolitan Man
 - 1975



Si hablamos de sonido de órgano hay uno extraordinariamente personal, único por su perfil noctambulo, mercurioso como se le llegó a denominar.  Ese órgano sonaba con esa personalidad, y suena aún hoy en día porque su artífice sigue vivo, cuando lo toca Al Kooper.



Al Kooper



Al Kooper nació en Brooklyn, Nueva York, en 1944.  Cuando era niño disfrutaba cantando los discos de Bessie Smith que escuchaba su padre y le proporcionaron una introducción al Blues y, por extensión, al Gospel, Rhythm and Blues, Soul...en definitiva todas las corrientes que formarían la base de su propia música.  
Se reveló a sí mismo como un músico natural: un día se sentó frente a un piano y comenzó a tocar uno de los éxitos vigentes en aquella época (principios de la década de los 50) sin formación ni experiencia previa.  Aprendió piano por su cuenta y también la guitarra.  En aquellos días su principal interés estaba centrado en la música Gospel.  Cuando apareció el Rock & Roll, Kooper se sintió atraído por el aspecto vocal de la nueva música.  Se convirtió en profesional en 1959, uniéndose como guitarrista a la formación Royal Teens.



Royal Teens
(Al Kooper primero por la izquierda) 




A principios de la década de los 60, Kooper había comenzado a escribir canciones.  Se pasó un tiempo intentando entrar en los circuitos de grabación presentándose como guitarrista de estudio, de sesión, hasta que un amigo, el productor Tom Wilson, lo invitó a la grabación de un disco de Bob DylanKooper llevó su guitarra con la esperanza de que sucediera algo, que hiciera falta alguien para completar la dotación de instrumentos.  La oportunidad surgió cuando se necesitó un segundo teclista para tocar el órgano.  Kooper se ofreció a hacerlo y realizó una improvisación sobre el tema Like a Rolling Stone que le gustó tanto a Dylan que le rogó que lo repitiera, como fuese, para incluirlo en la grabación definitiva de la canción.  Highway 61 Revisited de Bob Dylan supuso la electrificación de la música dylaniana.  Es un disco clave no sólo en sus trabajos sino en el panorama del Folk y el Rock.  Tuvo una serie de colaboradores clave en la radiografía del álbum, en el espectro del sonido que logra la conjunción de instrumentos como la guitarra eléctrica en manos de Michael Bloomfield y, especialmente, el sonido del órgano, tocado por Al Kooper, un resultado final que fue tildado de sonido noctámbulo, mercurioso, como tiene en el tema Ballad of a Thin Man que es el que recuperamos de dicho álbum.
La colaboración con Dylan se extendió más allá en el Tiempo y Kooper pasaría a formar parte de la banda que respaldó al cantautor de Minesota en actuaciones en vivo como la edición del Newport Folk Festival del año 1965.  Fue una constante que el órgano satinado de Kooper apareciera en las siguientes grabaciones como por ejemplo el mítico Blonde on Blonde.
Pero la labor musical del músico original de Brooklyn no se quedaba ahí solamente.  Ese año de 1965, el productor Tom Wilson volvió a contactar con Kooper para invitarlo a que se sentase en los teclados para grabar una demo de un grupo de Blues Rock de Nueva York llamado Blues Project.  Los resultados finales sirvieron para convencerle de que se uniera a la banda como teclista y, eventualmente, como cantante.  Lideró Blues Project durante un espacio corto de tiempo pero muy fructífero, recibiendo la aclamación unánime de crítica especializada y audiencia.


Para recuperar un poco la labor musical en solitario de Kooper vamos a reseñar algunos momentos de su discografía como por ejemplo este álbum publicado en 1971, New York City (You're a Woman), un disco excepcional que contaba con canciones como Come Down in Time, original de Elton John y que Kooper transforma en una versión verdaderamente luminosa y brillante.



La carpeta del LP, al desplegarse, ofrecía esta imagen.



Volviendo atrás, a finales de la década de los 60, cuando Kooper abandona Blues Project se encuentra preparado para comenzar un proyecto que llevaba tiempo gestando, una banda con un sonido de Jazz y Rhythm and Blues con una sección de instrumentos de metal considerable y el resultado fue Blood, Sweat & Tears.



Blood, Sweat & Tears
 (Kooper abajo, a la derecha)




























Aquellos Blood, Sweat & Tears de 1968 grabaron un álbum muy importante, Child is Father to the Man, con Kooper al frente vocal y en el órgano y el piano.  Pero una cosa es la calidad y la importancia de una obra y otra la comercialidad.  La discográfica que publicó este primer trabajo del grupo dijo que sí, que muy bien, pero no: buscaban algo más...comercial, que se pudiera vender mejor.  La estructura del combo les parecía perfecta, pero...que tuviera un espectro tendente hacia una audiencia más amplia.  Y aunque la idea y el invento eran de Kooper se vio desplazado y sustituido por otro vocalista de voz broncínea, David Clayton Thomas, que ya sí dio en la tecla que buscaba el sello discográfico.



Steve Katz

 De ese primer álbum de Sangre,   Sudor y Lágrimas rescatamos el   tema My Days Are Numbered con   una guitarra eléctrica invitada   excepcional, la de Steve Katz, ex-   miembro de Blues Project y   productor de discos como Rock 'n'   Roll Animal y Sally Can't   Dance de Lou Reed.








Para cerrar esta edición de Cíclope 3.0 y siguiendo la estela del órgano de Kooper vamos a rescatar una obra de un peso específico altísimo, el álbum Super Session.



 
Firmado entre Mike Bloomfield, Stephen Stills y Al Kooper y publicado en 1968, Super Session es un cruce de caminos que fuerza a tomar una dirección u otra.  Los años finales de los 60, 1967-1968, ven el florecimiento de una serie de discos que van a cambiar las estructuras de las canciones del Rock y del Pop.  Se da un cambio sustancial: se pasa de canciones Pop cortas y bailables a obras comparativamente más largas que fijan su atención en sutilezas técnicas y musicales.  The Beatles ya habían dado muestras de ese cambio con la grabación del álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y detrás saldrían un montón de proyectos que interpretaban el paisaje sonoro de una forma distinta a como se había hecho hasta el momento.  El caso del LP Super Session es una de esas propuestas.
En principio sólo estaban Bloomfield y Kooper para llevar el proyecto adelante.  La sección de guitarra bajo, batería y piano eléctrico la formaban Harvey Brooks, Eddie Hoh alias Fast y Barry Goldberg.



Harvey Brooks






























Eddie "Fast" Hoh
(1944-2015)







Barry Goldberg





























El blues de Chicago era el distintivo de la guitarra de Mike Bloomfield, insomne crónico que podía pasar hasta tres días seguidos sin conciliar el sueño.  Al que hacía cuatro, se podía caer redondo al suelo, con una crisis provocada por la fatiga de la falta de sueño.  Era fácil trabajar con él, estaba dispuesto mañana, tarde y noche, pero cuando se agotaba tenía que pasar unos días hospitalizado con curas de sueño.  Esto provocó que Kooper se replanteara lo que quedaba por hacer en el proyecto Super Session.  Ya tenía grabada una parte, los temas en los que habían trabajado el tándem Kooper/Bloomfield, pero quedaba material sobre el que trabajar.  Las circunstancias personales de los dos, profesionalmente hablando, estaban en pausa: Bloomfield venía del grupo de Rock y Soul The Electric Flag donde también habían militado Harvey Brooks y  Barry Goldberg; Kooper llegaba con la frustración de haber creado una banda, Blood, Sweat & Tears, que había tenido que abandonar por exigencias comerciales de la discográfica.  La situación no podía ser más favorable porque les permitía dedicación completa.  Pero en estas, a Bloonfield le da un flusx provocado por la falta de sueño y el proyecto se queda cojo.  Kooper contactó con un viejo conocido, Stephen Stills que, cosas del Destino, también se encontraba profesionalmente en un compás de espera: llegaba desde el seno de Buffalo Springfield y aún no se había unido a Graham Nash y David Crosby.  Luego era una pieza perfecta para encajar en Super Session.  Ya estaba terminada una parte, la que contaba con la labor de Bloomfield; ahora, el ingenio de Kooper y de Stills, unidos los dos, daban como resultado una sinergia superior a las características individuales de cada músico.  El resultado fue electrificante, sobre todo la versión que hicieron del tema original de Donovan, Season of the Witch, con una guitarra eléctrica cargada de elocuencia a través de una sabia utilización del pedal de WahWah.  La Rickenbacker de Stills, con ese aire de Costa Oeste, conseguía que versiones de temas de Dylan como It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry sonara ágil, envolvente, saltarina.
Como broche final tomamos una composición del binomio Bloomfield/Kooper, el tema Albert's Shuffle.
Antes de desperdinos hasta la semana que viene reseñar que Kooper fue el que dio a conocer bandas como Lynyrd Skynyrd, produciendo su primer álbum, Lynyrd Skynyrd (Pronounced 'Leh-'nérd 'Skin-'nérd), probablemente su mejor trabajo.  
Kooper sigue en activo, grabando y publicando diuscos, el último aparecido en el año 2008.



Al Kooper
en la actualidad



Espero que te guste el programa.


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