jueves, 3 de septiembre de 2020

Cíclope 3.0 - 01-09-20 - Especial John Cale # 7





John Cale
en 1989


Cíclope 3.0 del martes 1 de septiembre de 2020.  Inauguramos la nueva temporada con el Especial John Cale Número 7.
El espacio de hoy está ocupado por dos álbumes firmados uno en 1989 y el otro en 1990.  El primero de los dos, Words for the Dying, aparecía en el mes de septiembre de 1989 y se debatió entre los amargos comentarios de la crítica musical y la admiración de sus más fieles seguidores.






La obra representa el intento tardío por parte de Cale de canonizar el conflicto de las Islas Malvinas a través de la música enriquecida con la poesía de un autor paisano, el poeta galés Dylan Thomas.




Dylan Thomas
(1914-1953)
Cale ya había mostrado su admiración por el escritor y poeta en su álbum de 1973 París 1919 donde incluía la obra A Child's Christmas in Wales que vio la luz de forma póstuma entre 1954-1955 y a la que puso música.
Para la realización del proyecto Words for the Dying Cale utiliza cuatro piezas literarias originales de Thomas entre otras una de sus obras más conocidas, Do Not Go Gentle into That Good Night.


Words for the Dying es un disco que contiene, como pieza estrella, The Falklands Suite (La Suite de las Islas Malvinas) formada por una secuencia de seis partes distintas con arreglos clásicos y refinados realizada con la colaboración de la Orquesta de Música Sinfónica y Popular de Gosteleradio, de la URSS, dirigida por Alexander G. Mikhailov y The Choir Of Llandaff Cathedral Choir School de Cardiff, Sur de Gales.




Orquesta de Música Sinfónica y Popular de Gosteleradio



















Grabación del disco Words for the Dying.  
Alexander G. Mikhailov, batuta en mano, matizando algún detalle de la partitura con Cale.  En medio de los dos, alguien poniendo cierto orden y paz entre ambos maestros.























Cuatro fragmentos de los seis utilizan como columna vertebral los textos de Dylan Thomas:

  • There Was a Saviour
  • On a Wedding Anniversary
  • Lie Still, Becalmed
  • Do Not Go Gentle into That Good Night

Tras la Suite de las Islas Malvinas, el disco Words for the Dying se cierra con tres piezas: dos instrumentales y una última cantada.
Songs Without Words (Canciones sin Palabras) son dos temas de esquema académico, interpretadas al piano por Cale y compuestas por él, contribuyendo a una larga tradición que se remonta al siglo XIX con Felix Mendelssohn y Johannes Brahms, compositores que cultivaron el esquema para piano sólo, sin acompañamiento de voz, para sus Romanzas sin palabras.  
El último corte del disco es el curioso The Soul of Carmen Miranda (El alma de Carmen Miranda).  La letra de la canción está escrita a medias con Brian Eno, Eno compone la música, además de ser el productor del álbum.




Carmen Miranda
(1909-1955)


Famosa en las décadas de los años 30, 40 y 50, Carmen Miranda fue una cantante de samba y actriz de origen luso-brasileño.  Los tocados con los que se cubría la cabeza, los trajes y adornos con los que aparecía en escena se convirtieron en una seña de identidad extraordinariamente personal.  El tema que habla de su alma está resuelto con el perfil instrumental característico de Brian Eno, con esos teclados envolventes, atmosféricos, enosificadosCale pone la voz y su instrumento por antonomasia, la viola, lo deja en manos de la intérprete británica Nell Catchpole, una colaboradora habitual de Eno, U2 y otros.




Nell Catchpole
   

Words for the Dying comenzó a gestarse en 1982.  The Falklands Suite se interpretó por primera vez en vivo el 14 de noviembre de 1987 en la sala The Paradiso de Amsterdam, Holanda, en una de las ediciones del Festival Spoken Word donde Cale, sin acompañamiento de ningún instrumento, leyó los fragmentos de la Suite donde utiliza los textos de Dylan Thomas.  Después vendría la grabación y publicación del álbum en 1989 y que fue recibido por los comentaristas musicales anglosajones como si de un catálogo de chistes, y malos, se tratase. La orquesta, el Coro…bueno, sonaban bien, pero ¿Cale?, ¿qué pretendía con el disco?  Para los comentaristas, Dylan Thomas salía mal tratado, mal relacionado con lo que el galés antipático pretendía.  Lo de antipático lo recalcaban porque Cale siempre ha tenido fama de persona difícil: entrevistas imposibles con una persona que mantiene un constante gesto de asco en la cara ante cualquier pregunta, como se pudo comprobar en la actuación que realizó en TVE, en el mes de febrero de 1985, en el programa La Edad de Oro, presentado por Paloma Chamorro.  Pertrechado tras unas gafas negras, incómodo, mantuvo una postura de cansancio y hastío, contestando con desagrado y poco entusiasmo las propuestas en la entrevista que le hizo la periodista.  En la calle, fotógrafos que huían cuando ante la pretensión de hacerle una foto el galés miraba con esa mirada asesina.  Fieles seguidores que le solicitan un autógrafo y que salen corriendo porque el músico mira alrededor buscando algún objeto para utilizarlo como arma arrojadiza y poder lanzárselo a la cabeza… Así que aprovechando la ocasión, la crítica anglosajona no se limitó al hecho meramente musical sino que, por mal criticar, hasta le pusieron pegas al corte de pelo que luce Cale en la portada del disco, del que llegaron a decir que se parece más que nada a un posible modelo en un catálogo de muestras de alfombras. 
Sin embargo tuvo sus defensores no sólo entre sus seguidores y admiradoras, sino por parte de algunos críticos como los de la revista británica especializada en música Fact.  La revista se publicó por primera vez en el año 2003 y en un número retrospectivo, analizando discos publicados anteriormente a la aparición del magazine, catalogaron el álbum Words for the Dying como  posiblemente el último gran álbum que ha grabado John Cale.  Y Lou Reed llegó a decir del disco que era uno de sus favoritos del año 1989.
Sobre su carácter, además de lo arisco e intratable, también se puede decir que posee un humor peculiar.  Hace ya unos años, creo recordar que en 1994, en la localidad portuguesa de Cascais, Cale ofreció un concierto sólo con su piano y su guitarra acústica.  Sentado al piano, con las partituras por delante, hizo un gesto que provocó que las páginas de las partituras cayeran al suelo en cascada: parte quedó sobre el atril del piano, parte sobre el teclado y el resto en el suelo.  Cale siguió tocando, leyendo las hojas del atril, alguna que había sobre las teclas y especialmente las que descansaban desmayadas en el suelo.  Y lo hizo con una dignidad teatralizada, graciosa, estirando el cuello para ver las partituras más alejadas del piano que, obviamente, estaban sobre las tablas del escenario.








Llegamos ahora al segundo álbum que ocupa el espacio de hoy de Cíclope 3.0, Especial John Cale Número 7.








Cale, cofundador junto a Lou Reed de The Velvet Underground, abandonó el seno de la banda en 1968 después de que las tensiones entre él y Reed se volvieran intolerables.  Ninguno de los dos tenía mucho que decir sobre las bondades y virtudes del otro, pero sí compartían algo muy importante: su gran respeto y admiración por Andy Warhol, el artista cuyo patrocinio y promoción del grupo les ayudó a alcanzar su primer encuentro significativo y la audiencia de un público cada vez más amplio.  Warhol fallecía en 1987 tras una cirugía de rutina.  Lou Reed y John Cale se hablaron por primera vez en años en el funeral de su mentor y mecenas, en la Catedral de San Patricio de Nueva York el 1 de abril de 1987.  Fue el pintor Julian Schnabel el que les hizo una sugerencia: que cedieran un poco en sus egos y comenzaran a trabajar juntos por primera vez desde aquel White Light/White Heat y que escribieran una pieza conmemorativa para Warhol.  La propuesta no pudo ser más fructífera: una pieza, no, varias, un ciclo de canciones sobre la vida y los tiempos del artista mecenas, su mentor, el camaleónico Andy Warhol (1928-1987).
























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En 1990 apareció el fruto final de aquella semilla que se depositó en 1987 y apareció Songs for Drella, un álbum formado por 15 temas compuestos por Lou Reed y John Cale.





Songs for Drella


Hay un juego óptico en la portada del álbum: si te fijas bien sobre los rostros de Reed y de Cale, como una especie de transferencia fantasmagórica, está el rostro de Andy Warhol.  
El ciclo de canciones se enfoca en las relaciones y experiencias interpersonales del artista y se dividen aproximadamente en tres categorías: la perspectiva en primera persona de Warhol (que constituye la gran mayoría del álbum), narraciones en tercera persona que relatan eventos y asuntos, y comentarios en primera persona.  Las canciones, en general, abordan los eventos en su orden cronológico.  Reed y Cale se turnan para cantar (John Cale 5 canciones; Lou Reed 10).
Y a todo esto, ¿por qué ese Drella?  Drella es la contracción de Drácula y Cinderella (Cenicienta, en inglés), apodo que le puso a Warhol el artista apodado OndineOndine era el seudónimo de Robert Olivo (1937-1989), un actor estadounidense, conocido por aparecer en una serie de películas producidas por The Factory, el proyecto poliédrico de Warhol, a mediados de la década de los 60.  Olivo afirmaba haber conocido a Warhol en 1961 en una orgía.  Por cierto a Warhol no le gustaba mucho que le llamaran de esa forma, Drella, aunque se lo consentía con benevolencia a sus más cercanos.




Robert Olivo
(1937-1989)


Los días 7 y 8 de enero de 1989, Cale y Reed interpretaron Canciones para Drella, casi terminadas, en La Iglesia de Santa Ana en Brooklyn.  El proyecto tardó otro año en completarse.  La primera versión completa se realizó entre los días 29 y 30 de noviembre y el 2 y el 3 de diciembre en el Next Wave Festival en la Academia de Música de Brooklyn.  Después, entre el 4 y el 5 de diciembre de 1989, una actuación en vivo, sin público, se filmó en la Academia de Música de Brooklyn, dirigida por Ed Lachman, y se lanzó en formato VHS y Laserdisc.  Durante los siguientes dos meses, Reed y Cale procedieron a grabar el material para lo que sería el álbum, lanzado en 1990 por Sire Records.  Lou Reed tocaría la guitarra eléctrica, componía y cantaba; John Cale se encargaría de los teclados, de la viola, de componer y de cantar.  Entre ambos y Mike Rathke se encargaron de la producción.  El diseño de la carpeta del disco corrió a cargo de Sylvia Morales, nombre de soltera de Sylvia Reed, esposa de Lou desde 1980.  Laurie Anderson se casaría con él después.  



Fotos de ambos pensadas para realizar la promoción del disco y de los diferentes eventos que pudieran protagonizar...  Ahora una gran carcajada multitudinaria: ¿Tocar juntos?  ¿Otra vez seguir juntos?
Songs for Drella fue el primer disco colaborativo completo de la pareja desde aquel White Light/White Heat de 1968 y, al final de la grabación, Cale prometió no volver a trabajar con Reed debido a diferencias personales, por lo tanto, los planes para apoyar el álbum con una gira se quedaron en nada. Sin embargo, Songs for Drella fue una especie de preludio de una posible reunión de Velvet Underground (se redoblan las carcajadas): no, en serio, después de tocar una selección de la obra el 15 de junio de 1990, en una exposición de Warhol/Velvet Underground en la Fundación Cartier en Jouy-en-Josas, a Reed y a Cale se le unieron en el escenario Sterling Morrison y Maureen Tucker para una interpretación de la canción Heroin de la Velvet Underground.  Fue la primera y última reunión de la banda que tuvo lugar en 1993, después de la cual Cale y Reed, nuevamente, prometieron no volver nunca a trabajar juntos, jamás.  Al menos nos queda el fruto de aquella colaboración.  Así cerramos este Cíclope 3.0 de hoy.

Espero que te guste el programa.


Enlace:

https://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-01-09-20







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