viernes, 30 de septiembre de 2016

Fernando Aramburu - Patria

Patria - Autor: Fernando Aramburu - Editorial: Tusquets - 2016

Un libro (novela, ensayo) de 600 páginas produce en el posible lector un respeto.  Casi siempre hay un planteamiento previo que prevé (cuántos “pre”) unas cuantas semanas de lectura con el volumen en cuestión.  Hay quien da un paso atrás y lo deja, en el mejor de los casos, para las Vacaciones de Verano porque entonces dispone de más Tiempo.  Personalmente me reconozco en ese lector que sopesa el número de páginas y el peso del libro: ¿es de fácil manejo para leer en el autobús, en la sala de espera del médico especialidad X?  ¿O es de los que necesitan una mesa de apoyo para poder sostenerse?  El último libro que he leído ha pasado todas esas dificultades a pesar de que la historia que cuenta ocupa 642 páginas y está estructurada a lo largo de 125 capítulos.  Tampoco pesa, es liviano, aunque la narración que se desarrolla en sus páginas es poliédrica y se multiplica porque la verdad, la Verdad con mayúsculas, es un absolutismo que no define ni dice apenas nada.  La verdad no sale de una vez, de golpe, por eso la historia que cuenta Fernando Aramburu en su última obra, “Patria” (Novela), es una historia que se abre en otras historias, que se cuentan y se vuelven a contar.  La narración no es lineal, salta atrás y adelante en una sucesión de círculos que, más que circunferencias, son vuelos elípticos, como el que describe un boomerang.  Aramburu retoma imágenes de libros suyos anteriores donde trataba el tema del terrorismo de ETA y los daños colaterales, las víctimas que quedaban vivas pero con secuelas y el descoyuntamiento psíquico de las personas del entorno de las víctimas.  En “Patria” se diseminan las imágenes de los relatos incluidos en los libros “Los peces de la amargura” (2006), “El vigilante del fiordo” (2011) y algo de su novela “Años lentos” (2012).  La lectura de “Patria” es fascinante.  Y eso que tiene algún punto obscuro que me niego a desvelar y que, además, se le perdona por todo el resultado global de la obra.  Yo no soy crítico literario (líbrenme los Cielos).  Lo único que pretendo es despertar tu interés, tomarte del brazo y decirte: Oye, lee a Fernando Aramburu.  Su novela “Patria” merece la pena y con creces. 

Y ha pasado por Sevilla para presentar su libro y yo, voy, y me entero tarde.  Mejor no digo más.
    

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