lunes, 9 de julio de 2018

Elsa Morante





Elsa Morante
(1912-1985)


Elsa Morante, fue una de las plumas más importantes a mediados del siglo XX en Italia.  Nació en Roma en 1912, donde falleció en 1985.
Sus primeras manifestaciones literarias se dieron a partir de 1933, cuando publicó en diferentes revistas cuentos y fábulas para niños, poesías y relatos.  En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, se editan una selección de sus cuentos para niños.  Un año después publicará otro volumen dedicado a la literatura infantil.
Mediada la década de los años 30, sobre 1936, Elsa Morante conoce a un paisano suyo con quien conecta espiritualmente de forma rápida: ese paisano fue el escritor Alberto Moravia.  Se casaron en 1941.  Uno se puede imaginar el café de sobremesa en la casa donde vivió el matrimonio, donde las conversaciones tenían que ser particularmente enriquecedoras máxime cuando en el círculo de amistades que se reunían alrededor de la pareja contaban con la estrecha amistad de figuras como Pier Paolo Pasolini.



Elsa Morante
 y Alberto Moravia



Pier Paolo Pasolini



















Morante
 y Pasolini



























La obra Le bellissime avventure di Caterì Dalla Trecciolina de 1942, fue editada en España por la editorial Gadir en 2005 como Las extraordinarias aventuras de Caterina.  La primera novela como tal que escribió Morante fue Menzogna e sortilegio (Mentira y Sortilegio), de 1948.  En el año 2012, la editorial Lumen la publicó en España, reedintándola en 2017.
L'isola di Arturo (La isla de Arturo), su siguiente novela se publicó en 1957 y en 1985 la publicó en español la editorial La Oveja Negra.  Después ha tenido dos reediciones más: en 2004 por Espasa y el año pasado, 2017, Lumen la publicaba también.
La década de los años 60 fue convulsa para la escritora.  Había contraído matrimonio con Moravia en 1941 y 20 años después, 1961, se separaron.  En dicha década de los 60 Morante piensa, reflexiona sobre sus escritos, su literatura, y destruye gran parte del material que tiene redactado hasta el momento.  En 1963 publica una selección de sus cuentos bajo el título Lo scialle andaluso (El chal andaluz) publicado en nuestro país por la editorial Cátedra en 2006.
En 1974 se edita La Storia (La Historia) que en nuestra piel de toro vería la luz en una edición inencontrable de Círculo de Lectores del año 1992.  Después, en 2008, la editorial Gadir la publicaría con traducción de Esther Benítez.  Si no conoces la literatura de Elsa Morante ésta es una puerta de acceso extraordinaria a su mundo narrativo.




El poder descriptivo que desarrolla y, sobre todo, la galería de personajes que habitan sus páginas hacen de la novela La Historia una de esas obras básicas en la literatura mundial.  Es una obra coral que denuncia la injusticia y la violencia de la Historia representada por la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, encarnándose toda esa inmensidad del Horror a través de la vida cotidiana de gente común, anónima, que tan solo buscan expandir su deseo por el amor hacia la Vida.  Tiene La Historia esa estructura de novela clásica, de narración donde cada uno de los personajes son descritos uno a uno a través de un dibujo sabio de su forma, su psicología, su perfil humano.  Es una lectura fácil, fluida, que logra lo que su autora buscaba: llegar a un público lo más amplio posible para que su mensaje encontrara la mayor difusión posible.  Y lo consigue.  Vaya si lo consigue.
Antes, datada en los años 60, Morante escribió una obra que dejó incompleta, Senza i conforti della religione (Sin los consuelos de la religión).  Aracoeli (Araceli) del año 1982, su última novela, fue editada aquí en el año 2008 por Gadir.
El reconocimiento de su obra literaria lo avalan los diferentes premios que recibió en vida: Mentira y sortilegio recibió el Premio Viareggio; La isla de Arturo, Premio Strega; Araceli, Premio Médicis.  Incluso hay un Premio que lleva su nombre y apellido, galardón que han recibido, entre otros, autoras como Melania G. Mazzucco por su novela Limbo, editada por Anagrama en 2014.



Elsa Morante
en los últimos años de vida
























Morante




















Tras una fractura de fémur, Morante enfermó gravemente.  Intentó suicidarse un año antes de morir.  Momentáneamente, animada por el Premio Médicis recibido en 1984 por su novela Araceli, tomó de nuevo el impulso hacia la vida, pero una segunda intervención quirúrgica propició que sufriera un ataque al corazón que le quitó la vida en Roma, en 1985.
La escritora norteamericana Lily Tuck publicaba en 2008 Woman of Rome: A Life of Elsa Morante traducida al español con el título Elsa Morante y editada por Circe.  Es una biografía de Morante, aquella mujer exigente y sincera tanto con el trabajo literario como con la vida que pretendía cambiar el Mundo con sus escritos, aun a sabiendas de que era un objetivo imposible.  Pero lo intentó y fue consecuente consigo misma.  Si lees sus novelas, sus libros, lo entenderás, además de enriquecerte.












viernes, 6 de julio de 2018

Mario Brelich



Mario Brelich
(1910-1982)

Mario Brelich nació en Budapest, en 1910 y falleció en Nepi, Roma, en 1982.  De padre italiano y madre húngara ejerció como periodista entre Hungría e Italia a lo largo de la década de los años 30 del siglo pasado.  Tras la Guerra, aproximadamente a finales de la década de los 40, se traslada a Italia, donde desarrolla una actividad relacionada con las Artes Plásticas: escultura, pintura y cerámica.  No sería hasta principios de los años 70 cuando Brelich comenzaría a dar a conocer sus textos literarios, a veces breves que, unidos, irían formando posteriormente la estructura de obras más extensas como sucedió con uno de sus títulos: El navegante del diluvio, sobre la figura de Noé.
Sus temas giraban alrededor de temas bíblicos, del Antiguo y del Nuevo Testamento.  Su hermano, tres años más jovén, Angelo Brelich, fue historiador de religiones y supuso un punto de apoyo para los estudios críticos de su hermano mayor, obras cuajadas de un sentido irónico pero jamás exentas de rigor en la información.  Dejó una bibliografía formada por cuatro títulos, dos de los cuales vieron la luz en España.  El primero que dio a conocer fue El abrazo sagrado, sobre la figura de Abraham y su esposa Sara, de la unión de ambos y del nacimiento de Isaac.  Junto con Judith, obra póstuma, son los dos libros que, por el momento, no se han traducido al español.  Los otros dos, sí, a saber: La ceremonia de la traición, de 1975, publicada aquí por la editorial Anagrama en 1982 y traducida por Joaquin Jordá.




¿Cómo se puede definir la estructura de las obras de Brelich?  Ensayo novelado.  O también, si se me permite la paradoja, novela ensayada.  Károly Kerényi, filólogo clásico, erudito húngaro y uno de los fundadores de los estudios modernos sobre mitología griega, denomina los escritos de Mario Brelich como ensayos novelados.  Brelich redescubre significados y significantes en el contenido de las historias bíblicas despojándolas de sus aspectos moralizantes.  La ceremonia de la traición tiene un prólogo firmado por nada más y nada menos que Giorgio Manganelli, autor italiano que pertenece a esa lista de escritores que parecen permanecer en un estado de gracia especial cuando escriben, sea lo que sea, relatos, novelas, ensayos, comentarios críticos de literatura o la lista de la compra a la hora de ir al supermercado.  Creo que merece la pena leer el prólogo que escribe a la obra de Brelich, es el siguiente:

Mario Brelich es un escritor singular, y hay más de una razón para sospechar que, en este caso, singular equivale a extraordinario.  Se reveló en 1972 con El abrazo sagrado, un "escrito", como lo definió él mismo, incapaz de decidir si era ensayo, novela o lo que fuera.  El tema era la relación amorosa y sagrada entre Abraham y Sara.  Sorprendía entonces en aquel "escrito" la capacidad de desarrollar un discurso rigurosamente trabado y a la vez fantástico, un razonamiento maniáticamente minucioso, un comentario sobre el texto bíblico que era a la vez externo e interno a la materia religiosa, en el cual al temblor por el contacto con el mito se añadía una especie de hilaridad solitaria y herética, como un Voltaire enredado en un mundo mitológico que tiene la misma honestidad e intensidad de su razón desacralizadora, y por ello mismo está contaminado de lo sagrado.  La alusión a Voltaire no es, en absoluto, una arbitrariedad cr´tica mía, sino que se refiere al capítulo Un poco de apologética de El abrazo sagrado, en el que Brelich resume, de manera tan racional como divertida, su intrincada relación con el mito, y, en especial, el mito bíblico.  
Ahora, con la misma irritante y desorientadora mezcla de juego, de rito, de solemnidad, de astucia, de temor, Brelich afronta, en esta Ceremonia de la traición, el mito de la traición de Judas.  Para indicar todavía más nítidamente su distancia y su enamoramiento racional y deductivo del tema, la contradictoria y cómplice pulsión de lo hilarante y de lo trágico que lo mueve, Brelich convierte su"escrito" en una investigación policíaca, un puro ejercicio nocturno de encadenamientos lógicos, confiado a una suma inteligencia de detective: nada menos que Dupin -la "momia real de Dupin"- a quien Edgar Allan Poe confió la solución del misterio de Marie Roget y el descubrimiento del asesinato de la Rue Morgue.  Ahora bien, Poe, con la absoluta diversidad de sus procedimientos fantásticos, tiene algo de ejemplar para un escritor como Brelich: la capacidad deductiva va acompañada de una hilaridad grotesca, ligeramente siniestra; y su recorrido intelectual, maniático e histérico, mezcla de leguleyo y de nigromante, aparentemente emotivo pero obstinadamente filosófico, le lleva por caminos indirectos al corazón de una revelación, una epifanía a la que ya no podemos llegar directamente: el itinerario abierto por la investigación de Dupin concluye con el desvelamiento del "Eureka".
Así pues, en una casa de París, cuyo inquilino vive una vida nocturna, o acaso una muerte reflexiva -"interesarse por las cosas en sí, es la única solución para quien es ajeno a la vida"-, se desarrolla un coloquio entre Dupin y su "viejo amigo", y el tema es precisamente por qué Judas llegó a traicionar a Jesús, y qué sentido posee este delito encajonado en el delito cósmico de la redención: "un exquisito pasatiempo para dos ancianos como nosotros... un argumento de sorprendente inactualidad".  Con una elegante y traumática coherencia, dignas de poner en crisis a un teólogo pasado por la Interpol, el discurso discurre a la vez límpido, tranquilo e inaferrable.  Hay algo de consolador en un libro que no se deja entender nada más abrir la página, sino que es al mismo tiempo oscuro y amable, tranquilamente metafísico -realmente inactual- y que nos depara la sensación del significado, la más alta de las sensaciones literarias, y que no coincide en modo alguno con el significado.  Lo que escribe Brelich no es filosofía, es literatura: y, en este caso, literatura mitológica.  El autor trata los relatos evangélicos como testimonios sobre el mito: de modo que también pudieran ser testimonios falsos, infundados, o, como máximo, histórica y psicológicamente verosímiles; en cualquier caso, esto carece de importancia.  En el discurso de Brelich, el mito se contrapone al documento, como la verdad a la realidad; pero en esta contraposición la realidad está desprovista de sentido, mientras el mito, receptáculo de todos los sentidos, se convierte en insondable, depósito de una felicidad infinita, y de una tranquila tragicidad.
Intrincados en el laberinto del mito, figuras de sagrados fantasmas, Jesús, Judas y el mismo Padre arrastran una extenuante interpretación de ellos mismos: y entre los puntos más intensos de la ficticia teología de este texto, así como en El abrazo sagrado, está precisamente este angustioso descubrimiento de que aquel Dios y Satanás están igualmente obligados por su condición de mito, de "verdaderos" pero no "reales".  Pero si Jesús y Judas pertenecen al mismo sistema mitológico, también son fatalmente solidarios, y cada cual posee el sentido del otro.  No, claro que no olvido que esto también es una novela policíaca, un giallo, del amarillo dorado de las aureolas y del amarillo fuego del infierno; por consiguiente, no pretendo contar uno de los libros menos explicables que he leído en mucho tiempo, pero que contiene, sin embargo, soluciones, descubrimientos, golpes de teatro.  Pero, a la vez, es un libro sin acontecimientos: todo ha ocurrido ya, o no ha ocurrido nunca; y sobre esta tragedia cósmica e irreal trabaja el secular detective Dupin, mítica momia nocturna en un inmóvil apartamento de París.
Giorgio Manganelli 

Manganelli ocupará una entrada en éste blog un día de estos.  Por ahora queda citado con esa entrada cuya lectura funciona como una seducción segura para que sientas las ganas de conocer los libros firmados por Brelich.
El segundo "escrito", como él llamaba las historias que escribía, que conocimos en España fue El navegante del diluvio, de 1979, publicada por la editorial Anagrama en 1983 traducida por Carmen Artal.  La obra, ese ensayo novelado, está dedicada Al autor de Tetralogía de José.  Es decir, a Thomas Mann, a quien admiraba.  Tiene una introducción escrita por el mismo Brelich que es clara, transparente y diáfana:
Desde las primeras clases de religión de nuestra infancia estamos acostumbrados a considerar la embriaguez de Noé como una simple ocasión para el ejemplar castigo de la irrespetuosidad filial de Cam.  Pero conviene recordar que la Biblia no estaba destinada únicamente a impartir enseñanzas morales a los colegiales.  De haber sido así, efectivamente, podría haber recurrido para el castigo de Cam a un pretexto más irreprochable que la memorable embriaguez de nuestro progenitor número dos en un momento poco decoroso de su existencia.
Las Sagradas Escrituras son sobre todo historia: lo que registran, de una u otra forma, en un sentido o en otro, ha ocurrido, y por tanto hay que admitir que el venerable anciano, de quien todos descendemos, en una determinada ocasión yació realmente desnudo y en actitud indecente en medio de la tienda, en estado de avanzada embriaguez.  No sin motivo se plantea pues el problema, con todo su emocionante interés, de por qué este elegido de Dios, el héroe del diluvio, se encontró envuelto en aquella singular situación.  ¿Por qué se emborrachó?  Aunque con menos impudicia que Cam, pero con algo más de curiosidad que Sem y Jafet, vamos a acercarnos también nosotros a echar una mirada sobre nuestro progenitor...
La risa, que no es sino una expresión, un síntoma, un diagnóstico, en Brelich se hace expresión de un sentimiento doble, casi contradictorio, de ahí todo lo que tiene de convulso.  Nunca jamás esa risa será irreverente, blasfema.  A la edad de 500 años, Noé es llamado por Dios para comunicarle sus planes de destruir el máximo exponente de Su Creación: la Humanidad.  Hay detalles memorables en la narración El navegante del diluvio como, por ejemplo, cuando comienza a llover, cuando se inicia el Diluvio como tal.  Hasta el momento, la familia de Noé (su esposa, sus tres hijos, sus nueras) han aceptado el delirio del anciano, achacándolo a su edad longeva: construir un arca, buscar parejas de animales para que entren en la gran barca...  Pero el día que el cielo se obscurece y Noé les indica que es momento de entrar ellos también porque va a empezar a llover, y mucho, entonces, la paciencia de los miembros de la familia estalla y la tolerancia brilla por su ausencia.  Observan con ojos atónitos cómo el patriarca sella la puerta de entrada a la nave con todos ellos dentro y comienzan a despotricar, a gritar que ya está bien, que una cosa es que hable con Dios y otra muy distinta que ellos tengan que dar por bueno y correcto toda la sarta de sandeces que se le ocurran.  ¡Que no, que no!  ¡Que abra la puerta porque ninguno va a continuar la pantomima de...!  Tac-tac-tac, Clic-clac-clic-clac...  Suenan las primeras gotas de lluvia sobre la poderosa estructura del arca, estallan los truenos, silva el viento,...y comienza a caer agua...y más, y más...  Esposa, nueras e hijos se quedan sin palabras, con la boca abierta.  Ha comenzado el Diluvio.




Hace años tenía la mala costumbre de prestar libros.  El ejemplar de El navegante del diluvio lo perdí, como perdí tantos libros que presté y que no he podido encontrar después.  Algunos sí los he recuperado porque los he conseguido en librerías de segunda mano como por ejemplo ésta obra, la segunda editada en España de Mario Brelich.  Llevan tiempo descatalogadas pero es fácil encontrarlas en el mercado del libro usado.  Seguro que en tu ciudad hay un montón de buenas librerías de libros usados y de ocasión donde puedes dar con ellas.  Si no, siempre te queda la opción de Internet.  Sea como sea, si te las encuentras, no las dejes escapar.  De verdad, merecen muchísimo la pena.



Mario Brelich
 en una de las pocos fotos que se guardan de él.  Fumador empedernido, siempre con un cigarrillo en las manos.







miércoles, 4 de julio de 2018

Cíclope 3.0 - 03-07-18 - Especial The Smithereens # 3





The Smithereens


En la sintonia de Radio Tomares, Cíclope 3.0 del martes 3 de julio de 2018.  Última entrega del Especial The Smithereens que comenzamos el pasado 1 de mayo.  El primer martes de estos tres últimos meses hemos ido escuchando la discografia de Pat DiNizio y compañía.  Hoy entramos en la tercera parte y final.
Comenzamos con toda la fuerza de la banda tocando en directo.  Es el aperitivo porque más adelante nos detendremos un poco más en lo que fue el sonido en vivo de la banda.  Entrando cronológicamente en la discografía del grupo, el Cíclope abre el álbum del año 2007, Christmas with The Smithereens.




Después de ocho años desde aquel God Save The Smithereens! del año 1999 y después de un disco como Meet The Smithereens! aparecido en el año 2007, ese mismo año ve la luz Navidades con The Smithereens.  La gran sorpresa es que DiNizio comparte el micrófono, el componente vocal, con sus compañeros de banda: el guitarrista Jim Babjak y el bateria Dennis Diken.
Ahora es cuando recuperamos el sonido y la fuerza del grupo actuando en vivo.




Live In Concert! con el subtítulo Greatest Hits and More aparecía en el año 2008.  Grabado en vivo en The Court Tavern, New Brunswick, New Jersey, entre las noches del 30 de enero y el 2 de febrero de 2008, es un álbum testimonio de cómo llegaron a sonar The Smithereens sobre un escenario.  La banda interpreta sus canciones más conocidas ante un público de fieles seguidores que aplaudieron entusiasmados versiones alargadas como es el caso de los diez minutos y pico que llega a durar un tema como House We Used to Live In.
Del directo, de nuevo a los estudios de grabación.  No es ningún secreto que The Smithereens tenían influencia de The Beatles, pero en lugar de absorber esa influencia de su música, que de alguna forma lo hicieron, Smithereens se empecinaron en tocar las canciones de Los 4 de Liverpool.  B Sides The Beatles, aparecido en el año 2008, es el segundo disco en dos años dedicado íntegramente a versionear a los Fabulosos 4.  Son versiones muy cercanas a los arreglos originales.  Éste B-Sides reúne una docena de canciones que aparecieron como Caras Bs de los éxitos de The Beatles en el continente americano.  Por supuesto son temas inmediatamente reconocibles para cualquiera que le guste el Rock and Roll beatlemaníaco.  Tal y como sucedía en Meet the Smithereens!, la banda toca estas canciones con habilidad y entusiasmo, pero poca imaginación.




Después de lanzar dos álbumes dedicados íntegramente a los Beatles, en el año 2009, The Smithereens se embarcan en una re-interpretación de un clásico de la Historia del Rock: la Ópera-Rock original de Pete Townshend, Tommy, titulando su versión como The Smithereens Play Tommy .  Grabada y editada por The Who por primera vez en 1969, adaptada al Cine, interpretada en directo e ilustrada, cantada, tocada por una larga lista de cantantes y músicos, Tommy cuenta la historia de un muchacho sordo, mudo y ciego, campeón de Pin-Ball y líder espiritual.  El original, estructurado en 24 cortes o canciones, se convierten en la versión de Pat DiNizio y compañía en unas 13 melodías, lo cual conlleva también un recorte de tiempo, quedándose al comprimir la obra en unos 41 minutos.  Uno se pregunta: de verdad, ¿era necesario?  El resultado es más que cuestionable, como lo es también esa repetición en el tema de hacer versiones de The Beatles.  El gas de la banda se estaba perdiendo.



Diseño de los dibujos de portada y contraportada originales de William Stout

















































Después de dos discos de versiones de The Beatles, otro con la versión adaptada de la Ópera-Rock Tommy de The Who, un álbum de Navidad y un disco en vivo, en 2011 Smithereens graban un disco completo con material nuevo y original por primera vez desde 1999.  El disco se tituló 2011 y es el séptimo álbum de la banda desde el año 2007.  Don Dixon, que produjo los dos primeros trabajos del grupo, el de 1986 Especially For You y el de 1988, Green Thoughts, regresó a la silla de productor para la ocasión.  Algunos podrían sugerir que 2011 es simplemente el trabajo de una banda tratando de recrear el sonido de su primer gran éxito, pero es más exacto decir que las canciones de éste disco reafirman los puntos fuertes de Smithereens, aquí están trabajando lo que mejor saben hacer y no lo han hecho desde hace tiempo: enfocar el sonido de una forma musculosa, cimbreante, latiendo a punto de estallar.  Fue como decir: hemos vuelto y estamos aquí para seguir haciendo lo que mejor conocemos, canciones con guitarras poderosas y ritmos subyugantes.  Nadie se pudo imaginar, en el momento que se editó el disco, que iba a ser el último.




En el año 2014 aparecerían dos álbumes más con material no original del grupo.  Uno, otro homenaje (¡¿otro?!) a The Beatles con el título The Smithereens Play The Beatles Washington, D.C. February 11, 1964 Concert reproduciendo el programa de mano de una de las actuaciones de Los 4 Fabulosos en norteamérica.  El segundo álbum también era de versiones pero de una larga lista de canciones favoritas e intérpretes admirados, entre otros Wayne Fontana & The Mindbenders, Sam The Sham & The Pharaohs, T. Rex, The Beach Boys, The Clash, Billie Holiday, The Kinks, Bruce Springsteen, The Who, Frank & Nancy Sinatra, Iggy Pop y, por supuesto, The Beatles.
Ninguno de estos dos discos los recoge el Cíclope por dificultades para encontrarlos a tiempo.  Cerramos con 2011, el último álbum de estudio de la banda con un alma-máter, Pat DiNizio, físicamente cambiado: más grueso pero con las mismas buenas vibraciones de siempre.  Nació el 12 de octubre de 1955 y fallecía el 12 de diciembre del año 2017.



Los dos guitarristas de The Smithereens: Jim Babjak izquierda; a la derecha, orondo, Pat DiNizio
  

Pat DiNizio
, en otro tiempo


Hasta aquí la música de éste cuarteto.  Como decía el título de uno de sus discos, God Save The Smithereens.


Espero que te guste el programa.


Enlace para descargarlo y/o escucharlo:

http://www.radio.tomares.es/blog/ciclope-30-03-07-18







viernes, 29 de junio de 2018

Enrique Anderson Imbert





Enrique Anderson Imbert
(1910-2000)


Que América del Sur es una cantera inagotable de escritores y escritoras es algo sabido.  En la mente de cualquier persona amante de la literatura, el listado de nombres y apellidos conocidos relacionados con el mundo de las Letras es amplísimo.  Pero algunas figuras del ámbito literario sudamericano resultan desconocidas para un numeroso círculo de lectores españoles.  Creo que es el caso que hoy viene a éste blog, el del escritor argentino Enrique Anderson Imbert.
Nació en Córdoba, Argentina, en 1910 y falleció en Buenos Aires en el año 2000.  Autor prolífico, escribió novelas y cuentos, así como ensayo y crítica literaria.  Fue miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y también formó parte de la Academia Argentina de las Letras.  Ejerció la docencia como profesor de Literatura Hispánica en la cátedra Victor S. Thomas de la Universidad de Harvard, donde trabajó hasta su jubilación en 1980.  Recibió varios premios y en 1994 fue finalista del Premio Cervantes.
La primera vez que una obra de éste autor vio la luz en España fue en 1969, cuando Ediciones de la Revista de Occidente editó su ensayo Métodos de Crítica Literaria, una obra que es a la vez un libro de lectura y un libro de estudio.  Trata de hacer la crítica a la crítica, de proyectar un poco de claridad en las formas y los instrumentos para analizar una obra literaria.  Como la función del comentarista literario suele excitar ciertas polémicas, como en ocasiones se acusa al crítico de ser el aguafiestas del placer de la lectura, Anderson Imbert, en el capítulo 2 de su ensayo y en el apartado Los enemigos de la crítica, sale en su defensa y para ello cita al crítico literario francés Charles Du Bos (1882-1939) cuando afirma
Perfilar, como se ha hecho, una psicología del criticastro -resentido, agrio, envidioso, antipático- es suponer que estos rasgos no son humanos, sino profesionales.  ¿Por qué, en el perfil del crítico, no se toma en cuenta su modestia, su generosidad?  Charles Du Bos, uno de los críticos que hacen figura en nuestro tiempo, llamó humildemente Aproximaciones a sus siete volúmenes de críticas; críticas para las que la literatura era "el lugar de encuentro de dos almas", la del escritor y la del lector, a la luz del amor.



Alguien que también mantuvo una actitud benevolente con el mundo de la crítica literaria fue el autor británico C.S. Lewis, aunque en su caso tuvo una postura más sarcástica que amistosa.  Era indesmayable ante las malas críticas.  Consideraba que un comentarista literario que trabajara en cualquier publicación, ya fuera en la sección de cultura de un diario o publicaciones especializadas, estaba sometido a una presión motivada por el trabajo que se le encomendaba: cada semana tenía sobre su mesa de trabajo una serie de libros (5, 8...) que personalmente no habría escogido, pero que por su labor se veía en la obligación de leer.  Tal vez el libro que hacía número 6 u 8 era el suyo, el de C.S. Lewis y la cabeza del lector obligado ya no daba para más.  Así que el comentario que suscitaría sería una especie de estado de humor obscuro, siniestro, nada agradable, que volcaría sobre el ínclito autor todos los dardos empozoñados del crítico.



C.S. Lewis


La narrativa de Anderson Imbert tiene esa característica poliédrica y caleidoscópica de la imaginación que florece en Sudamérica.  En España conocimos sus narraciones por primera vez en 1976, con la edición de una antología de sus cuentos que llevaba por título el nombre de uno de ellos: El leve Pedro, la historia de un hombre que tras unas fiebres extrañas pierde gravedad, pierde peso tanto que, si camina rápido, se despega del suelo.  Mantiene un estricto cuidado porque no se puede encontrar en una corriente de aire, so pena de ser arrastrado como le sucede en alguna ocasión que, sentado ante la mesa de su despacho, se olvida de cerrar la ventana, entra una tromba de viento que abre la puerta y él, sujetándose con fuerza a los brazos del sillón, grita, llamando a su esposa: ¡María, que me caigo para arriba!
El libro lo publicó Alianza Editorial en su colección Alianza Tres.  Por supuesto, como podrás imaginar, actualmente está descatalogado, además desde hace años.  Se puede encontrar en el mercado de segunda mano.


     

Enrique Anderson Imbert tuvo el privilegio de conocer en vida la publicación de su obra completa  que llevó a cabo la editorial argentina Corregidor en el año 1990.



















































Los dos volúmenes se pueden conseguir a través de Internet, pero si vas de vacaciones a Argentina y en concreto a la ciudad de Buenos Aires, no dejes de visitar la Avenida Corrientes, una calle larguísima con librerías a ambos lados de la calzada repletas de libros de primera y segunda mano, con libreros y libreras con los que da gusto conversar.  Allí encontré esos dos ejemplares de la obra completa de Enrique Anderson Imbert.  Léelo, que merece la pena.







miércoles, 27 de junio de 2018

Cíclope 3.0 - 26-06-18



Nueva edición de Cíclope 3.0 en la sintonia de Radio Tomares.  El programa de hoy reune a músicos amigos, colegas de profesión, más algunos hermanos de familia musicalmente bien avenida.
Comenzamos con cuatro músicos que cumplen con la máxima que ha escogido el Cíclope: amigos, colegas de música y, dos de ellos, hermanos.  Rain Tree Crow reunía a miembros de la banda Japan: Mick Karn en la guitarra bajo, Richard Barbieri en los teclados, Steve Jansen en la batería y percusión y su hermano David Sylvian voz y algún que otro instrumento.  Grabaron únicamente un álbum bautizado con el nombre del proyecto y fue un paso más allá de lo que hicieron cuando se llamaban Japan.  Más cerca de los proyectos de Steve Jansen o de David Sylvian.



Mick Karn



















Richard Barbieri



Steve Jansen





























David Sylvian



















De los cuatro músicos el que más ha cambiado, físicamente, es David Sylvian.  
Con el grupo Japan, al principio, mantuvo una estética de travestido.



Sylvian
en 1978


En 1980, cerca del final de la existencia de la banda, su estética se vuelve más glamourosa, más  elegantona, cercana a David Bowie.



Sylvian
 entre los años 1981 y 1983



Sylvian
, más o menos, en la actualidad

Ahora es cuando el Cíclope se encuentra a sus anchas, con la cesta de cerezas bajo su atenta mirada, y comienza a sacar una canción que se engancha con otra, como las ínclitas cerezas.
Nos quedamos con David Sylvian en solitario.  En 1987 Sylvian editaba un álbum titulado Secrets of the Beehive (Secretos de la Colmena) realizado entre él, su hermano Steve Jansen, y la estrecha colaboración de sus amigos Mark Isham, trompeta y fliscorno, incondicional de las grabaciones de Sylvian, y Ryuichi Sakamoto, encargado de hacer los arreglos de cuerda, tocar varios instrumentos y coautor de algunas de las composiciones que forman un disco excelente con una portada sugestiva como las que hicieron el colectivo de diseño 23 Envelope, proyecto formado entre el diseñador gráfico Vaughan Oliver y el fotógrafo y cineasta Nigel Grierson.  Entre los años 1983 y 1988 se encargaron de diseñar las carpetas de algunos discos del sello escocés 4AD, entre otros los álbumes de Cocteau Twins, Dead Can Dance o This Mortal Coil.




Ahora es el turno del hermano de Sylvian, Steve Jansen.  El mismo año que su hermano grababa el álbum anteriormente citado, Steve junto a Richard Barbieri formaba el dúo The Dolphin Brothers.  Corta discografía, un sólo disco, para adentrarse en otras aventuras como el proyecto conocido como Nine Horses.
Nine Horses es una prolongación, una metáfora que ha seguido un esquema metonímico impregnado de las melodías de Sylvian, de Jansen, de Barbieri (aunque no esté formando parte de éste trío).  El grupo lo forman los hermanos Jansen, David (de apellido artístico Sylvian) y Steve, más el compositor e intérprete alemán de música electrónica Bernd Friedmann.  Los Nueve Caballos tienen dos álbumes hasta el momento.  El Cíclope recupera When Monday Comes Around, uno de los temas de la cara B del Maxi extraído del mini-álbum firmado en 2007 titulado Money for All.



Nine Horses
 (De izquierda a derecha Steve Jansen, Bernd Friedmann y David Sylvian)
   


Bernd Friedmann
 en el salón de su casa, relajándose después de una sesión de trabajo


Seguimos con las cerezas metafóricas y metonímicas.  Retrocedemos desde el año 2007 al 2001.  Seguimos con Steve Jansen, continuamos en formato de trío, pero ahora cambiando dos de los elementos: Jansen en la percusión, batería, algún instrumento de teclado, con la participación de Richard Barbieri, teclados en general y Mick Karn, guitarra bajo, clarinete.  Viejos conocidos, amigos y colegas de profesión que bautizan el proyecto con las iniciales de los apellidos de cada uno y queda como resultado final J.B.K.  ¿Qué música hacen?  La que vienen grabando en solitario o en colectivos desde mediados la década de los 80 y continúan realizando entre los años 1993 a 2001.    Tocan en vivo, en directo, y eso es lo que recogen en un disco aparecido con el nombre Playing in a room with people.



J.B.K.


El Cíclope deja el árbol genealógico de los hermanos bien avenidos y se queda con la agenda de amigos.  En el álbum anterior de J.B.K. intervenía un músico invitado para la ocasión, un amigo común de los tres miembros que responde al nombre y apellido de Steven Wilson.



Steven Wilson


No es broma pero, ¿descansa alguna vez éste hombre?  Wilson es el responsable de tantos proyectos, graba con tanta continuidad, que uno se pregunta si, por lo menos, se toma una semana de descanso, si llega a desconectar alguna vez por unos días de tanta creatividad.  De todos los colectivos e historias donde Steven Wilson tiene parte activa, sin duda es Porcupine Tree el que más frutos ha dado hasta el momento.  Una discografia tan larga como tan buena, abala el buen hacer de los músicos que componen la banda.  Entre otros, algunos de los miembros constantes en la formación, están los que aparecen en la foto inferior: Gavin Harrison, obviamente Steven Wilson, John Wesley y Richard Barbieri.



Porcupine Tree


De la amplia discografia de Porcupine Tree, el Cíclope recupera un tema de 1999, para darle paso a un disco de Gavin Harrison del año 1997.



Gavin Harrison
Se podría tildar de psicólogo del ritmo a este extraordinario batería inglés, responsable de los tambores y de la percusión en Porcupine Tree, King Crimson y colaborador de músicos como Iggy Pop, Franco Battiato o Manolo García.  Unos cinco álbumes dentro de sus proyectos individuales.
Como estamos con músicos relacionados con la actividad de Steven Wilson nos quedamos con el otro guitarrista de la banda Porcupine Tree, John Wesley.
Conocido por el apodo Wes Dearth, John Wesley comparte con Steven Wilson el espectro guitarrero en Porcupine Tree.  También es un músico con producción propia, versátil y de una riqueza interesante.  Nacido en Florida, el arco de influencias al que hace mención en las entrevistas es muy amplio, aunque como principal referencia tiene a David Gilmour de Pink Floyd.


John Wesley

En la recta final de ésta edición de Cíclope 3.0 nos quedamos con el citado Steven Wilson, un reputado músico que, además de tener discografia en solitario, está detrás de proyectos como el dúo Blackfield formado junto al músico hebreo Aviv Geffen y que han sonado en alguna ocasión aquí en el programa.  Y también con formato de dúo, Wilson está en el proyecto No-Man, a medias con el músico Tim Bowness.  Comenzaron como cuarteto para convertirse, a los pocos meses de existencia, en la pareja musical que son hasta el momento.



Tim Bowness
 a la izquierda; Steven Wilson a la derecha

Con Hermosas canciones que deberías conocer, uno de los temas del álbum Schoolyard Ghosts del año 2008 firmado por No-Man nos despedimos.


Espero que te guste el programa.


Enlace para descargar y/o escuchar el programa:








viernes, 22 de junio de 2018

Marcel Aymé




Marcel Aymé
(1902-1967)

Marcel Aymé es uno de esos escritores prácticamente desconocidos en España.  Nació en en Joigny, departamento de Yonne, Borgoña, en 1902 y falleció en París en 1967.
Autor de 17 novelas, 3 ensayos, 87 relatos cortos, 18 cuentos, 17 obras de teatro, 4 adaptaciones para el teatro, innumerables artículos periodísticos, prólogos, un estudio histórico y varios guiones cinematográficos, Aymé no es, por desgracia, un escritor del que hayan proliferado traducciones al español.
Poseedor de una virtud brillante para narrar hechos fantásticos, tiene un talento especial para desenrollar la serpentina de la riqueza imaginativa.  La presencia de lo fantástico y maravilloso surge de una forma impredecible en sus narraciones, dotadas además de un exquisito sentido del humor.
La primera vez que una obra de Aymé ve la luz traducida en nuestro país data del año 1931, cuando la editorial Imprenta Helénica saca La calle sin nombre (1930) con traducción de César Vallejo, reeditada en 1990 por Júcar en su colección Biblioteca de Traductores.




En 1983, la editorial Argos-Vergara editaba El hombre que atravesaba las paredes, una colección de 9 relatos con traducción de Basilio Losada.  Como podrás imaginar éste volumen de relatos es inencontrable actualmente.  Es susceptible de ser encontrado en librerías de segunda mano.  Yo conseguí un ejemplar en una Feria del Libro Antiguo y de Ocasión y, cosas de la vida, lo he visto en la sección de muebles de unos grandes almacenes como decoración en una estantería.  Busqué al responsable del área, asegurándole que le daba lo que me pidiera por ese volumen para poder regalarlo.  No fue posible, no era mercancía que estuviera a la venta.




Para quienes no conocíamos a Marcel Aymé, leer las narraciones incluidas en ese volumen, fue un gozo.  Aymé sabe seducir desde las primeras líneas:
Había en Montmartre, en el tercer piso del 75 bis de la rue d'Orchampt, un buen hombre llamado Dutilleul, que tenía el don singular de atravesar las paredes sin la menor dificultad.  Llevaba impertinentes, una barbita negra, y era empleado de tercera en el Ministerio de Registros.  En invierno, iba a su oficina en autobús, y, cuando hacía buen tiempo, hacía el trayecto a pie, bajo su sombrero hongo.  Dutilleul acababa de cumplir cuarenta y tres años cuando tuvo la revelación de su poder.  Una noche, le sorprendió un breve apagón de luz en el vestíbulo de su pequeño piso de soltero, palpó un momento las tinieblas y, vuelta la corriente, se encontró en el rellano del tercer piso.  Como su puerta de entrada estaba cerrada con llave por dentro, el incidente le dio mucho que pensar, hasta que decidió entrar en su casa como había salido: pasando a través del muro.
Desde Argentina se hicieron ediciones de la obra de Aymé entre 1944 y 1956, ediciones que ya no existen si no es en el mercado de segunda mano.  La editorial Lumen, en España, entre 1962 y 1984, publicaron de forma aislada, algunas narraciones y cuentos que, al día de hoy, no se encuentran disponibles.
En 1999, Alianza Editorial sacó Aguas negras.  Antología del relato fantástico, selección realizada por Alberto Manguel.




En una larga nómina de escritores y escritoras, Manguel incluyó a Marcel Aymé y su narración Estado de gracia, con traducción de Héctor Silva.  
En el año 1939 el mejor cristiano de la Rue Gabrielle, y en realidad de todo Montmartre, era un tal monsieur Duperrier, hombre tan piadoso, recto y caritativo que Dios, sin aguardar a su muerte, y cuando estaba todavía en la flor de la vida, coronó su cabeza con un halo que jamás lo abandonaba, ni de día ni de noche.  Como los del paraíso, este halo, aunque hecho de alguna sustancia inmaterial, se manifestaba en forma de aro blanquecino, que tenía el aspecto de haber sido recortado de un cartón bastante rígido, y del cual emanaba una suave luz.  Monsieur Duperrier lo llevaba con gratitud y no dejaba de agradecer al Cielo una distinción que, no obstante, su modestia no le permitía considerar como un compromiso formal con el más allá.
Cuando salga a la calle, Duperrier llevará el halo como un sombrero, ladeado con coquetería.  Por la noche, en la cama, lo utilizará como luz para poder leer, sin necesidad de encender la lámpara de la mesilla de noche.  Como es habitual en el autor, el desarrollo de la obra será impredecible.
Ya en pleno siglo XXI se pueden encontrar dos publicaciones de obras de Aymé: Los cuentos del gato encaramado Vol. 1, editado por Fondo de Cultura Económica en el año 2003 y El vino de París publicado por Editores Be-Uve-Drais en 2006.
En el año 2004, el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz editó la antología El novelista Martin y otros relatos, edición coordinada por Pedro Pardo Jiménez que se encargó de la Introducción y Notas, además de la traducción junto a Claudine Lécrivain.  Es una edición muy rica en detalles, con semblanzas biográficas del autor y su relación con otros escritores de su época, además de analizar la literatura de aquellos tiempos.  Son en total 7 relatos algunos de los cuales se traducen, en el título, con nombres diferentes a como se podían conocer hasta el momento: El hombre que atravesaba las paredes aquí aparece como El pasa-murallas, nombre más fiel al original.  O Estado de gracia que en este volumen se titula simplemente La gracia.  Pero esto es puramente anecdótico porque lo que importa, que es la traducción del cuerpo de los relatos, es excelente.  Publicación altamente recomendable para conocer la literatura de Marcel Aymé.


  

Si vas a París, te recomiendo que visites la Plaza Marcel Aymé.  Está en el barrio de Montmartre, donde él vivió y allí hay una estatua en su honor: está representado traspasando un muro.




Como bien dice Alberto Manguel, nada es más difícil que abandonar un placer después de conocerlo.  La lectura de Marcel Aymé despierta las ganas de seguir leyéndolo.  
Pruébalo, ya verás.



Marcel Aymé