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Marianne Faithfull a principios de la década de los 90 |
Cíclope 3.0 del martes 28 de abril de 2026. En esta edición que cierra el mes de abril, retomamos el Especial Discografía Marianne Faithfull que dejábamos en pausa tras la quinta entrega, la del mes de febrero, porque en marzo no hubo, debido a las vacaciones de Semana Santa. Esta sexta edición arranca donde dejábamos la anterior, con la audición de las canciones pertenecientes al álbum de 1990 titulado Blazing Away.
Para situarnos, recordar que este álbum recoge el repertorio de canciones que Faithfull interpretó en vivo entre las noches del 25 y 26 de noviembre de 1989 en la Catedral de Santa Ana, en Brooklyn, Nueva York. Aquella actuación es lo que recoge el disco Blazing Away, publicado un año después, en 1990.
Sobre el escenario, acompañaron a nuestra protagonista músicos de la talla de
Marc Ribot, guitarra
Fernando Saunders, guitarra bajo
Barry Reynolds, guitarra
Garth Hudson (1937-2025), teclados y acordeón
Una figura fundamental fue la del productor Hal Willner (1956-2020), que ya había trabajado con ella en el álbum inmediatamente anterior, Strange Weather, de 1987. Willner fue mucho más que un productor, fue una especie de amigo terapeuta cercano que ayudó a resolver las sombras fantasmagóricas de autodestrucción que seguían persiguiendo a nuestra protagonista desde finales de los años 70. Con él se dio la recuperación total de Faithfull y se asentó el reinado de la voz rota, de las canciones cuya interpretación radiografiaban el existencialismo de la vida, todo lo mejor que pudo sacar nuestra protagonista.Y sin más entramos en la audición de los cortes que ha seleccionado el Cíclope de este Blazing Away de 1990. No recuerdo quién fue el comentarista de música que aconsejó que el disco se escuchara en la edición de CD, para poder captar toda la dimensión de la actuación de un tirón, sin necesidad de tener que levantarse para darle la vuelta al vinilo. No vamos a llegar a tanto pero sí vamos a escuchar los cortes de dos en dos, comenzando por un tema que suena solo,
una composición que interpretó la gran Edith Piaf, Les Prisons du Roy, original del compositor Michel Rivgauche y el también compositor y letrista Irving Gordon. La letra narra una historia de amor y sacrificio, donde un amante es encarcelado por robar el corazón de la otra persona, y la otra parte confiesa el mismo crimen para poder estar juntos.Y con este comienzo avanzamos en la escucha del álbum del que el Cíclope selecciona un total de siete temas que, a partir de este momento, escuchamos de dos en dos: Strange Weather, la canción compuesta por el tándem Kathleen Brennan/Tom Waits y que bautizó el álbum anterior de Faithfull, y el clásico de John Lennon, Working Class Hero. El doblete siguiente es Sister Morphine y As Tears Go By, dos reinterpretaciones que merecen la pena porque, ambas, tienen el enriquecimiento que da el paso del tiempo por alguien que no ha sido ajena a las espirales que conlleva la agitación de los días. Sister Morphine, más recordada como la confesión de un acto morbosamente perverso, el consumo de una sustancia prohibida, más que por el sentido con el que fue compuesta la canción: un hombre que sufre un accidente de tráfico y que espera, en la camilla del hospital donde lo han llevado, a que le pongan una dosis de morfina para calmarle el dolor. As Tears Go By, el primer éxito de nuestra protagonista, siempre identificado con su voz cristalina, inocente, ahora visto a través del espejo retrovisor que muestra el paso del tiempo. Entre aquella voz del pasado y este presente me quedo con el presente, inmensamente más rico. Y llegamos al último binomio de canciones de Blazing Away, el formado por Why'd Ya Do It?, compuesta originalmente para que fuese interpretada por Tina Turner pero que, en opinión de Faithfull, Turner no iba a cantar, dado lo explícito de la letra (alusiones claras, transparentes y diáfanas a prácticas sexuales) y que sería incluido en el LP Broken English de 1979 y Times Square, que aparecía en el disco A Child's Adventure, de 1983.
Así terminamos la audición de este álbum grabado íntegramente en vivo excepto el tema que le da título al trabajo, Blazing Away, grabado un año antes, en septiembre de 1988, en los estudios RPM, con sobregrabaciones adicionales en los estudios Sigma Sound de Nueva York. La canción, original del guitarrista Barry Reynolds, colaborador habitual de nuestra protagonista, y ella misma, Marianne Faithfull. En esta ocasión no escuchamos esta canción pero ya la recuperaremos.
Antes de avanzar en el Tiempo nos quedamos unos días más en New York, en Brooklyn, en la catedral de Santa Ana. Unos días después de aquella doble actuación que quedó registrada en el álbum que acabamos de escuchar, sobre el mismo escenario de la catedral Faithfull volvió a actuar, en esa segunda ocasión sería para intervenir en el musical Los Siete Pecados Capitales, original de Bertholt Brecht y Kurt Weill. El evento estuvo organizado por St. Ann's Arts of the Covenant, actualmente St. Ann's Warehouse, una institución de artes escénicas en Brooklyn, Nueva York, dirigida por la empresaria Susan Feldman. Acompañaron a Faithfull el director musical, pianista y arreglista, Paul Trueblood (1935-2012)
Trueblood fue una figura fundamental en la carrera de Marianne, ya que fue quien la introdujo seriamente en el mundo de Weill y Brecht.
En la obra, la protagonista Anna, tiene una familia que es interpretada por un cuarteto masculino de voces: un bajo, dos tenores y un barítono. Para la ocasión intervino un proyecto que aún no estaba terminado, pero cuyas voces eran las adecuadas.
Después, sobre 1992, ese cuarteto se ampliaría a sexteto con el nombre de Hudson Shad (foto de la derecha).
En un futuro no lejano, a finales de 1998, se publicaría la grabación en estudio de The Seven Deadly Sins de Kurt Weill y Bertolt Brecht con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena, dirigida por Dennis Russell Davies, y la voz de Marianne Faithfull con la colaboración del grupo vocal Hudson Shad. Pero eso será a finales de la década de los 90, ya llegaremos. Ahora estamos precisamente iniciando ese período de los 90, con nuestra protagonista dando pasos hacia un horizonte rico en opciones, posibilidades que van a propiciar tramos de silencio, tanto que para algunos círculos va a suponer sombras de sospechas: Marianne Faithfull está inactiva, ¿no será que ha vuelto a caer en un agujero negro?, ¿otra vez la pulsión de muerte? Pájaros de mal agüero... La década de los 90 empieza para Marianne Faithfull estrenando vivienda: una casa de campo a media hora de Dublín llamada Shell Cottage. Recibió ese nombre, Cabaña de conchas, porque los muros, los techos y algún que otro punto dentro de la estructura arquitectónica de la casa estaban decorados casi en su totalidad por una extraordinaria variedad de conchas marinas. Van a ser meses de organización: lo más inmediato es ir dándole estructura a su autobiografía, lo que conlleva cierta concentración para escribir.
Desde que Faithfull intervino en el álbum Lost In The Stars - The Music Of Kurt Weill, de 1985, interpretando Ballad of the Soldier's Wife con los arreglos realizados por Chris Spedding, la sombra de Weill y Brecht volvió a aparecer en su camino como bien sabes: la segunda actuación en la catedral de Santa Ana en Brooklyn será precisamente con la música de Weill y los textos de Brecht. Son resultados artísticos fructíferos que provocan un movimiento interior que conlleva que algunos proyectos entren en estado de espera como sucedió con el disco de perfil Pop-Rock que había empezado a idear a finales de 1988.
Así que tenemos a nuestra protagonista instalada en Shell Cottage, en Dublín. De nuevo el binomio Brecht/Weill aparece en su camino.
El director teatral Patrick Mason (a la izquierda) la llamó para ofrecerle el papel de Pirate Jenny en The Threepenny Opera, La Ópera de los Tres Centavos, que estrenaría en el Gate Theatre de Dublín. Las funciones comenzaron en el verano de 1991.
Poco tiempo después, Marianne consiguió contactar con Angelo Badalamenti (1937-2022) a la derecha, encuentro en el que estuvo trabajando hasta la desesperación. Cuando por fin consiguió hablar con él hizo hincapié en el interés que tenía en poder colaborar con un compositor de su talla. Sí, sí, para él también era un honor poder trabajar con una intérprete como ella. Contactaron y quedaron en verse regularmente e ir trabajando sobre el material que tuviesen. Y aquí comenzaron los problemas. Badalamenti había entrado en contacto con David Lynch en 1986, con motivo de la banda sonora original de la película Blue Velvet. Cuando contacta con Faithfull venía de terminar la banda sonora de la serie de Lynch para TV, Twin Peaks, una colección de melodías noctámbulas que marcarían la forma de hacer música de Badalamenti. Nuestra protagonista supo esperar y mientras iba estructurando su autobiografía también escribía letras de canciones que, dado el proceso de recuperar recuerdos, todo se encontraba mezclado: sensaciones, recuerdos... El resultado final parecía dar un álbum que sería un extenso poema reflexivo que se fragmentaría en el libro que recogería su autobiografía. Reflexiones sobre la vida de Marianne Faithfull, de principio a fin. Y en esto empieza el tránsito entre las ideas de nuestra protagonista y Badalamenti. Él venía de trabajar con Lynch como ya se ha dicho más arriba y algo de la forma de trabajar del cineasta se le había pegado, sobre todo lo minucioso. Más que municioso: puntilloso. Faithfull le entregaba la letra de una canción y él se la devolvía con instrucciones claras: que fragmentase más el texto. Ella trabajaba sobre el texto del libro autobiográfico y sobre el futuro nuevo álbum firmado con su admirado Angelo. Pero a ese ritmo iba a terminar el libro antes de que se acabara de planificar el disco. Y así fue, tal y como había previsto él: unos cuatro años estuvieron enredando en el contenido, grabación, producción final y edición del nuevo trabajo titulado A Secret Life. Se pensó que, probablemente, ambos productos (libro y disco) se publicarían con el mismo título, pero no fue así.
Hubo un disco intermedio, una reunión de éxitos aparecida con el título Marianne Faithfull - A Collection Of Her Best Recordings, 1994. Este álbum compartió la misma portada que el libro.
Apareció firmado a medias entre ella y David Dalton (1942-2022), a la derecha, uno de los fundadores de la revista Rolling Stone.
Esa portada fue la que tuvo el libro en su edición española, publicada en 1995 por Celeste Ediciones, con traducción de Alberto Manzano y Anki Toner.
Hubo otras ediciones con una cubierta diferente pero siempre con el mismo contenido.
Inmediatamente detrás vio la luz, por fin, el esperado y deseado A Secret Life,
un disco firmado por la voz carismática de Marianne Faithfull y los arreglos orquestales evanescentes con teclados oníricos de Angelo Badalamenti. Un crisol de emociones flotantes para ser escuchada de madrugada, como una joya de la que es imposible describir tanta belleza. Pues no, no fue así. Al menos al 100 por 100. A simple vista, con los mimbres que tenía el álbum, cualquiera podría pensar que, si sumamos la sensibilidad de Faithfull con la capacidad de crear atmósferas de paisajes interiores por parte de Badalamenti, solo podría haber al final algo excelso, que formarían el equipo creativo perfecto. Hay personas para quienes esto es cierto en el 50 por ciento de los casos. Personalmente no me encuentro en ese grupo, estoy más bien entre los oyentes particularmente decepcionados. A Secret Life fue el primer disco de estudio de Marianne desde la publicación de Strange Weather. Los separan ocho años, suena como una continuación natural, vale, pero le falta tirón, pellizco, duende, que dirían los flamencos. En el disco intervienen músicos de estudio, todos manejando instrumentos de cuerda, viento, metal... De la composición, orquestación, dirección de la orquesta, teclados, piano, de eso se encarga el señor Badalamenti. Es curioso que no se volviera a dar la colaboración entre ambos. Del trabajo que habían realizado juntos, de las sesiones de construcción y grabación de A Secret Life salió un disco y un tema más, aislado, el corte principal de la banda sonora de la película La Cité des enfants perdus, La ciudad de los niños perdidos, de 1995 también, cinta dirigida por Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, con guión de ambos más Gilles Adrien. El score original es de Angelo Badalamenti, con una intervención de Marianne Faithfull que canta el tema con el que desfilan los créditos de la película al final, el corte titulado Who Will Take My Dreams Away?. El texto, por cierto, es de ella.
A Secret Life se abre con un prólogo, que recoge los primeros versos de la Divina comedia de Dante Alighieri, y se cierra con un epílogo que es un fragmento de La tempestad, de William Shakespeare. Entre uno y otro, canciones de nuestra protagonista, algunas, como Sleep, con lo mejor que hizo Badalamenti en este álbum que a muchas personas nos sabe a poco. El diseñador gráfico Aldo Sampieri se encargó de la carpeta y de las fotos del disco. Cerramos el programa de hoy con The Stars Line Up. La próxima entrega de este Especial Marianne Faithfull comenzaremos precisamente con este disco con el que acabamos hoy.
Espero que te guste el programa.
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