viernes, 17 de mayo de 2019

Cíclope 3.0 - 14-05-19


Foto de la serie "Carreteras Infinitas" del fotógrafo alemán Christian Schmidt

Cíclope 3.0 del martes 14 de mayo de 2019.  La foto que ilustra la cabecera de la entrada tiene que ver con el contenido del programa de hoy porque la carretera, el movimiento, van a tener protagonismo en ésta edición.
Comenzamos conduciendo lejos de casa con un dúo que facturó un Pop macizo y contundente a mediados de la década de los 80, It's Immaterial.


John Campbell
 izquierda; Jarvis Whitehead derecha

Originarios de Liverpool, comenzaron siendo un cuarteto en 1980 hasta que se quedaron tan solo como dúo con los dos miembros de la fotografía, dos músicos multinstrumentistas: John Campbell, voz principal, y Jarvis Whitehead, guitarras y teclados, entre otros instrumentos.  Su álbum más popular, Life's Hard and then You Die, aparecía entre finales de 1984 y principios de 1985.  De ese disco se hicieron EPs y MaxiSingles con mezclas diferentes de las que extraemos el tema que hace alusión a la carretera, Conduciendo lejos de casa.




La portada del primer disco de It's Immaterial estaba ilustrada con una foto del gran Charlie Rivel, payaso y maestro del mimo español (1896-1983) 










Charlie Rivel en un gesto característico en sus actuaciones en vivo: un aullido que le servía para conectar acciones y pasar a otra cosa.





Seguimos en carretera, conduciendo, y ahora el turno se lo pasamos a la banda norteamericana Incubus.
Con este nombre te puedes encontrar cuatro grupos: uno es de Metairie, Los Ángeles, y se dedican a hacer Death Metal; otro es de Inglaterra y están volcados en el Heavy Metal, al igual que otro combo, original de Brasil, dedicados también al Heavy Metal; por último están los que nos interesan, el quinteto norteamericano original de Calabasas, California, capitaneado por el vocalista Brandon Boyd.


Incubus
 (Brandon Boyd primero por la derecha)

Incubus es una banda de rock alternativo, de base fuerte, que por el momento han dejado un puñado de buenos discos.  Del tercer álbum, que grabaron en 1999, de título Make Yourself, el Cíclope extrae el tema relacionado con la carretera, un tranquilo Drive.


Tal vez pienses que por aquello del juego de la cesta de cerezas, que sacas una y salen otras enganchadas, pues a raíz de "Drive" nos va a dar por ensartar canciones relacionadas por el título como Drive My Car de The Beatles y muchas más.  Pues Non (no, en latín), negativo.  Vamos a tomar como vía la carretera y como referente la figura de Jack Kerouac.


Jack Kerouac
(1922-1969)

En el año 2009 apareció un disco titulado One Fast Move or I'm Gone (Kerouac's Big Sur) firmado por Jay Farrar y Benjamin Gibbard.  Era y es, música inspirada en la figura del padre de la Generación Beat, en los textos que forman su obra Big Sur de 1962.  No es la banda sonora de la película homónima del año 2013 dirigida por Michael Polish, es un homenaje por parte de esos dos músicos hacia la figura de Kerouac.  En el libreto de fotos y créditos que se incluye en el CD aparecen unas palabras de Patti Smith contando su descubrimiento de los textos kerouacanianos.  Dice Smith:
Parece que siempre ha estado en el aire, en la curva de un volante, en el mandala circular, en el borde de una botella y en la punta de la lengua. Sin embargo, cuando me pidieron que hablara de él, tuve que buscar en mi conciencia. Nunca había leído sus libros. Lo conocía principalmente de segunda mano, a través de aquellos que realmente lo amaban: Sam Shepard, Fred Sonic Smith y los amigos gloriosos Jack William, Gregory y Allen.  Conocí a Jack Kerouac a través de los hombres.  Me tomó mucho tiempo sentirlo por mi cuenta. Al final, fueron los rollos los que me llevaron al corazón de él.  Los pergaminos, los rollos de la ciudad muerta, desenrollados como las envolturas de lino de una Princesa egipcia.  Contienen una energía atrapada que no se puede negar.  De repente, a través de los pergaminos, en particular el Big Sur, lo encontré a él y su palabra. No era un hombre perfecto, pero tuvo momentos de perfecta claridad.  Amaba a Melville y nos contaba historias como si acabara de salir cojeando del Pequod, de su propia existencia ebria.  Arrojó su narrativa en el papel del teletipo: escribió lo que estaba pensando en voz alta.  La voz de una generación.  El rey de los beatniks. Un rey detesta ser rey, pero no obstante es rey.  Sin duda fue sometido por su triste y terrible poder.  Sin embargo, dio todo a sus súbditos: su trabajo, su carne, su imagen, su sonrisa y, en última instancia, su tormento.  Fue nuestro buen rey.  Así que vamos a llorar.



La realización de este proyecto contó con cinco días de trabajo para grabar las canciones.  Se le dedicó el menor tiempo posible a la post-producción porque lo que pretendían tanto Farrar como Gibbard era dejar lo más limpia posible la impronta de cada una de las composiciones, incluyendo cualquier improvisación que pudiera surgir.  Partiendo del poema de Kerouac Sea y de parte de los textos de Big Sur, entre los dos músicos elaboran un disco personal, tan personal como la visión que da Patti Smith, utilizando las imágenes bíblicas de los Papiros, los Rollos del Mar Muerto y la figura de Melville a través del capitán Ahab, descendiendo borracho del barco ballenero Pequod.
A Kerouac lo conocimos en España a través de la editorial argentina Losada.  En el camino, del año 1957, lo editó Losada el 19 de octubre de 1959 en su colección "Los Grandes Novelistas de Nuestra Época".  No sé si fue traducida también por Miguel de Hernani, que se encargó de hacer la transcripción de lengua diez años más tarde en la primera edición de la colección "Biblioteca Clásica y Contemporánea" de Losada, el 30 de diciembre de 1969.  Esta sería la que nos llegaría a una España donde era imposible leer a algunos autores por su ideología política, por sus opiniones o por su condición sexual.  A través de la editorial Losada pudimos leer, entre otros, libros como la Antología Poética de Luis Cernuda,  absolutamente prohibído en aquellos tiempos de censura.


Pero esta entrada no es de lecturas recomendadas, es de Cíclope 3.0, de música, y con ella continuamos.
Situando un poco a los músicos responsables del homenaje a Kerouac, Jay Farrar es responsable de la revitalización del Country dentro del panorama del Rock Independiente norteamericano.  Estuvo en el seno de la banda Son Volt y junto a Jeff Tweedy formó el grupo Uncle Tupelo, en los dos casos, dos ejemplos de country revitalizado.


Son Volt
 (Jay Farrar en el centro)


Uncle Tupelo
(Farrar izquierda y en el centro un jovencísimo Jeff Tweedy)

Jeff Tweedy protagoniza uno de los eslabones indispensables en la cadena de transmisión del Rock Alternativo norteamericano entre el final del siglo XX y el siglo XXI a través de su proyecto Wilco.  Comenzaron editando un disco en 1995 y hasta nuestros días, cuando Tweedy publica un par de discos dentro de su discografia en solitario, uno en 2018 y otro en 219.  Se busca la colaboración de otros músicos para elaborarlos y entre otras ayudas cuenta con la de dos de sus hijos: Sammy Tweedy, teclados, sintetizador, acompañamiento vocal, y Spencer Tweedy, batería.
El Cíclope enreda en las buenas vibraciones tanto del grupo como de su alma-máter en solitario.


Jeff Tweedy en la actualidad


Wilco
 (Tweedy en el centro)

Volviendo al tandem de músicos responsables del homenaje a Kerouac le toca el turno ahora a Benjamin Gibbard.


Ben Gibbard

Este hombre es la columna vertebral de una de las bandas con uno de los nombres más raro e intraducible que puedan existir: Death Cab for Cutie.  Original de la localidad norteamericana de Bremerton, Washington, Gibbard posee una interesante discografia en solitario, sin olvidar por supuesto su principal proyecto, DCfC y otros paralelos como The Postal Service, banda con formato básico de dúo (él y el músico productor Jimmy Tamborello) y que reunía a una serie de colaboradores como su compañero en DCfC el teclista Chris Walla.


Death Cab for Cutie
 (Chris Walla primero por la izquierda; Gibbard con gafas)

El 24 de febrero del año 2015, la edición de Cíclope 3.0 estuvo dedicada a este grupo.  Hoy los volvemos a recuperar y aclaramos un poco de dónde le viene el nombre a la banda.  Como dijo el mismísimo Gibbard, menos mal que existe Internet y ya no tienen que preguntarle, cada vez que le hacen una entrevista, qué significa el nombre con el que bautizó su proyecto porque se puede encontrar en la Red.
Death Cab for Cutie es el título de una canción de una banda inglesa de la década de los años 60 llamada Bonzo Dog Doo-Dah Band, también conocidos como The Bonzo Dog Band, The Bonzo Dog Dada Band y, de forma más abreviada, como The Bonzos.
Aparecen en la escena de la década de los 60 después de que un grupo de estudiantes británicos de Arte decidieran crear un colectivo que combinara elementos del music hall, jazz, rock psicodélico, arte vanguardista, y humor absurdo.  Comienzan llamando la atención de un público más amplio a través de un programa de la televisión británica para niños, Do Not Adjust Your Set  (No ajuste su receptor), frase que coloquialmente indica que cualquier distorsión en la recepción de la señal se debe al contenido en sí y no al mal funcionamiento del aparato receptor.  La canción satírica Death Cab For Cutie aparece en el álbum Gorilla de 1967 y también en la película Magical Mystery Tour, de The Beatles, en la escena del strip-tease.






Bonzo Dog Doo-Dah Band


The Bonzos
al completo


La escena del strip-tease en Magical Mystery Tour con The Bonzos interpretando la canción

Death Cab for Cutie

Estamos en la recta final del programa y nos queda tiempo para escuchar un par de temas más.  Recuperamos la figura de Jack Kerouac a través de King Crimson.  


Una de las últimas metamorfosis de la Corte del Rey Carmesí fue la que se inauguró en la década de los 80 con su primer fruto en 1981 y la edición del álbum Discipline.  De formaciones anteriores tan solo quedaba Bill Bruford en la batería y percusión, el resto, excepto Robert Fripp, eran nuevos: Tony Levin, guitarra bajo y Adrian Belew, guitarra eléctrica, un hombre inquieto, creativo, conocido por su enfoque inusual tocando la guitarra, evocando en ocasiones onomatopeyas de sonidos animales, máquinas o cualquier cosa que se le ocurra.  Además de tocar la guitarra fue la voz de esos nuevos King Crimson que un año después, en 1982, lanzaban Beat, un disco con menos repercusión que su trabajo anterior pero que incluía algunas piezas de interés, entre otras una titulada Neal and Jack and Me, alusión directa a Neal Cassady Jack Kerouac.


Neal Cassady
, amigo y compañero de viajes de Jack Kerouac


  
















Neal
y Jack

















Volvemos a la carretera con un tema que alude a ello: Drive, de R.E.M. y de aquel disco titulado Automatic for the People.


R.E.M.
 convertido en trío, en la recta final de su trayectoria como grupo

Y así, conduciendo por carreteras, llegamos al final por hoy, que no es sino un hasta la semana que viene, si tú quieres.

Espero que te guste el programa.

Enlace:

http://www.radio.tomares.es/index.php/blog/ciclope-30-14-05-19







miércoles, 8 de mayo de 2019

Cíclope 3.0 - 07-05-19 - Especial Madrugada # 5




Madrugada


Cíclope 3.0 del martes 7 de mayo de 2019.  Primer martes de mes, lo que significa Programa Especial y, como viene siendo habitual desde el mes de enero pasado, Programa Especial Madrugada, en ésta ocasión en su entrega número 5: Live at Tralfamadore, álbum grabado en vivo y publicado en el año 2005.


Después de lamentar y dolernos por la separación de la banda a raíz de la muerte del guitarrista Robert Buras en el año 2007, a finales del año 2018 Madrugada deciden volver a los escenarios con una formación diferente aunque se mantienen algunos miembros fundamentales como es el caso del vocalista Sivert Hoyem y el batería Jon Lauvland Pettersen.  La guitarra, instrumento fundamental en el sonido del grupo, la toca un viejo amigo tanto de la banda como del vocalista en sus trabajos en solitario, el músico Cato "Salsa" Thomassen.  Ese es el trío básico sobre el que se han reestructurado Madrugada.  Precisamente el martes día 7, al mismo tiempo que se emitía esta edición de Cíclope 3.0 en Radio Tomares, Madrugada tocaban en Madrid en la Sala But.  Nosotros los escuchamos en vivo y en directo también aunque enlatados a través de un disco que recoge actuaciones de Hoyem y compañía en cuatro fechas distintas y en cuatro escenarios diferentes:
  • 23 de marzo de 2003 en la Sala Ancienne Belgique en Bruselas
  • 10 de agosto de 2005 en la Sala Bodo Spektrum en la ciudad noruega de Bodo
  • 13 de agosto de 2005 en el Festival de la ciudad de Oslo conocido como Oyafestivalen
  • 2 de diciembre de 2005 en Oslo de nuevo pero en la Sala Oslo Spektrum
Es decir, el álbum recoge actuaciones de los años 2003 y 2005, con la banda al completo, incluyendo la presencia del guitarrista Robert Buras ya que estaba con vida por esas fechas, lo cual nos permite disfrutar del sonido de su guitarra.


Contraportada del disco Live at Tralfamadore de Madrugada, con Buras a la guitarra

El disco es un repaso a su discografía, incluyendo algunos temas que no aparecen en su discografia en estudio, como es el caso de la canción con la que se cierra ésta quinta entrega del Especial MadrugadaSometimes I Feel Like a Motherless Child, una composición tradicional que en este caso interpretan junto a la orquesta de cuerda Bodo Sinfonietta.
Por último, señalar que el título del disco, Live at Tralfamadore, no hace alusión a ninguna sala de conciertos concreta sino al planeta imaginario Tralfamadore, o varios planetas ficticios que aparecen en las novelas del escritor norteamericano Kurt Vonnegut.  Los detalles de la raza alienígena indígena correspondiente, los tralfamadorianos, varían de una novela a otra.  Hay, indiscutiblemente, un guiño irónico en ese nombre con el que Madrugada bautizaban su quinto álbum y primero y único en recoger el sonido del grupo en vivo.
En la próxima entrega terminaremos de escuchar el disco.  

Espero que te guste el programa.

Enlace:








viernes, 3 de mayo de 2019

Cíclope 3.0 - 30-04-19 - Especial Féminas # 15



Las Tres Gracias en los años 20 del siglo pasado, contemplando a una recién nacida que llegará, un día, a ser artista de la Música


Cíclope 3.0 del martes 30 de abril de 2019.  En esta edición, nueva reunión de mujeres, lo que significa que el programa será Especial Féminas y vamos ya por el número 15 de los especiales femeninos.
Suecia al comienzo del Cíclope de hoy con una banda capitaneada por el ingenio y la voz de una mujer: son Josefin Öhrn + The Liberation



Josefin Öhrn + The Liberation



Josefin Öhrn

Llevan en el mundo discográfico desde el año 2015, cuando se dieron a conocer con un álbum titulado Horse Dance del que el Cíclope entresaca un tema para ilustrar qué hace Josefin y compañía, unos enamorados del Krautrock, la Psicodelia y más cosas.  Te iba a contar que, hasta el momento, habían lanzado dos discos, uno en 2015 y el otro un año después.  Y fíjate qué cosas: mientras redacto estas líneas me llega información de última hora, algunas novedades de las turbulencias del Pop y del Rock y entre otras, un disco editado hace unos días: Sacred Dreams, lo nuevo de Josefin Öhrn + The Liberation.  Podían haberlo editado un poco antes y, a lo mejor, habría entrado en éste Especial Féminas.  En fin, cosas del Destino.  Y a pesar de todo, si no la conocías a ella, creo que es una buena tarjeta de presentación ese tema que hemos escogido de su primer disco.  Un tema de Rock que nos conduce al Pop de unos paisanos de Josefin Öhrn, la banda The Cardigans



The Cardigans

Suecos, se dieron a conocer formando parte de la banda sonora de videojuegos como Gran Turismo, uno de los nombres míticos de juegos de carreras de coches de la consola PlayStation.
The Cardigans tienen a una mujer al frente vocal: Nina Persson.



Nina Persson

De las frías tierras de Suecia, del Rock y del Pop-Rock, al Rock de perfil garajero con un trío femenino: The Coathangers.



The Coathangers

Originales de Atlanta, Georgia, comenzaron como cuarteto para pasar inmediatamente a trío: guitarra eléctrica, guitarra bajo y batería.  La voz la ponen entre las tres.  Utilizan un apodo doble formado por un nombre y un apellido que las une como si se tratase de un vínculo de familia dispuesta a descargar un sonido punk de garaje.  Ellas son:











Julia Kugel-Montoya - Crook Kid Coathanger - guitarra y voz

















Meredith Franco - Minnie Coathanger - guitarra bajo













Stephanie Luke
- Rusty Coathanger - batería y voz

El nombre del grupo, Las Perchas, hace mención a una práctica de aborto autoinducido y lo escogieron fundamentalmente por ser vulgar.
Para no sentir ningún cambio profundo tendríamos que seguir bajo el arco de una estética cercana a éste trío de norteamericanas, pero como buscamos la diversidad nos pasamos a la voz de una mujer con registro de mezzosoprano, Dolores O'Riordan.



Dolores O'Riordan

Su verdadero nombre era Dolores Mary Eileen O'Riordan y nació el 6 de septiembre de 1971 en Limerick.  Fallecía en Londres, repentinamente, el 15 de enero de 2018.  Fue conocida principalmente por ser la característica voz de la banda The Cranberries con aquel tema titulado Zombie, que les catapultó a la fama.  Antes de fallecer, Dolores O'Riordan dejó un par de álbumes donde mostraba su buen hacer como cantante y como compositora.
De una voz solista a un trío.  Dos hombres y una mujer conforman el Pop de altura que elaboran London Grammar.  Al frente vocal y como pieza fundamental en la realización de las canciones, una fémina: Hannah Reid.



London Grammar



















Hannah Reid



























Seguimos con bandas con voz femenina al frente.  Es el caso de este grupo original de la ciudad británica de Leeds, un septeto que responde al nombre de Submotion Orchestra y que llevan grabados cinco álbumes desde el año 2011.  Sus siluetas de música jazzística han ido construyendo una magnífica referencia entre los aficionados a la música, modos que se ven reforzados por la voz de su vocalista, Ruby Wood.



Submotion Orchestra



Ruby Wood

Si de ambientes de Jazz hablamos, la próxima invitada de este Especial Féminas Número 15 tiene mucho que decir.  Ella es Elisabeth Margaret Welch, más conocida como Elisabeth  Welch, nacida en Englewood, New Jersey, el 27 de febrero de 1904 y fallecida el 15 de julio del año 2003 en Londres, a los 99 años de edad.  De una extraordinaria vitalidad, fue cantante y actriz.  Entre otras composiciones inmortalizó un clásico como Stormy Weather, que interpretó, con 75 años, en la película del director británico Derek Jarman La Tempestad, de 1979, adaptación de la obra homónima de William Shakespeare.  Aparece en la cinta cantando el tema y totalmente entregada, disfrutando del momento.



Elisabeth Welch

Rescatamos del pasado a un trío de mujeres que son una auténtica perla: The Andrews Sisters.



The Andrews Sisters

Especialistas en Swing y Boogie-Woogie, este trío de hermanas interpretaron composiciones de Jazz, de Folk tradicional norteamericano y temas tradicionales de Country.  Estuvieron activas entre finales de la década de los años 30 y a lo largo de las décadas de los 40 y 50.  Participaron en el Cine, apareciendo en diferentes actuaciones en una larga nómina de títulos.  Por citar uno, aparecen cantando dos canciones en la cinta Agárrame ese fantasma (Hold that ghost) dirigida por Arthur Lubin en 1941 y protagonizada por la pareja de cómicos Bud Abbott y Lou Costello.











LaVerne Sophie Andrews, contralto















Maxene Angelyn Andrews
, soprano













Patricia Marie Andrews, más conocida como Patty, mezzosoprano y voz principal











De las formas del Jazz de ayer a las maneras del Jazz de hoy con una figura muy interesante: Melanie de Biasio.



Melanie de Biasio

Nacida de madre belga y padre italiano, Melanie de Biasio vio la luz en la ciudad de Charleroi, Bélgica, el 12 de lulio de 1978.  Desde los 3 años estudió ballet clásico para tomar después clases de flauta.  Con el paso del tiempo desembocó en las formas del Jazz, donde despliega su sensibilidad componiendo, tocando la flauta y cantando.  Es un nombre a tener en cuenta.
Del Jazz al Soul y al Rhythm & Blues con Emeli Sandé.



Emeli Sandé

Su nombre completo es Adele Emeli Sandé, nacida en Sunderland, Inglaterra, el 10 de marzo de 1987.  Es compositora e intérprete y se dio a conocer en el año 2012 con un álbum que le abrió las puertas de la música, un disco, Our Version Of Events, que es precisamente el que recupera el Cíclope para esta ocasión.
Y si hablamos de Soul, de Alma, entonces vamos a resumir Alma en el nombre y apellidos de dos hermanas naturales de Utrera, provincia de Sevilla, porque en la recta final de ésta edición de Cíclope 3.0 dedicada a voces y figuras femeninas recuperamos la Pasión y el Alma de la Música (con mayúsculas) con Fernanda y Bernarda Jiménez Peña, más conocidas como Fernanda y Bernarda de Utrera.



Fernanda
 a la izquierda; Bernarda a la derecha

Entroncadas con la Casa de los Pinini, Fernanda y Bernarda de Utrera comenzaron, artísticamente hablando, allá por 1957, de la mano de Antonio Mairena que las apadrinó ayudándolas a acceder al mundo del Flamenco.  De las dos hermanas la mayor era Fernanda, nacida el 9 de febrero de 1923 y fallecida el 24 de agosto de 2006; Bernarda nacía el 3 de marzo de 1927 y su voz se apagaba el 28 de octubre de 2009.  De ellas, el Cíclope trae a este Especial Féminas la versión que realizaron de una canción original del compositor Manuel Alejandro que interpretó Rocío Jurado: Se nos rompió el amor.  En las gargantas de Fernanda y Bernarda de Utrera esa canción se transforma en una canción por bulerías.  Formó parte de la banda sonora de la película Kika, de Pedro Almodóvar.
El punto y final del programa de hoy lo pone una voz femenina, como no podría ser de otra forma, y es la voz de Carla Torgerson.



Carla Torgerson

Cantante, guitarrista y compositora, coparticipó de la formación de la banda original de Seattle The Walkabouts.  Tiene un álbum en solitario que es precisamente el que cierra hoy el Especial Féminas Número 15 en Cíclope 3.0

Espero que te guste el programa.


Enlace:

http://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-30-04-19








lunes, 29 de abril de 2019

Presentación de "La caja de lápices" en Sevilla





El viernes 26 de abril a las 7.15 de la tarde, en Sevilla, en el local de La Carbonería, se presentó la obra La caja de lápices, de la que soy autor.  Editada por Ediciones En Huida, a la que estoy profundamente agradecido, contó con la participación del poeta, traductor y ensayista José Antonio Moreno Jurado.  Fue un honor contar con un padrino así por todo lo que José Antonio supone y significa en la Cultura (con mayúsculas): Premio Adonáis de Poesía en 1973 y Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez en 1985, por citar algunos de los muchos galardones que posee.  A él lo conocía por una foto que había en el local de la librería Padilla cuando estaban en la calle Laraña, antes del hundimiento del techo que motivó el traslado de la librería.  Un día tuve la suerte de coincidir con José Antonio en el local.  Conocía algo de su poesía y sobre todo su labor como traductor de griego.  En aquel entonces leía la Antología de la Poesía Neohelénica (La Generación de 1940) traducida por él, edición con prólogo y notas del autor.  Recuerdo que le dí las gracias por traducir y dar a conocer a poetas como Héctor Kaknavatos, Andonis Dekavales y tantos.  Que si los conocía me preguntó.  No, los conocí gracias a sus espléndidas traducciones.  Desde entonces y hasta hoy, cualquier texto que escribo pasa por sus correcciones y sus sabios consejos para pulir cualquier idea.  He tenido el honor y la suerte de contar con su colaboración para presentar la obra y a continuación reproduzco, con su permiso, las palabras de su discurso de presentación.


"Es posible que no sea demasiado objetivo en la presentación de este libro de mi querido Enrique, La caja de lápices,  por aquello de la amistad.  Es más, sigo viviendo aislado, voluntariamente, de todo acontecimiento literario, libre e independiente de grupos literarios, de entidades, de asociaciones, de manejos universitarios y sólo la amistad podía venir a sacarme, aunque sea un momento, de mi propio estado.  Sin embargo, ahora que tomo conciencia de ello, tal vez sea mejor presentar un libro por amistad que por interés, como sucede con frecuencia en estos avatares.  Y la mejor jurisprudencia me la brindan las Moralia de Plutarco.  Dice en su opúsculo titulado Sobre la abundancia de amigos: ...el amar y ser amado no es posible entre muchos...el alma que ha nacido principalmente para amar, al ser dividida entre muchos, se marchita...todas estas cosas son contrarias a la abundancia de amigos..., para terminar con estas palabras: Pero la amistad busca un carácter estable, sólido y constante en un solo lugar y trato.  Por ello, un amigo fiel es raro y difícil de encontrar.  Este concepto de Plutarco se aviene estupendamente a mi amistad con Enrique, que no es amistad de Facebook.  En efecto, conocí a Enrique hace bastantes años, cuando me pidió que leyera y le diese mi opnión sobre una voluminosa novela que escribió por entonces sobre los personajes de Sansón y Dalila.  Y lo recuerdo bien, aunque no me acuerdo de fechas exactas, porque la lectura de su novela me ocupó más de un mes mientras cuidaba de mi madre en el hospital.
Pero el libro que presentamos hoy posee unas cualidades y unas concepciones que distan bastante de aquel primer libro suyo.  A grandes rasgos y siempre bajo mi propia perspectiva, el libro debería dividirse en dos secciones, indiscutiblemente complementarias, que sitúan al lector en dos determinados, concretos quiero decir, ambientes geográficos.  Y cada uno de estos ambientes posee su propia circunstancia.  Uno, el Japón de la caja de lápices y de sus posibles 120 colores, y otro, este sur de Andalucía que nos es tan conocido y tan familiar.  Entre los dos, existe una diferencia abismal, en cuanto a tonos y realidades.  El primero está dotado de un sentido poético, que emana tanto de la voluntad del autor como del objeto en sí mismo, la búsqueda de lápices de colores y la sorpresa de los elementos poéticos que los mismos colores entrañan.  Incluso adivinamos en la búsqueda de los colores una especie de realismo, no mágico como sucede en la novela sudamericana, sino animista.  Es decir, la búsqueda de colores llenos de vida, colores llenos de espíritu o de alma, que transmiten sentimientos y sensaciones diferentes.  Intentaré aclararlo un poco más.  Quiero decir que el único color que existe en la caja de lápices es el negro, es decir la base de la escritura y el color de los lápices restantes se dará únicamente en virtud de la palabra y por ello la palabra crea en sí misma un color determinado.  Ese es el sentido poético al que me refiero: la metáfora de la palabra que engendra color y, por ello, vida.
El segundo ambiente, nuestro sur, supone un cambio de tono hacia el contacto con la realidad que nos envuelve, hacia la vida común, abigarrada, hacia las situaciones más grotescas, irrisorias, de la ramplona vida de sus personajes, que no confunden la realidad y el deseo como dicen los poetas, sino la realidad y la estupidez.  El deseo de conseguir riqueza y la estupidez que supone la forma de conseguirla.
De hecho, los dos ambientes están marcados por la utilización de dos lenguajes diferentes.  El tono de un lenguaje, en el primer ambiente, el japonés, como digo, comedido, sereno, inquietante, lleno de misterio y a veces de poesía, y el tono coloquial en el segundo ambiente, el tono lingüístico de la vida misma, no sólo en las expresiones y en el lenguaje de los personajes, sino también en el tono de los pasajes descriptivos.  Dos formas de la lengua que ayudan indudablemente tanto al desarrollo de la acción como al seguimiento del propio lector.
A todo lo largo de la novela, el autor, nuestro querido Enrique, se muestra como un narrador omnisciente.  Enrique es Julián Hervás, no porque el autor se identifique con el personaje, sino porque sabe todo lo que sabe su personaje.  Narra lo que ve, no lo que supone.  Sabe todo lo que ocurre.  Tiene en sus manos todos los resortes de los personajes.  No se cierra una puerta y los personajes hacen tras ella cuanto se les ocurra, de manera que los lectores no sepamos lo que hacen a cada instante o lo que hacen dentro.  Esta manera de ser narrador omnisciente le permite tocar en vivo las situaciones, las emociones, los sentimientos y las frustraciones de cada uno de los personajes, de manera que el autor posee siempre la llave de las situaciones.  Y, por ello, la cierra o abre a medida de su propio interés narrativo.
Pero a este empleo de la lengua y a esta perspectiva del narrador, los dos elementos que acabamos de tocar, hay que sumar otro elemento que creo sustancial, incluso esencial en la novela: el carácter irónico, en ocasiones casi sarcástico, de las situaciones que se narran.  Un tono irónico que se nos da en dos direcciones diferentes.  Primero, como ironía del mundo real en que vivimos, como ironía de la mediocridad, como apuntes o notas, si miramos al contrario, es decir, por oposición, para un sentido ético de la existencia.  Segundo, como ironía que conduce a la risa, a la caricatura, al humor, pero nunca al desgarro emocional de los personajes.  Debo confesar cuántas veces reí en la soledad de mi habitación ante las diferentes y numerosas situaciones cómicas de la novela.  En efecto, cuando los pretendidos narcotraficantes arrojan sobre los bañistas de la playa sus narcóticos recién fabricados, para que todos conozcan sus nuevos productos y se aficionen a ellos, y cuando toda la playa se llena de alegría y de colocones, como se dice hoy, no sabía si estaba más allá del surrealismo de Buñuel o más allá del humor de Miguel Miura o Jardiel Poncela.  La escena, para mí, está llena de humor y de ironía.  Pero repito que todas estas situaciones son un reflejo cómico de la realidad y que su empleo por parte de Enrique persigue, entre otros intereses, la caricatura de un mundo que vive entre la pérdida de los valores esenciales y la continua presencia de la estupidez humana.  Sean cuales sean esos valores y sea cual sea esa estupidez.
Por todo lo dicho, los lectores tienen dos formas o dos caminos a los que tienen que enfrentarse en la comprensión de la novela.  Seguir o dejarse arrastrar por los acontecimientos que se narran en cada color, es decir, pasar un momento agradable de risa y de situaciones diferentes o, dándole la vuelta, comprender el sentido de la ironía, de lo ridículo, de lo mediocre, que constituyen sin duda una caricatura de nuestra sociedad actual.  De esa manera, cada color es una historia en sí misma.  Como si, en una orquesta, cada color representase al viento, a la cuerda y a la percusión.  Hasta el momento final en que la orquesta, al llegar al allegro más explosivo, estalla en la unión de todos los instrumentos, es decir, en la mezcla de todos los colores".

José Antonio Moreno Jurado  


Después fue mi turno.  No puedo reproducir aquí todo lo que dije porque las palabras que utilicé fueron producto de la improvisación.  Cierto es que llevaba un guión escrito que apenas utilicé, que en realidad tomé como punto de fuga para algunos aspectos del proceso creativo que, al fin y al cabo, era de lo que podía hablar porque la obra quedó extraordinariamente radiografiada con las palabras que dijo José Antonio.  Así que hablé de mi doble relación con la literatura.  Primero, como lector, porque como bien dice Alberto Manguel cuando le preguntan, antes que escritor soy lector.  Y después de leer viene la función creativa.

Como lector tengo el hábito de lectura tan interiorizado que leo en cualquier lugar, a cualquier hora, en las situaciones más insospechadas: soy capaz de leer en medio de una manada de elefantes barritando.  Como escritor es otra historia: aunque soy disciplinado a la hora de ejercer la actividad creativa me vence un cierto espíritu errático que me lleva  a escribir hoy, mañana, durante uno, dos meses, para caer después en épocas de desanimo, de desapasión, con respecto a la historia que tenga entre manos.  Como si de noviazgos desencantados se tratase, relación con amantes cansinos que, tras un primer e intenso enamoramiento, se vuelven pálidos reflejos de desamor y se van.  Vuelvo a ellos, o no, tal vez son otros amores literarios, otros manuscritos que comienzo para, llegados un punto, ya sea un nudo difícil de resolver o, sencillamente, un límite en el interés, vuelva otra vez el desamor, la falta de interés...  No sé si te habrá pasado, imagino que sí, que la lectura de un libro que has comenzado a leer no te atrapa.  No sé si eres de las personas que abandonan la lectura de esa obra y buscan otras porque hay quien, aún no gustándole, sigue hasta el final.  Soy de los que abandonan un libro si no consigue atraparme y, en ese aspecto, me comporto con amplia generosidad: no llego a la página 20 solamente, avanzo y puedo alcanzar la número 100 de un total de 300.  Pero cuando abandono, cierro y busco otra historia.
Decía el escritor francés Julien Gracq que escribir es una forma de leer.  La primera persona que lee una historia, larga o corta, novela o ensayo, es la persona que escribe, la que se enfrenta al vértigo del papel en blanco que llega a ocupar toda la mesa, o a la página virtual en el ordenador, que parpadea de forma imperceptible y, casi, resta fuerza y voluntad, como si del mineral kryptonita se tratase, influyendo sobre Superman.  A veces se cruzan desiertos creativos y durante años no se saca nada a la luz.  Entre mi primer libro editado, Sansón-El jardín del asfódelo, y éste que tengo ahora entre mis manos, han transcurrido 17 años.  Ese tiempo pasado no significa que no haya hecho nada.  He ensayado historias que no han continuado y han desaparecido en los días sin nombre.  Otras han empezado y se han parado.  Casi llegué a aceptar que la fuente se me había secado y que ya no tenía interés por contar, por hacer algo.  Sin embargo, el tábano de la creatividad seguía aguijoneándome.  El volcán de las ideas, aunque en apariencia inactivo, seguía produciendo ruidos subterráneos: tocaba la lava solidificada y, en efecto, estaba fría.  Pero bajo esa primera capa de roca algo transmitía calor, como si el magma siguiera vivo, borboteando.
A lo largo de estos años pasados algún que otro proyecto (una revista virtual con otras personas, posibles colaboraciones en diferentes campos que no han prosperado) me han tenido en una constante reelaboración de los aspectos más dinámicos de la creatividad.  No es que no haya terminado nada: concluí alguna narración más o menos larga, breve, he escrito algún que otro soliloquio, pero los he ido guardando en un cajón.  Comencé un programa de música en Radio Tomares, Cíclope 3.0, con el que sigo y con el que levanté un dique poderoso para sostener las aguas negras de la esterilidad.  Con el blog Lágrimas de Valium construí la otra pared del dique y, por en medio, me dejaba llevar por el viento, hacia delante.  Quieto no estaba ni lo estaré.  Por diversificarme hasta empecé a estudiar la lengua china que, por puro desanimo prosaico, nada literario, abandoné.  Más productivo me resultó comenzar a estudiar Psicoanálisis, realizando en grupo un estudio pormenorizado y exegético de los textos y obra de Sigmund Freud y Jacques Lacan.  De hecho, leyendo los textos de Lacan donde habla del Inconsciente y cómo está estructurado como un lenguaje, supuso la adquisición de unas herramientas fundamentales para el desarrollo de mi actividad literaria creatívamente hablando.  Fue precisamente en una clase donde se produjo una especie de epifanía que me devolvió un punto de inflexión desde el que recuperé lo que creía agotado, finalizado, marchito: el volcán de las ideas explotó con una lava no abrasiva sino invasoramente (si se me permite la palabra) positiva.  Y todo por una asociación libre de ideas que surgió cuando el profesor explicaba un concepto.  Fue semejante a recuperar la luz eléctrica no sólo en la habitación sino en la vivienda entera.  Es más, no sólo en la vivienda sino en el bloque de pisos.  Y más aún: en la urbanización completa.
Con esa disposición retomé uno de los manuscritos que tenía empezado y que no abandoné en todos esos años pasados, es más, era uno que la última vez que estuve trabajando en la historia que contaba había sido durante el año 2015.  Ese manuscrito era La caja de lápices.  Habitualmente no empiezo a escribir una historia por el comienzo, no necesito la primera frase como pistoletazo de salida sino que arranco desde una o varias circunstancias, centrándome en una sóla, para en un movimiento metonímico hacia delante y hacia atrás ir construyendo con palabras una narración.  Hay cosas del argumento que desconozco, que se me van descubriendo a medida que avanzo escribiendo-leyendo.  Decía el gran escritor irlandés Flann O'Brien que si se tira una piedra no se sabe con antelación dónde caerá.  Esto en La caja de lápices se cumple a rajatabla.  Con la redacción de ésta obra he aprendido lo que el autor argentino Andrés Neuman asegura en uno de sus aforismos

El sentido no precede a la obra: es su conquista

La génesis de ésta narración se remonta al año 2005, cuando paseando con Lola por la playa de Conil, una calurosa mañana del mes de julio de ese año, vi pasar una avioneta con una pancarta en la cola, anunciando no sé qué.  Pensé que podía ser un elemento en una historia en la que el piloto de la avioneta, un poeta, escribía poemas en folios de papel que mandaba plastificar para así poder lanzarlos desde la avioneta en pleno vuelo.  Nunca jamás las ideas desde las que arranco terminan cuajando como guía de una historia, jamás.  Sansón-El jardín del asfódelo era, en principio, una historia de ultratumba protagonizada por una vampira cuyo título era El jardín del asfódelo.  Terminó siendo una semblanza de la vida y muerte de los mitos bíblicos de Sansón y Dalila.
La caja de lápices la escribí definitivamente entre abril de 2017 y enero de 2018.  El punto de fuga de la obra se centra en un personaje, Julián Hervás, Profesor de Educación Física que se enfrenta a su jubilación.  Se desvincula de la actividad docente para encontrarse con algo que el Destino le tiene reservado: la coordinación de la Delegación Española de Atletismo en los próximos Juegos Olímpicos que tendrán lugar en Tokio, Japón.  Visitando la ciudad de Kioto como un turista más, Julián Hervás encuentra en una tienda de objetos peculiares una caja de lápices incoloros excepto uno, de color negro.  Para dotar de tonalidad los lápices tendrá que escribir una historia que nombre los colores y así, en una especie de transustanciación, irán adquiriendo color el resto de lápices.  Es un reto a su creatividad siempre pospuesta, un desafío que adquiere forma en las diferentes narraciones que conforman la obra.
Cerré mi intervención leyendo el contenido del capítulo titulado Negro.  Te dejo que lo descubras cuando leas La caja de lápices que espero disfrutes tanto como yo lo he hecho con su redacción.


Si quieres adquirir el libro a través de la Red puedes hacerlo en éste enlace:

https://www.edicionesenhuida.es/producto/la-caja-de-lapices/



A todos los amigos y amigas que estuvisteis en La Carbonería para la presentación, muchas gracias.  Las fotos las hicieron Lola Pérez, María José Carmona y Antonio Rial.  Gracias a los tres.



Público asistente



José Antonio Moreno Jurado
a la izquierda, servidor a la derecha