jueves, 14 de mayo de 2020

Cíclope 3.0 - 12-05-20 - Especial Luces y Sombras del Amor




El beso protegido, manifestación de amor en tiempo de pandemia




Cíclope 3.0 del martes 12 de mayo de 2020.  En ésta edición recuperamos un programa ya emitido el 20 de enero del año 2015.  Entonces y ahora volvemos a hacernos eco de uno de los sentimientos universales por antonomasia: el Amor.  Como todo el mundo sabe, Amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres.  Sin embargo, las emociones asociadas a él pueden ser extremadamente poderosas y diferentes, según las personas, llegando con frecuencia a ser irresistibles.  El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas, en nuestro caso, en la Música, sea cual sea el campo estético dentro de ella.  Este programa, cuando se emitió, llevó un subtítulo: Luces y Sombras del Amor.  Al recuperarlo ni se nos ha ocurrido cambiar dicha etiqueta, en todo caso le añadimos el término Especial.  Así que hoy, en Cíclope 3.0, Especial Luces y Sombras del Amor.  Comenzamos y lo hacemos con una declaración de principios: Una canción para los amantes.



Richard Ashcroft estuvo al frente de una de las bandas con mejores vibraciones que aparecieron en la década final del siglo XX, The Verve.  A lo largo de los años 90 fueron sembrado un terreno que posteriormente Ashcroft, en solitario, se encargaría de recolectar para volver a poner la semilla de sus arrebatadas canciones y ampliar las hectáreas musicales donde el Amor sería protagonista indiscutible.  Su aparición al margen de The Verve roza los últimos trabajos de la banda, aparecidos entre 1997 y 2008.  Con su nombre y apellido firmando los trabajos, comenzó en el año 2000, inaugurando el nuevo siglo, con un álbum espléndido que incluye esta A Song for the Lovers con la que hemos comenzado: entramado orquestal para una composición sublime.




Primer disco de Ashcroft en solitario, año 2000


En la década de los 80, la sombra de los arrebatos de amor y la grandilocuencia del sentimiento era larga, amplia.  Nombres como The Righteous Brothers y su carismática versión de Melodía desencadenada en 1965, The Walker Brothers con la presencia de Scott Walker y aquella grandísima canción The Sun Ain't Gonna Shine Anymore, flotaron durante años e inspirarían momentos brillantes como los que dieron The Icicle Works, profundamente influidos por aquellos casi himnos de la grandeza del amor.  Love is a Wonderful Colour, una afirmación feliz y grandilocuente, fue su éxito por antonomasia.  Incluyeron la canción en su primer trabajo, el que bautizaron con el nombre del grupo, y el tema dio la vuelta al mundo, auspiciado por esos triunfos del amor que lo redime todo.




The Icicle Works



The Icicle Works
 - 1984




























El amor exaltado desde la cumbre de un montaña orquestal, el amor a golpe de guitarrazos y baterías endemoniadas, el amor al piano y un flautín...como se quiera, y la visión del amor desde un punto oblicuo, diferente y sin embargo no tan distinto de como ha sido tratado por grandes artistas, músicos, poetas...  Un poeta músico, un músico poeta, existencialista, esquivo y sin embargo tan cercano, tan cierto.  Tenía una belleza especial y un talento vibrante: Ian Curtis.




Ian Curtis
(1956-1980)


Joy Division fue un camino distinto, diferente a todo lo que había y hubo después.  Su alma mater, su motor, Ian Curtis, conocido por el apodo Warsaw, le cantó al amor y lo hizo sin concesiones, agazapado en el lado oscuro, de pie soportando estoicamente las heridas que produce más tarde o más temprano.  Tras el enamoramiento el amor volverá a mostrarse como ha sido siempre en realidad: una utopía a alcanzar.  Y el amor nos desgarrará, otra vez.



Love Will Tear Us Apart fue y es un Maxi-Single tremendo.  Con el paso de los años y tras distintas remasterizaciones, se incluyó en los CDs de los álbumes de Joy Division.  Mientras el grupo existió no formó parte de ninguno de sus LPs.  La canción lo tiene todo: un entramado instrumental soberbio sobre el que se desliza la voz dolida de Curtis.  La portada, como en tantas ocasiones, se ilustraba con imaginería de grupos escultóricos que decoran tumbas y panteones.  Sería excesivamente gratuito tildarlo de siniestro, macabro.  A quien levante esos esquemas que tienen que ver con la interpretación de símbolos de la maquinaria hermenéutica, lo mejor que se puede hacer es invitarle a una cerveza y una vez que se la has pagado no seguir en su compañía sino utilizar un argumento como: ¡Huy!  Perdona, me he dejado la lavadora puesta.  ¡Nos vemos!; o también: ¡Ay!  Disculpa, se me ha descompuesto el vientre.  Y salir corriendo.  No hay más.
Sí había otras portadas para el Maxi-Single que contenía esta canción, como por ejemplo esta:




Soberbia ilustración 


Sobre Joy Division y su líder hay un par de películas que merecen la pena y que te recomiendo si no las has visto.  Una es un Documental, Joy Division, realizada por Grant Gee en el año 2007, con guión de John Savage.  La otra es una película dirigida por Anton Corbijn, también del año 2007, con guión de Matt Greenhalgh, basado en el libro Touching from a Distance.  El libro es el único relato biográfico en profundidad del legendario cantante principal de Joy Division, escrito por su viuda Deborah Curtis.  Incluye un prólogo de Jon Savage, escritor y periodista musical, más conocido por haber escrito la historia de The Sex Pistols y de la Música Punk.  La obra de Deborah Curtis además incluye una introducción de Steven Morris, batería de Joy Division.



   





































Saltamos en el Tiempo, hacia atrás.  De una figura carismática como es Ian Curtis a otra que no lo es menos: Jim Morrison.






Otra forma de belleza física y psíquica, Morrison en 1967 firmaba con los tres miembros restantes de The Doors el segundo álbum de la banda: Strange Days.  Parecía que después de aquel primer LP aparecido el 4 de enero del mismo año, no podrían alcanzar las cotas que habían alcanzado con temas como The End y las demás canciones.  Sin embargo el segundo disco presentó una nómina de canciones a cuál mejor.  Todas hablan de amor, es cierto, pero hay una cuyo contenido es particularmente atractivo: no ensayemos el amor nunca, como dijo el gran Luis Cernuda, o hagámoslo pero sin buscar la perpetuidad.  Ámame dos veces y después marchate es lo que canta Morrison en Love Me Two Times, incluido en ese excelente Strange Days.  Otra forma de entender el Amor.




Strange Days
- 1967





























The Doors






























Avanzamos unos cuantos años, hasta 1970, cuando Led Zeppelin publican su tercer LP bautizado sencillamente como Led Zeppelin III, un álbum que ha sonado no hace mucho aquí en Cíclope 3.0 precisamente con el mismo tema que recuperamos hoy con ocasión de las Luces y Sombras del Amor.  El tema en cuestión, con estructura de Blues, es el famoso Blues del Grito como lo conocíamos popularmente, por los agudos que caracterizan la voz de Robert Plant en el tema en cuestión: Since I've Been Loving You.




Led Zeppelin




Si no recuerdo mal ya he comentado que la carpeta original de este LP era doble: la parte frontal, donde se aprecian unos círculos, estaban troquelados.  Si te fijas en la imagen, a la derecha en el centro, hay una media luna que permitía hacer girar una lámina interior que cambiaba las ilustraciones que se veían a través de los círculos.  Estos juegos fue algo que el Zeppelin repitieron años después con aquella magnífica cubierta del álbum Physical Graffiti, donde las ventanas del edificio se podían cambiar utilizando las subcarpetas interiores.  Brillante portada aquella del extraordinario álbum doble de 1975.Volviendo al III, el interior de la portada original también estaba profusamente ilustrado como se puede apreciar en la foto siguiente.






Cambiamos de registro, de estilo y formas recuperando a un veterano guitarrista de Jazz, de origen francés, que un día cambió momentáneamente su guitarra eléctrica por un violonchelo y su jazz de fusión por estructuras más academicistas y erigió un auténtico monumento al amor, sin palabras, y lo tituló Mon amour, mon amour...  Él es Jean-Pierre Alarcen.






En 1978 publicaba un álbum bautizado con su nombre y apellido donde incluía esa hermosa composición Mon amour, mon amour... donde tocaba el violonchelo en un tema cuyos arreglos de cuerdas y dirección de orquesta recaían en las manos de su paisano Claude Arini, teclista y compositor.  Posteriormente Alarcen trabajaría la estructura clásica de Sonata en tres movimientos para componer Tableay Nº 1, en 1978, que a pesar de sus formas academicistas resultaba ser música de Jazz de Fusión, resultando al final lo que hoy en día se denomina Rock Progresivo.  Ha pertenecido a diferentes bandas (Eden Rose, Le Système Crapoutchik, Tartempion, Les Guitares du Dimanche...) y lo importante, sigue activo.




Jean-Pierre Alarcen
sobre el año 1978
































Jean-Pierre Alarcen
 en los años actuales




















Del Amor celebrado sin palabras al Amor cantado con una voz quebrada, vencida por las historias sentimentales rotas que dejan el interior como una playa a la que llegan los restos del naufragio emocional.  Ese es el perfil que tiene la canción Take Me in Your Arms compuesta y cantada por Annabel Lamb.




Annabel Lamb
Cantante y compositora británica, nacida en Surrey en 1955, Lamb se dio a conocer en el año 1983 con una versión del tema Riders on the Storm de The Doors.  La canción se publicó en formato de Single y se remezcló en Maxi-Single con no sé cuántas ediciones distintas (RadioMix, DanceMix, SlowMix, HotMix...).  El tema de The Doors aparecía abriendo el LP Once Bitten que vio la luz en el año 1983, en el que colaboró, en esta versión en concreto, Ray Manzarek, el organista/pianista de Doors.



De los diez cortes del álbum ocho son originales de ella, otro está compuesto a medias con Mark Damron miembro de la banda The Resistance, y el que hace número diez es la versión de Jinetes en la Tormenta.
El plantel de colaboradores no fue muy amplio pero los que estaban tenían luz propia: en el piano, en el tema compuesto a medias con Damron, Steve Hogarth, teclista de, entre otros grupos, Marillion.  La canción Heartland cuenta con la guitarra de su novio, nada más y nada menos que el malogrado Adrian Borland (1957-1999),





motor de la banda The Sound y quien, cosa curiosa, también compuso un tema titulado así, Heartland, incluido en el primer álbum que grabó con su grupo, el LP titulado Jeopardy, en 1980, pero que no tiene nada que ver con el de su novia.    










Take Me in Your Arms tiene un sonido de teclados envolvente, atmosférico.  La voz de Lamb corona una actitud de brazos caídos, de luchadora que busca el reposo.  En la canción desempeña un papel importantísimo el sonido de la trompeta de este hombre de la fotografía a la izquierda, el veterano trompetista de Jazz Jim Dvorák, original de Brooklyn, New York.








Voces de mujer cantando a las Luces y Sombras del Amor.  Desde la búsqueda de la otra persona a la carrera desbocada por separarse.  Desde anhelar su presencia a querer olvidar el nombre, como dice nuestra próxima invitada, Carmen Linares.



Recuerdo, hace algunos años, una actuación de Carmen Linares en el Auditorio de la localidad sevillana de Dos Hermanas.  Fue en un Festival Flamenco en el que la cantaora interpretó una seguiriya que, cuando acabó, me dejó la duda de seguir escuchando o levantarme y dejarlo hasta otra ocasión.  Y no fue porque no me hubiera gustado, sino por todo lo contrario: fue tan intensa, tan perfecta la interpretación que hizo del palo de la seguiriya que me dejó ensimismado con el cante que había escuchado.  Seguí sentado, pero Carmen Linares me había dejado una huella tan sensitiva que no hice otra cosa que vagabundear con el oído por aquí y por allá.
Esta mujer, cuyo nombre real es Carmen Pacheco Rodríguez, nació en Linares, Jaén, y se puso el nombre de su localidad de cuna como apellido artístico.  Hija de un buen guitarrista aficionado de flamenco, Antonio Pacheco, está entroncada con una generación del Cante Jondo en la que están nombres de grandes como Enrique Morente, Camarón, Paco de Lucía, Pepe Habichuela, José Mercé y Tomatito.
Carmen, en el año 2002, publicaba un disco con la colaboración del trío del guitarrista gaditano Gerardo Núñez, caleidoscopio de la música que ha trabajado con varias estéticas de la música y con diversos músicos, compositores e intérpretes.  De esa colaboración surgió Un ramito de locura, un disco espléndido por todas las cosas buenas y nuevas que la sabiduría de Núñez aporta cuando trabaja con otros artistas y estos se dejan fluir, como es el caso de Linares.



Este disco es un jardín donde florecen las especies más variadas y diferentes, conviviendo y creciendo en perfecta conjunción: hay un texto de Jorge Luis Borges alrededor del que se levanta una milonga.  Están los palos que Carmen domina como la Soleá, la Seguiriya...pero en conjunción con las ideas musicales de Gerardo Núñez que dan un resultado final amplio, de caminos que se abren y enriquecen.




Gerardo Núñez

Hay un corte que llama particularmente la atención y es el tema Quiero tu nombre olvidar, una composición original de Carmen Santonja (1934-2000) y Gloria Van Aerssen (1932-2015), más conocidas como Vainica Doble.  El año de la muerte de Carmen Santonja, se publicaba el disco En Familia donde el dúo firmaba esa canción que Linares reinterpreta con estructura de Bulerías y dedica además a Santonja.




Vainica Doble
(Carmen y Gloria)
   
This Mortal Coil, esa especie de laboratorio musical escocés del sello discográfico independiente 4AD creado por Ivo Watts-Russell, ha pasado en muchas ocasiones por aquí por Cíclope 3.0 y hoy vuelve para ilustrar el tema del Amor con una de sus versiones tan particulares, la que realizaron en 1986 en el álbum Filigree & Shadow del tema Come Here My Love, original de Van Morrison.  En la versión que hicieron la voz es de Jeanette Dwyer y los teclados de un ex-Cocteau Twins, Simon Raymonde.



   



Década de los años 80 del siglo pasado.  Años de revolución cultural, de nuevos movimientos en la música...  Es habitual que en esos caudales de nombres surgidos en una época más o menos larga, muchos se queden olvidados porque los vericuetos del camino son abundantes y, a veces, intrincados.  Frente a la ruidosa postura Punk, a principios de los 80, surgieron una serie de grupos y solistas que preferían hacer música de una forma más callada, sin alharacas, con un perfil melódico introspectivo.  El mundo del Pop y el Rock compartieron con el mundo academicista el término minimalismo, que no es otra cosa que la tendencia a reducir a lo esencial, a despojar de elementos sobrantes una pieza, ya sea pintura, escultura, música...  En el panorama de la música independiente de los 80 muchos y muchas fueron los que recurrieron a ese formato de ascetismo, sobre todo y principalmente, en el plano de los instrumentos utilizados.  Un ejemplo es el caso del trío galés Young Marble Giants, formado por la vocalista Alison Statton y los hermanos Moxham, Philip y Stuart.  Instrumentación reducída al mínimo: guitarra eléctrica y guitarra bajo, arropando la voz de Statton.  Los hermanos Moxham, ingenios seminales, formarían posteriormente otro proyecto, The Gist, que a pesar de seguir en una línea de minimalismo ampliaban la paleta de colores con otros instrumentos (caja de ritmo, una segunda guitarra...pero poco más).  En 1982 la banda formada por los dos hermanos Moxham lanzaban un LP, Embrace the Herd que incluía un tema que encaja perfectamente con la temática que trae hoy el Cíclope.  El tema en cuestión tiene mucho que ver con las Luces y Sombras del Amor porque se titula Amor a primera vista, la estructura que se desmonta y que se vuelve a levantar de forma exuberante y apasionada: lo que se conoce como enamoramiento.  Los Moxham supieron retratarlo muy bien.






     






Philip Moxham




Stuart Moxham





























Estamos tomando la recta final del programa y entre lo que nos queda por escuchar se encuentra una banda británica, en realidad un dúo que comenzó siendo trío, o cuarteto, que en vivo se amplía a quinteto, o sexteto si hace falta.  Me refiero al proyecto conocido como Placebo.



El alma de Placebo es el hombre de la foto a la derecha, Brian Molko, responsable de la música, de los textos de las canciones alimentadas por letras que se retroalimentan de estados angustiosos.  
A Molko siempre le ha interesado lo ambiguo, lo andrógino.  Habitualmente aparece transformado físicamente pero no de manera completa, no es un travestismo al cien por cien, deja puntos abiertos.
De Placebo suena un corte de su segundo disco, el que le da título al trabajo: Without You I'm Nothing.  Una queja, un duelo, un sentimiento arrebolado de pasión porque sin esa persona, no soy nada.
El álbum, aparecido en 1998, no llegó a contar con la versión del tema en cuestión que traemos al programa, una versión cantada a dúo entre Molko y David Bowie.  Era idéntica a la original, sólo que cantada a medias con el Duque Blanco, interpretando cada uno párrafos del tema y el estribillo interpretado a medias.  A principios de este siglo circuló por la Red esta interesantísima versión, no sé si actualmente aún se puede conseguir, imagino que sí.
























David Bowie
y Brian Molko


Es curioso que siendo el Amor el motor de tantas doctrinas y manifestaciones del Arte, en Música, algo que sea amoroso es sinónimo de romántico y lo romántico se suele identificar con tranquilidad, calma, jamás con un punteo de guitarra eléctrica, o con alguna canción de ritmo sincopado.  En el campo del Romanticismo estuvo el siguiente invitado, Roy Orbison, que supo cantarle con esmero y entrega a la mujer en general y a ninguna en concreto.  Su éxito por antonomasia sería Oh, Pretty Woman allá por 1965.  Del LP titulado así extraemos su sentido It's Over, Se acabó, punto y final en una relación amorosa que se ha ido a pique.




Roy Orbison
(1936-1988)



























Después con el paso de los años se mantendría activo actuando en vivo y colaborando con viejos amigos en proyectos como The Traveling Wilburys.    





The Traveling Wilburys


El broche y final a este Especial Luces y Sombras del Amor lo ponen The Beatles, cuyas canciones giraron siempre alrededor del Amor, punto de fuga y centro de gravedad del universo Beatle.  Sí, es difícil escoger sólo un tema pero me he decidido por una canción incluida en el LP Help!, el disco que recogía en la Cara A la banda sonora de la película del mismo título dirigida por Richard Lester en 1965.  En la Cara B está It's Only Love, una de esas canciones de John Lennon que no necesitaba mucha duración de tiempo (apenas 1 minuto y 56 segundos) para que se quedara en la memoria del corazón.



  



































Con el cuarteto de Liverpool terminamos.  Habrá una segunda entrega dedicada a los avatares del Amor en un futuro no muy lejano.
Cuídate, que ya queda menos para que nos podamos abrazar.

Espero que te guste el programa.


Enlace:

https://radiotomares.wordpress.com/2015/01/28/ciclope-3-0-20-01-15/







miércoles, 6 de mayo de 2020

Cíclope 3.0 - 05-05-20 - Especial Violín






Cíclope 3.0  Edición del martes 5 de mayo de 2020.  Hoy tendría que sonar el Especial John Cale # 5, pero no puede ser, seguimos confinados, exceptuando las primeras horas de la mañana, cuando salimos a hacer algo de ejercicio.  Por lo tanto volvemos a la opción de repetir programas ya pasados y en esta ocasión recuperamos el Cíclope emitido el 6 de enero del año 2015, programa Especial dedicado al Violín.  Y comenzamos con el violinista y guitarrista Urban Blitz de la banda Doctors of Madness.




Doctors of Madness
 (Richard Strange con el pelo azul)
Foto de Michael Putland


Según el prestigioso diario británico The Guardian, Doctors of Madness fueron el eslabón perdido entre David Bowie y Sex Pistols.  El comentario aparecía en el mes de mayo del año 2017 en un artículo retrospectivo sobre música rock.
Estos Doctores de la Locura se reunieron por primera vez al sur de Londres, en Brixton, en un sótano.  Era el año 1974.  Un año después dan señales de vida, se muestran al mundo exterior, comienzan a actuar en vivo y en 1976 aparecería su primer álbum.
La banda estaba liderada por Richard Harding, de nombre artístico Richard Strange más conocido como Kid Strange.  Admirador de William Burroughs en literatura y de la Velvet Underground en música, Doctors of Madness llegaron a los escenarios de 1975 con su pesadilla teatral inspirada por la ciencia-ficción de Burroughs y mezclando el enfoque vanguardista de la Velvet con una estética claramente europea: Strange con el pelo teñido de azul, rojo, verde...los nombres artísticos exóticos, las canciones sobre la decadencia urbana, la propaganda política, la locura, todo tratado con un lirismo unas veces y con aspereza en otras, sirvió para que bandas de Punk surgidas después de ellos siguieran un camino ya trazado.  Fueron incomprendidos por muchos, pero aquellos que sabían entendieron la importancia del enfoque peligroso e intransigente de la banda para las letras, la música y la actuación. 
Entre los muchos admiradores que tuvo la banda están The Damned, Joe Elliott de Def Leppard, Julian Cope, The Skids o Simple Minds.  Sex Pistols, The Jam los apoyaron.  Incluso recibieron respaldo por parte de Joy Division.  Fueron pioneros, aventureros que ensayaron los límites de la música rock y el teatro para ver qué tan lejos llegaría antes de que estallara el invento.  Lo que sucedió después de ellos se debió, en gran parte, a lo que lograron en tres cortos años.
La banda se merece que nos detengamos más tiempo en su música, pero eso será en otra ocasión ya que hoy, fundamentalmente, nos interesa el sonido de uno de los instrumentos que forman parte del espectro sonoro del grupo, el violín.



Más arriba hemos reseñado lo exótico de los nombres artísticos de los miembros de la banda, como por ejemplo Peter Di Lemma, batería, seudónimo de Peter Hewes; Stoner es el nombre artístico del guitarra bajo, Colin Bentley y Urban Blitz, cuyo nombre real es Geoffrey Hickman, el hombre encargado de la guitarra eléctrica y, principalmente, violín eléctrico y violectra barítono.  
Violectra es el nombre de una gama de violines, violas y violoncelos eléctricos diseñados, desarrollados y hechos a mano por David Bruce Johnson, un fabricante de violines canadiense establecido en Birmingham, Inglaterra.  Anteriormente, Violectra era el nombre comercial de un violín eléctrico producido por Barcus-Berry con el tono equivalente de un violín tenor acústico, a veces llamado violín barítono.  Está afinado una octava por debajo del violín normal, es decir, entre viola y violonchelo. 
Sin embargo, en el lenguaje común entre los músicos, una violectra es un violín eléctrico con una cuerda en Do agregada para que pueda tocar el rango completo del violín o la viola.
Como muestra, un tema del primer álbum de Doctors of Madness, Late Night Movies, All Night Brainstorms.







Viajando hacia atrás en el Tiempo, nos quedamos ahora con la banda The Flock, un septeto que contó con el arma poderosa de un instrumento tan poco convencional en el mundo del rock como el violín, al menos por aquella época, año 1969, pero que supo brillar de forma extraordinaria en las manos de un violinista tan ingenioso como Jerry Goodman.





En España adquirió popularidad no sólo como miembro del grupo donde dio sus primeros pasos públicos, también por ser el protagonista de un disco legendario, el LP doble Llena tu cabeza de Rock.





El disco reunía la flor y nata de la dulce progresía musical de principios de la década de los años 70 tal y como se puede leer en el listado de la izquierda de la parte frontal de la carpeta, donde se puede ver esa etiqueta que especifica: 2 LPs estrictamente para jóvenes, 300 pesetas.
De aquellos The Flock un tema perteneciente a su disco de presentación, bautizado con el nombre de la banda.






No sería el único ámbito donde Jerry Goodman desarrollara su buen hacer con el violín.  Tan sólo unos años después entraría a formar parte de una de las bandas de fusión Jazz/Rock más importantes que ha habido, al menos en lo que dejaron registrado en sus primeros discos:  Mahavishnu Orchestra.




Mahavishnu Orchestra
Capitaneados por el guitarrista John McLaughlin e imbuidos de la espiritualidad hindú de este, Mahavishnu Orchestra se presentaron en 1971 con un LP y unas composiciones cuyos títulos formaban una idea que no tenía nada que ver con lo que en realidad desarrollaban: La reunión de espíritus, Transformación vital, el nombre del disco, La llama de la estructura interior...predisponían a una escucha de música etérea, tal y como resultaba en el tema Un loto en los arroyos irlandeses.  Sin embargo era todo lo contrario: tensión, nocturnidad...  La eclosión de la fuerza conjuntada entre batería/percusión, teclados, guitarra eléctrica (de doble mástil), guitarra bajo y violín eléctrico alcanzó su auténtica dimensión con el segundo disco, Birds of Fire.



En la contraportada, un poema de Sri Chinmoy, maestro espiritual de McLaughlin, su gurú, nos predispone, otra vez, a formarnos una idea altamente espiritual, flotante sobre la faz de la Tierra.  El poema comienza diciendo Nunca más mi corazón llorará o sollozará, mis días y mis noches se disuelven en la Luz de Dios.  Por encima de las fatigas de la vida, mi alma es un pájaro de fuego que porta sobre sus alas al ser infinito...
Pájaros de fuego...deben ser como este otro pero en bandada, es decir, la letra del tema...pues no, no hay letra, la música de Mahavishnu Orchestra es instrumental.  Y si el poema del gurú es muy bonito, muy plácido, el tema que le da título al disco es una tormenta sonora, eso sí, vaya tormenta.  El disco incluía momentos más serenos donde el violín de Goodman brillaba como es el caso de Open Country Joy, que el Cíclope recupera para la ocasión de este Especial.




Goodman
en los tiempos de la Mahavishnu Orchestra









Goodman
en la actualidad, sin su abundante melena

















Otro violinista versátil e ingenioso es el caso del compositor de origen francés Jean-Luc Ponty.




Nacido en Avranches, entroncado con las formas del Jazz, ha sido usuario también del invento conocido como violectra del que hemos hablado más arriba, en la reseña del violinista Urban Blitz de Doctors of Madness.
Ponty es un hombre que ha colaborado en la obra de otros músicos y posee una amplia discografía en solitario de la que el Cíclope entresaca un tema de su álbum de 1978 titulado El mensajero cósmico.



  

Seis años antes, en 1972, formaba parte del staff de colaboradores del LP Honky Château de Elton John.




La dotación instrumental es la habitual: guitarra eléctrica, guitarra bajo, batería, percusión...naturalmente, el piano, y como segundo instrumento de base sobre el que se vertebran las composiciones, el violín, y es ahí donde un músico como Ponty realiza sus aportaciones no sólo como intérprete sino también como músico, como creador, aportando ideas a la elaboración final.  El tema que recupera el Cíclope es Amy.




Este hombre de la foto de la izquierda es el responsable de la escuela de Blues más germinal que ha existido en Europa.  Su nombre lo tienes que conocer imagino: John Mayall.





La Escuela sería el proyecto The Bluesbreakers y contaría con la colaboración de nombres que posteriormente harían florecer el árbol genealógico de Mayall, el Padre del Blues Blanco, como se le llega a conocer.  Entre los músicos que florecieron alrededor de Mayall estuvieron Eric Clapton, Peter Green, Mick Taylor...  La nómina es extensa, como la discografía del alma mater del proyecto.  En el año 1970, John Mayall grababa un LP con una banda de músicos de origen norteamericano, ninguno inglés, cosa llamativa porque hasta el momento había trabajado tan sólo con sangre británica.  USA Union cuenta con tres músicos además de Mayall: Larry Taylor guitarra bajo, Harvey Mandel guitarra y Don Harris, conocido por el apodo Sugarcane, en el violín.  No hay batería, ni percusión.  El tema Crying se hizo famoso por el violín: magistral.




Don "Sugarcane" Harris
(1938-1999)


Con Mayall nos hemos ubicado en Norteamérica y ahí vamos a continuar, ahora con una banda que alcanzó renombre por ser la que estaba alrededor de una figura mítica como es la de Janis Joplin.



Janis
 con su banda habitual: Big Brother & The Holding Company


Surgieron en 1965, en San Francisco, en pleno apogeo psicodélico y arroparon la voz de Janis Joplin con quien grabaron dos álbumes: Big Brother & The Holding Company en 1967 y, en 1968, el excepcional Cheap Thrills.  En 1970 publicaron un disco ellos solos, sin Janis, titulado Be a Brother, rock californiano con una colaboración especial, la del veterano violinista Richard Greene que dejaba su buen hacer en el tema que recupera el Cíclope: Heartache People.







Richard Greene




















San Francisco, Psicodelia...  Del año 1967 data un trabajo titulado Winds of Change, firmado por Eric Burdon and The Animals.  Junto con John Mayall, Eric Burdon es otro músico de piel blanca con alma de Soul, de Blues negro.  Su forma de sentir la música es completamente la manera de sentir de un músico de color que lleva los genes de las raíces que le hace traducir las emociones y los sentimientos como sólo una persona negra sabe hacerlo.  Es cuestión de naturaleza.  The Animals, la banda que arropa a Burdon, era uno de esos colectivos que guardaban a músicos que, a su vez, creaban.  Es el caso, por ejemplo, del organista Alan Price que tras el éxito de aquella Casa del sol naciente se independizó de Burdon y siguió un camino individual.  Pero si traemos a Burdon y compañía es porque en aquel LP Winds of Change había un violín, tocado por otro veterano violinista colaborador de un montón de proyectos: John Weider.  Un álbum con dos caras diferenciadas: una más experimental, la otra siguiendo los cánones del rock.



John Weider








La contraportada no tiene desperdicio, sobre todo por las dedicatorias: a Mick Jagger, que es realmente mi hermano; a George Harrison, de quien aprendo al compartir el mismo espacio...  Y algunas más, como se puede leer.





Estamos en la recta final de esta edición de Cíclope 3.0 Especial Violín y recuperamos la figura de un músico veterano, especializado en este instrumento: Graham Smith.




Graham Smith




Músico de largo recorrido comenzó a tocar formando parte del proyecto 
String Driven Thing, banda escocesa de folk que comienza a grabar allá por la década de los 60, al principio.  Tal vez se hizo más conocido bien entrada la década de los 70 cuando colabora, por ejemplo, con la banda Greenslade en su álbum de 1974 Spyglass Guest.  Después entraría en contacto con Peter Hammill que lo reclutó para una de las reuniones del Generador de Van Der Graaf.  Sería en 1977, cuando Van Der Graaf Generator se quitaron lo de Generador y se quedaron tan solo como Van Der Graaf.  Grabaron The Quiet Zone / The Pleasure Dome con algunas reformas: Hammill sustituyó en sus composiciones el sonido del saxo por lo que David Jackson no aparecía en aquella ocasión.  En vez del saxo, Hammill optó por el sonido y la textura de un violín y para encargarse del instrumento llamó a Smith.









El cambio de saxo a violín no gustó ni a crítica ni a los seguidores de la banda.  Personalmente, como admirador de Hammill, el cambio no me desagradó, es más, me gusta.  También le gustó al alma mater del Generador porque ese mismo año, 1977, Hammill editaba uno de sus álbumes en solitario, Over, y para la ocasión volvió a reclutar a Smith para realizar temas como Betrayed.







El punto y final lo ponen The Waterboys.



A partir de 1988, Mike Scott y compañía ahondaron en sus raíces folk y su música se hizo más acústica aunque sin perder ni un ápice de la vitalidad y energía que hasta el momento había caracterizado el espectro musical que irradiaban The Waterboys.  En esa búsqueda de identidades folks tuvo mucho que ver la entrada en la banda de un miembro cuya aportación e instrumento sería muy interesantes: el violín de Steve Wickham.




Steve Wickham


Primero sería Fisherman's Blues y después llegaría Room to Roam con temas donde Wickham colaboraba para que el resultado fuese brillante como este A Man is in Love con el que terminamos hoy.

Se quedan fuera por cuestiones de tiempo músicos como David Cross, que tocó el violín y la viola en King Crimson y Warren Ellis, desde hace tiempo inseparable de Nick Cave, y violinista en el trío Dirty Three.  Estaban programados pero no han entrado por motivos de capacidad, de tiempo.  Ya los recuperaremos en otra ocasión.

Espero que te guste el programa.  Cuídate y nos volvemos a encontrar la semana que viene.  Salud.


Enlace:

https://radiotomares.wordpress.com/2015/01/15/ciclope-3-0-06-01-15/