miércoles, 26 de diciembre de 2018

Stefan Themerson





Stefan Themerson
(1910-1988)

Stefan Themerson fue un poeta, novelista, cineasta, compositor y filósofo polaco.  Nacer en Polonia, a principios del siglo XX, con disposición hacia las formas del Arte, da como resultado personalidades que tienen mucho que decir en diferentes disciplinas artísticas.  Themerson fue uno de esos casos.  Nacido en la ciudad polaca de Plock, cuando ésta formaba parte del Imperio ruso,  se convirtió en un estudioso de la fotografía, actividad que compaginó con sus estudios de Física y de Arquitectura.  No abandonó el estudio de estas materias cuando comenzó a desarrollar una actividad constante en la realización de películas de corte experimental y vanguardista así como una serie de fotografías de imágenes tratadas y que tuvieron una proyección importante en la realización de collages.
De esos tiempos data su noviazgo con una estudiante de arte, Franciszka Weinles, con quien contrajo matrimonio, unión que duró hasta la muerte primero de ella y, pocos meses después, la de él.  Franciszka sería una fotografa activa y creativa, que conectó perfectamente con la beta plástica de su pareja.



Los Themerson allá por los años 30/40 del siglo pasado





















Los Themerson en la década de los 80

















Stefan Themerson estuvo en la redacción de varias publicaciones periódicas relacionadas con las formas más modernas del Arte.  Formó parte de un equipo de traducción encargado de dar a conocer la obra de Guillaume Apollinaire, Alfred Jarry y Raymond Queneau, con quien mantuvo una relación de amistad.  De su producción literaria se conocen en nuestro país dos novelas: La isla de Hobson y El misterio de la sardina.
El misterio de la sardina se tituló originalmente Euclides era un asno, nombrada así porque uno de los personajes escribe un fragmento de la obra bajo la forma de la geometría euclediana.  Al traducirla del polaco al inglés se rebautizó con el título con el que se conoce: El misterio de la sardina.  Un misterio que nunca se llega a resolver plenamente y que reúne bajo su nombre una serie de disparates que hacen de la obra una de esas lecturas extraordinariamente atractivas por su sin sentido, por lo absurdo, por lo vital y creativo de su trama: un gran perro negro con una lata de sardinas (una bomba disimulada) atada a su cuello, un ataque suicida contra el profesor de filosofía Tim provoca con su explosión que éste pierda las dos piernas.  Intentando encontrar el sentido de ese atentado, Tim recorre todo lo que está antes del ataque, pero no consigue darle unidad.  El misterio se hace más agudo cuando la esposa de Tim descubre una representación del atentado, recién pintada, en una iglesia local.  La nómina de personajes, a cuál más absurdo, va enriqueciendo la narración.  La novela se editó en nuestro país en 1989 por Ediciones Martínez Roca a través de la colección Narrativa Contemporánea de Alcor, con traducción de Lluís Company.




Unos años después, en octubre del año 2012, aparecía La isla de Hobson, editada por Automática Editorial con traducción de Enrique Maldonado Roldán.  De nuevo el mundo poliédrico de Themerson entrelazando una historia singular: La Isla de Hobson es la protagonista de una narración que comienza cuando el depuesto presidente de Bukumla es rescatado de la muerte por un grupo de comerciantes franceses y vendido (por su peso en whisky) a un dudoso capitán británico.  Así se irán concatenando una serie de acontecimientos que rebosan sentido del humor e imaginación.




Stefan Themerson fue inventor del concepto Poesía Semántica, concepto que desarrolla en su novela Bayamus, del año 1945, no traducida en España.  Las fechas de redacción de sus novelas El misterio de la sardina y La isla de Hobson se pierden entre los papeles de sus archivos.  Por lo que se sabe parece que nacieron allá por finales de la década de los años 40 incluso a lo largo de los 50 y años posteriores.  Se editan por primera vez, en inglés, a principios de los años 80 del siglo pasado.  Muchas de las obras que elaboraron él y su mujer aparecieron en Gaberbocchuss Press, la editorial que fundaron entre los dos.  Themerson dejó escrita la partitura y el libreto de una ópera: San Francisco y el lobo de Gubbio.
Fue un espíritu fértil al que se puede acceder a través de las dos obras comentadas en la entrada de hoy de este blog.  Su lectura te deja esa grata emoción que dibuja una sonrisa.  Merece la pena.







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