Tal y como dijimos el 16 de diciembre del año pasado, Cíclope 3.0 vuelve a la sintonía de Radio Tomares hoy martes 13 de enero de este nuevo año 2026 y lo hace recuperando, al principio del programa, las buenas vibraciones de los Rolling Stones de 1966, los que publicaron en ese año un LP tan seminal como fue, y es, Aftermath.
The Imposters es la banda que evolucionó a partir de su grupo de acompañamiento anterior, The Attractions, y que se convirtió en el combo que rodeó a Costello desde la entrada del siglo XXI.
No dejamos a Elvis Costello, lo que pasa es que retrocedemos en el Tiempo y nos trasladamos de 2011 a 1983, cuando se publica Punch The Clock, firmado por Elvis Costello & The Attractions.
La canción se escribe en 1982, durante la Guerra de las Malvinas. Resalta la dolorosa ironía de que la guerra trajera trabajo a los astilleros pero también enviara a hombres a morir en esos barcos. Todo visto a través de la perspectiva de un trabajador del astillero. Es una composición que se escribió pensando en una voz muy concreta, la de Robert Wyatt.
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Robert Wyatt fotografiado por Simon Fernandez |
La versión de Wyatt, año 1982, tuvo dos ediciones: Single y Maxi-Single. El 7 pulgadas ocupado por los temas Shipbuilding como cara A y Memories of You en el lado B; el 12 pulgadas las dos canciones citadas y una versión de Round Midnight del gran Thelonious Monk. En los créditos no se reseña otra presencia que la de Wyatt pero en realidad hay una serie de colaboradores que intervienen como el bajista Mark Bedford, integrante de la banda Madness, el teclista Steve Nieve, miembro también de Madness y uno de los músicos de los grupos de acompañamiento de Costello, The Attractions y The Imposters. El mismo Costello participó en las voces de coro acompañando a Wyatt.
En el verano de 1983 aparecía el LP, Punch The Clock, firmado por Elvis Costello & The Attractions, donde se incluye también Shipbuilding.
No tiene la voz de armonías plateadas de Robert Wyatt, pero sí la voz de perfil emotivo de Costello, que se buscó la colaboración de un trompetista excepcional como Chet Baker (1929-1988)
De este ambiente un tanto jazzificado pasamos a otro donde no solo hay aires de Jazz, también de otras estéticas de la música. Saltamos a Panamá para escuchar la música panlatina de un batería llamado Daniel Villareal.
Su nombre completo es Daniel Villareal-Carrillo, nacido en Panamá, en 1977 y se asentó en Norteamérica, entre Chicago y Los Ángeles. Fue cofundador de la banda Dos Santos Anti-Beat Orchestra, fue miembro del combo Los Sundowns y del grupo de son jarocho tradicional Ida y Vuelta. Comenzó a tocar la percusión y la batería siendo un niño. Durante su adolescencia, cayó bajo la influencia del punk y comenzó a tocar la batería en las escenas punk y hardcore de Centroamérica, y en dos bandas destacadas de la Ciudad de Panamá durante los años 90: NOHAYDIA y 2 Huevos 1 Camino. El batería Freddy Sobers, de las bandas panameñas de reggaetón El General y Nando Boom, vio su inmenso potencial y tomó a Villarreal-Carrillo bajo su protección. El músico, de mayor edad, lo expuso a una gran variedad de estilos, sonidos y texturas, desde el sonido de grupos como Rush hasta el reggaetón, pasando por Chick Corea y la salsa. Le dijo al joven que, si quería ser un buen batería, dejara de poner cara de asco ante algunas propuestas porque tenía que aprender a manejar todos los estilos. Y vaya si lo hizo. Acompañó durante años a músicos diferentes de estilos distintos y esto conformó una pluralidad en el tejido de sus propias composiciones como lo mostró cuando grabó en solitario por primera vez en 2022. Al comenzar a hablar de Daniel Villareal he utilizado el término de música panlatina, con eso quiero decir que su fluido estilo fusiona sonidos tradicionales panameños con los del Caribe, Colombia, México, con el son y la salsa afrocubanos, con el rock psicodélico, el free jazz, el post-punk, el hip-hop, el Rhythm and Blues y el funk. Vamos a escuchar dos ejemplos de su música utilizando los dos álbumes que lleva grabados hasta el momento, empezando por el segundo,
el álbum titulado Lados B, publicado en 2023, y el corte Salute.
Anna Butterss nació en Adelaida, Australia. Sus padres, relacionados con la música, se conocieron en el país de los canguros, tocando en bandas de folk irlandesas. A la hija la educaron en la música clásica y el folk y con 7 años comenzó a estudiar flauta, instrumento que manejó hasta los 13, cuando los padres decidieron ampliar el catálogo de instrumentos que podía manejar la criatura y resolvieron que aprendiera a tocar el contrabajo, instrumento que se convirtió por antonomasia en el centro de interés de la jovencísima Anna.
Con el tiempo se trasladaron a Norteamérica y a la hora de escoger en qué ciudad musical vivir, New York, Chicago o Los Ángeles, se quedó con esta última. Ese mismo año, el guitarrista Jeff Parker se trasladaba a Chicago. Y entre unas cosas y otras, Butterss contacta con la escena del mundo del Jazz y con la escena del mundo Independiente, con gente de Los Ángeles y de Chicago. Coincidirá con Parker en alguna ocasión y será un encuentro que surtirá de posibilidades futuras para proyectos donde van a intervenir ambos. El bajo eléctrico va a entrar en la vida de Butterss que en 2022 hace su debut en solitario grabando un disco, Activities.
Tiene discografía propia y colabora con un montón de proyectos musicales pero hoy traemos a Parker en relación con la banda donde ha crecido y donde su producción es el corazón de su actividad creativa, me refiero al quinteto de música instrumental Tortoise, original de la ciudad de Chicago.
Desde sus inicios en la escena musical underground de Chicago en los años 90, Tortoise ha revolucionado las convenciones del rock. En lugar de las influencias clásicas del punk y el rock & roll, se inclinaron por el krautrock, el dub, el jazz de vanguardia, el minimalismo clásico, la música ambiental y la electrónica británica. A diferencia de la estructura descuidada de la mayoría de proyectos del rock independiente norteamericano, la estética nítida de Tortoise se centró (y sigue en esa línea aún hoy en día) en la destreza instrumental y la interacción grupal: todos los miembros contribuyen a la creación de las composiciones y todos tienen profundos vínculos con las comunidades de jazz y rock experimental de Chicago. A su vez, cada uno participa de otros proyectos donde pueden coincidir más de un miembro de Tortoise. Nació como grupo en 1990, entraron en los estudios de grabación en 1993 y en 1994 debutaban, discográficamente hablando. En los tres primeros álbumes (1994, 1995 y 1996) hay una separación de un año entre uno y otro disco; entre 1998 y 2009 el plazo oscila entre dos y tres años. Entre 2009 y 2016 pasan siete años y la edición de su último trabajo, Touch, tardará nueve años en ver la luz. Esto no quiere decir que durante ese tiempo, los miembros del quinteto hayan estado inactivos, todo lo contrario, vivos y creando.
Touch se editó el 24 de octubre de 2025. El grupo nunca ha trazado un rumbo predecible. Es cierto, como ya se ha señalado, que los intervalos entre grabación y publicación de sus trabajos, se han ido alargando con el paso del tiempo, pero eso no ha supuesto una merma en la capacidad creativa del proyecto, sino que, entre otros aspectos, sus bases se han ido extendiendo a ciudades donde la actividad jazzística e independiente florece, y de qué manera, como sucede en Los Ángeles y Portland, además de su antigua ciudad natal, Chicago. Entre sus últimos dos discos han transcurrido nueve años pero el tiempo y la distancia no han diluido la química musical entre estos viejos amigos. Touch sigue teniendo ese toque con el que Tortoise impregnan su música: hay que prestarle atención a las composiciones que, a veces, solo se revelan por completo después de varias escuchas. La música del grupo sigue siendo tan compleja como siempre, porque está muy elaborada, pero esto juega a su favor, no en su contra. Touch refleja la curiosidad que ha impulsado a Tortoise desde el principio y todavía sigue haciéndolo. Con el grupo y con este trabajo tenemos que volver pero ahora vamos a situarnos en la recta final del programa y lo vamos a hacer con un descubrimiento que se va asentando a medida que pasan los meses. Se trata de una banda norteamericana original de Brooklyn, Nueva York, que responde al nombre de Geese.
Geese, Gansos en español, es una de las bandas más audaces que han surgido en los últimos años en el panorama de la música rock independiente. Son, de izquierda a derecha, Emily Green, cuyo alias artístico es Gus Green, guitarra, Dominic DiGesu, guitarra bajo, Foster Hudson, guitarra, Cameron Winter, voz y teclados, y Max Bassin, alias The Nest, batería.
Se conocieron en el instituto, cuando comenzaron la educación secundaria en la década de los 10 de este siglo. Sobre 2016 concibieron la idea de formar un grupo y el proyecto se hizo realidad: nacía Geese con tanto entusiasmo como conciencia de que era una historia sin mucho futuro porque, cada uno de los miembros, tenían planes para continuar estudios superiores. Se cumplieron las expectativas porque al finalizar el periodo del instituto, varios miembros habían sido aceptados en universidades de alto perfil en todo el país. Mientras, habían colgado un puñado de canciones en la Red por pura diversión, composiciones que mostraban un crisol de influencias que iban desde Television a The Strokes, y de estos a Yes...más rara no podía ser la masa que salía de esa mezcla. Así que dispuestos a recoger los instrumentos para dejar la música a un lado, cual no fue la sorpresa del grupo cuando se encuentran con que esas canciones que han colgado en Internet han producido una respuesta inesperada en sellos de discográficas independientes tanto de Norteamérica como de Inglaterra. Están en el año 2020, considerando qué canciones, de las maquetas que tienen grabadas, se pueden retomar para limar asperezas, y cuando quieren tomar conciencia de qué es lo que ha pasado, Geese se encuentran grabando en los estudios su primer disco,
Projector, que se publicó el 3 de diciembre de 2021. Vamos a escuchar una trilogía de canciones del grupo, una de cada álbum que llevan grabados por el momento. Con producción propia, Projector incluye cortes como Disco.
La música de Geese, sus canciones, hay que escucharlas con atención y más de una vez porque tienen diferentes capas. A finales del mes de junio del año 2023 se publicó el segundo disco del grupo, 3D Country (portada a la derecha). Una vuelta de tuerca con respecto al primer trabajo, composiciones más elaboradas con un tejido estructurado que te pide más atención. La producción pasa por las manos de James Ford, productor habitual de Arctic Monkeys que ha producido también trabajos de Blur, Depeche Mode y Pet Shop Boys, entre otros. De este álbum el Cíclope extrae un corte, Undoer, una canción con una resolución que llama la atención. A mí me hizo volver a escucharla, a ver qué te parece a ti.




















