jueves, 18 de noviembre de 2021

Cíclope 3.0 - 16-11-21



Harold Lloyd


Cíclope 3.0 del martes 16 de noviembre de 2021.  Tal y como se reseña en la presentación del programa de hoy, comenzamos con una descarga de vitalidad de manos de Paul Collins' Beat.


Paul Collins, una de las primeras figuras importantes de la escena del Power Pop de Los Ángeles, fue un miembro clave de dos bandas que anticiparon la explosión de dicho género a finales de los 70 y principios de los 80: The Nerves y The Beat.  Nacido en la ciudad de Nueva York, a principios de los 70 se mudó a California para perseguir su visión musical de canciones de rock cortas y contundentes.


The Beat lanzaron un álbum de presentación impetuoso en 1979 bautizándolo con el nombre del grupo.  En 1982 aparecía The Kids Are the Same, el segundo álbum de Paul Collins and the Beat, rebautizados de esta forma para evitar confusiones con el entonces popular grupo de ska británico, The Beat.


El segundo álbum de la banda no tuvo la misma acogida que el primero.  Es cierto que no era tan enérgico pero tiene un puñado de temas que guardan ese espíritu de júbilo y actividad como por ejemplo el que escoge el Cíclope para abrir la edición de este martes, That's What Life Is All About (De eso se trata la vida).
No sé si actualmente mantiene residencia temporal en España.  Abro un paréntesis para recuperar una anécdota del pasado.  Hace unos años, verano de 1986, quien redacta esta entrada, estaba tomando una cerveza una noche calurosa en la sala Roll Dancing, en Sevilla.  No había mucho público, era el mes de agosto, y en la barra de la zona del bar me encontraba solo.  Llegó una persona, que se puso a mi lado, pidió una cerveza fría con cierto acento, me volví y me encontré que compartía espacio y lugar con el mismísimo Paul Collins.  Casi espurreo porque convendrás conmigo que no es habitual coincidir en Sevilla con un músico que admires, máxime en agosto, en una sala donde estábamos, una noche de jueves, cuatro personas y media.  Él estaba en la capital hispalense de visita.  Que si iba a tocar, le pregunté, me contestó que esa noche, no, la siguiente.  Esa noche tocaba ensayo.  Al día siguiente hubo actuación con una formación de la que recuerdo a Antonio Smash en la batería.  No recuerdo bien el resto de la banda que tocó, tal vez Juanjo Pizarro en la guitarra...lo siento, me falla la memoria.  Pero sí me acuerdo que aquella noche estábamos pocos en la sala Roll Dancing, que fue casi un concierto íntimo con guitarras eléctricas soleadas y cálidas.
Cierro el paréntesis y seguimos con él.  



Collins continuó firmando discos como Paul Collins' Beat, anteponiendo en ocasiones el artículo The, con la colaboración de su antiguo compañero el guitarrista Larry Whitman, logrando mantener el espíritu californiano de guitarras soleadas como en aquel To Beat Or Not To Beat de 1983 y también grabando álbumes con su nombre y apellido a lo largo de la década de los 90 y en pleno siglo XXI como por ejemplo King of Power Pop! del año 2010, un trabajo en el que se recoge tanto composiciones propias como versiones.  De estas últimas, en ese trabajo de 2010, Collins recupero un viejo éxito de la década de los 60 firmado por Box Tops, el grupo norteamericano encabezado por la voz de Alex Chilton que cantaba un clásico como The Letter.  La recreación de Paul Collins es vigorizante como se puede apreciar al escucharla.
Cambiamos el sol guitarrero por un ambiente con bruma, el puerto de Liverpool, ciudad de la que son originarios The Dead 60s.


The Dead 60s
 (De izquierda a derecha)
Ben Gordon teclados y guitarra; Charlie Turner guitarra bajo;
Matt McManamon voz y guitarra; Bryan Johnson batería


The Dead 60s fue un combo dirigido por el vocalista y guitarrista Matt McManamon y contó con el guitarrista y teclista Ben Gordon, el bajista Charlie Turner y el batería Bryan Johnson.  Se reunieron en su adolescencia, se hicieron llamar Pinhole durante varios años a lo largo de los años 90, cubriendo actuaciones locales para pasar a un estado de pausa latente a medida que se acercaba con celeridad el nuevo siglo.  En el año 2003 resurgieron como The Dead 60s, grabando un larga duración en el año 2005 de título homónimo al nombre de la banda y perfeccionando un mosaico de influencias post-punk, dub y ska, con influencias claras y transparentes del reggae pasado a través de The Clash y el ska de The Specials.  


Las 13 canciones del álbum estaban compuestas por los cuatro miembros de la banda.  Destacaron algunos singles extraidos de su primer trabajo, sobre todo el segundo que veía la luz, el sencillo titulado Riot Radio, aparecido en el año 2004, como adelanto de lo que sería su álbum de presentación.

Saltando a Nueva York, en 2007 el grupo comenzó a trabajar en su segundo álbum, Time to Take Sides, dando un cambio a su música, dejando atrás todo lo que contenía su primer trabajo y dirigiendo el espectro de su música hacia canciones con un protagonismo más marcado para las guitarras eléctricas.  Time to Take Sides se lanzó en varios países, incluidos Francia y Japón, pero no se publicó en el Reino Unido o los Estados Unidos, a pesar de los grandes elogios de sus seguidores.  A pesar de tener una buena acogida, de realizar actuaciones compartiendo escenario con Morrisey o Weezer entre otros, el 8 de febrero de 2008, The Dead 60s emitieron un comunicado de prensa a través de su sitio web anunciando su disolución, afirmando que sentían que la banda había llegado al final del camino.  El Cíclope recupera un tema del primer trabajo y un par del segundo.  Dejamos a The Dead 60s pero le seguimos la pista a Turner y Johnson, guitarra bajo y batería, que trabajaron más tarde con James McCartney en sus dos primeros EPs.

De la unión entre Paul McCartney y Linda Louise Eastman verían la luz tres hijos: dos hijas, Mary y Stella, y un hijo, James.  En la foto de la izquierda los felices McCartney con el hijo varón que heredaría los genes musicales de su padre.


Ya puedes hacer lo que quieras, lo que más te guste, ya puedes seguir el camino que más te interese, da igual porque si tienes un apellido famoso te van a comparar sí o sí con el progenitor que te dio el apellido.  Es el caso de Julian Lennon, que no consiguió en toda su labor como músico que le hicieran una entrevista donde no saliera a relucir su padre (influencias conscientes o no, semejanzas buscadas o surgidas por pura casualidad, qué opinión le merecía su padre, ¿le gustan The Beatles?...).  A James McCartney le ha sucedido lo mismo lo que ocurre es que a él le han resbalado más ciertas cuestiones e incluso no ha tenido empacho alguno en salir fotografiado con papá Paul después de una actuación.  Comenzó en 2010 publicando un EP, Available Light, que contó con la colaboración de esos dos miembros citados de The Dead 60s.  




Un par de temas de dicho trabajo y pasamos a otra historia.
   







Una piedra angular del Rock Indie de finales de los 90, el proyecto de larga duración de David Bazán, Pedro the Lion, desde Seattle, unió el Slowcore y el Emo con una cepa profundamente introspectiva de rock melódico de guitarra.  Una alineación que rotaba con frecuencia apoyó el firme liderazgo de Bazán, con sede en Seattle.  Las composiciones de Bazán exploran una variedad de temas que van desde reflexiones personales de mal humor y discurso político hasta su lucha continua con su fe cristiana.  Esto es importante porque no se trata de Christian Rock, o Rock Religioso, esa catalogación que hacen algunos comentaristas y críticos de la industria fonográfica.  Aquí el área de la creencia, la temática religiosa tiene que ver con el existencialismo cristiano, de raíces kierkegaardianas, no con una posición proselitista e invasiva.  No hay declaraciones sobre el Camino de la Verdad ni ninguna otra forma de intentar convencer.  Sencillamente, una reflexión personal como pueden ser sus meditaciones mal humoradas sobre la política.  

Bazán formó Pedro el León en 1995 mientras asistía a la Northwest University, una pequeña escuela de artes liberales pentecostal en Kirkland, Washington.  El álbum debut de la banda en 1998, It's Hard to Find a Friend, presenta a Bazán tocando casi todos los instrumentos, de ahí que escriba la palabra banda en negrilla y cursiva, por la ironía del concepto ya que básicamente era él solo.  El álbum obtuvo elogios de la crítica de los principales medios de comunicación, exponiendo la mezcla profundamente introspectiva de Pedro the Lion de Lo-Fi, Slowcore y Rock Indie con tintes Emo.
Después de Achilles Heel de 2004, grabado con una serie de músicos nómadas que lo mismo estaban que eran sustituidos por otros, Pedro el León se disolvió como proyecto durante 15 años mientras su líder se embarcaba en una producción en solitario firmando los trabajos con su nombre y apellido.  Pedro the Lion regresó en 2019 con el álbum Phoenix.  De sus trabajos el Cíclope rescata uno del año 2000, Winners Never Quit y el primero de sus discos, It's Hard To Find A Friend de 1998.


Pedro the Lion
- Winners Never Quit - 2000




Pedro the Lion
- It's Hard To Find A Friend - 1998






Durante la gira del año 2000 para promocionar Winners Never Quit por territorio norteamericano, Pedro the Lion contó, en directo, con la colaboración de Benjamin Gibbard, motor de la banda Death Cab For Cutie en la foto superior (Gibbard segundo por la izquierda).  Su instrumento es la guitarra, tanto eléctrica como acústica, pero cuando estuvo de gira con su colega David Bazán, en directo, tocó la guitarra bajo.
El Cíclope es un entusiasta admirador de la banda de Bellingham, en Washington, le ha dedicado programas especiales y hoy quiere volver a recuperar al menos una de las canciones de Death Cab For Cutie, un tema incluido en el disco de título japonés, Kintsugi, la canción Little Wanderer que habla de ciudades como Tokyo, los cerezos en flor, en definitiva la fascinación que dejó en Gibbard la visita que realizó la banda a Japón.




Estamos en la recta final del programa y ya que hablamos de Japón nos vamos a quedar con una banda con nombre de flor, Japónica.

La camelia japónica es una de las variedades de la flor Camelia.  Las hay diferentes y variadas, la que reproduce la foto de la derecha es una de las especies.


Pero Japónica también es el nombre de un colectivo de música con sede en Londres, proyecto capitaneado por el compositor de música de Cine y Televisión, Jamie Farnell-Warren (en la foto izquierda).  La música de Japonica empezó como un montón de bocetos que comenzaron a tomar forma a principios de 2015.  Tomando influencias de compositores de cine como Thomas Newman o Ryuichi Sakamoto y bandas como Sígur Ros y Radiohead, Japonica, levanta estructuras de canciones construidas a partir de un patrón de piano simple al que se agregan capas de cuerdas, sintetizadores y otros instrumentos.  Farnell-Warren también canta, una voz cálida e íntima que te puede recordar los momentos más tranquilos de Guy Garvey, el vocalista de Elbow.  Un par de temas del disco Into the Kaleidoscope del año 2019 nos sirve para cerrar esta edición de Cíclope 3.0  



Espero que te guste.

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